De la raíz al botiquín: descubre la farmacopea arbórea en Alcobendas

La charla es a las 18 horas en la sala Polivalente el Cubo y además está abierta a cualquier vecino.
Va a hacer un recorrido un conjunto de conocimientos y prácticas relacionadas con el uso de los árboles y las plantas en la medicina. Demos algunos ejemplos.

'De la raíz al botiquín: farmacopea arbórea' es el título de la conferencia que tiene lugar este miércoles 12 de febrero a las 18 horas en el espacio Miguel Delibes de Alcobendas. Una charla que nos va a permitir descubrir raíces, cortezas, hojas y frutos de árboles o arbustos que han permitido a los humanos desde tiempos inmemoriales hacer remedios naturales.

Al frente de la charla estará el doctor en Biología Molecular y profesor de la Universidad Popular Miguel Delibes, Manuel J. Díaz Mendoza, quien ha intervenido en el programa Más de Uno Madrid Norte de Onda Cero Madrid Norte (100.1fm)

En esta ocasión, la charla tiende puentes entre el conocimiento ancestral y la ciencia moderna a través del papel de los árboles en la farmacopea.
Desde siempre, las comunidades humanas han recurrido a la sabiduría de la naturaleza, utilizando raíces, cortezas, hojas y frutos de árboles para elaborar remedios naturales. La investigación científica ha identificado en estos remedios compuestos bioactivos con diferentes propiedades que pueden ser utilizados en la prevención y tratamiento de algunas enfermedades.

'Un árbol por tu futuro'

Esta charla por cierto se hace dentro del programa Un árbol por tu futuro, que es una iniciativa transversal de varias concejalías y áreas municipales que pretende dar a conocer a los árboles como fuente de inspiración en todas las culturas del mundo, acercar la riqueza medioambiental del municipio y sensibilizar sobre la relación entre la naturaleza y las asignaturas. 

Un árbol por tu futuro es un proyecto transversal del Ayuntamiento de Alcobendas que tiene por objetivo acercar la riqueza medioambiental del municipio y sensibilizar sobre la relación entre la naturaleza y las asignaturas que estudia el alumnado de los Institutos públicos de Alcobendas y la Universidad Popular Miguel Delibes, cada curso escolar la temática será diferente y las actividades versarán sobre una materia concreta. Cada año se hace una plantación de árboles en espacios públicos de Alcobendas con el alumnado, es una forma de acercarlos a la literatura, el arte, la historia, la ciencia, etc. Así se les empodera aprovechando esta actividad y se logra el compromiso de aumentar el número de arboles en la localidad.

Ejemplos de plantas medicinales

Las plantas y árboles medicinales han sido esenciales en la medicina tradicional y continúan siendo importantes en la medicina moderna. Algunos ejemplos son:
Afecciones respiratorias: Plantas como el eucalipto (Eucalyptus globulus) son conocidas por sus propiedades expectorantes y antisépticas, ayudando a aliviar problemas respiratorios como el asma y la bronquitis.
Dolores e inflamaciones: La corteza del sauce (Salix alba) contiene salicina, un compuesto que se convierte en ácido salicílico en el cuerpo, similar a la aspirina, y se utiliza para aliviar dolores y reducir inflamaciones. Este árbol marcó el inicio de uno de los medicamentos más icónicos.
Problemas cardiovasculares: El espino blanco (Crataegus monogyna) es utilizado para mejorar la salud cardiovascular, ayudando a regular la presión arterial y fortalecer el corazón.
Enfermedades gastrointestinales: La manzanilla (Matricaria chamomilla) es famosa por sus propiedades digestivas, aliviando problemas como la indigestión y los cólicos.
Infecciones: El ajo (Allium sativum) tiene propiedades antibacterianas y antivirales, siendo efectivo en el tratamiento de infecciones.
Alteraciones en la piel: El aloe vera (Aloe barbadensis) es ampliamente utilizado para tratar quemaduras, heridas y otras afecciones cutáneas debido a sus propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias.
Fiebre: La quinina, extraída de la corteza del árbol de la quina (Cinchona spp.), ha sido utilizada históricamente para tratar la malaria y reducir la fiebre. Su descubrimiento revolucionó la medicina en el siglo XVII.
Enfermedades hepáticas y renales: El diente de león (Taraxacum officinale) es conocido por sus propiedades diuréticas y desintoxicantes, beneficiando la función hepática y renal.
El neem (Azadirachta indica): En la medicina ayurvédica, este árbol es conocido por sus propiedades antimicrobianas, antiparasitarias y antiinflamatorias. Sus hojas y aceites aún se utilizan ampliamente en productos farmacéuticos y cosméticos.

Medicamentos creados a base de elementos vegetales

Muchas sustancias derivadas de árboles han sido fundamentales en la creación de medicamentos que salvan vidas:
El taxol: Extraído originalmente de la corteza del tejo del Pacífico (Taxus brevifolia), este compuesto se utiliza como quimioterápico en el tratamiento de varios tipos de cáncer.
La efedrina: Derivada de árboles como el Ephedra sinica, este compuesto se emplea en medicamentos para tratar el asma y la congestión nasal.
El alcanfor (Cinnamomum camphora): Utilizado en pomadas y bálsamos para aliviar dolores musculares y congestión, el aceite de este árbol sigue siendo un ingrediente común en la medicina tópica.
En conclusión, el árbol y la farmacopea forman un vínculo inseparable en la historia de la humanidad. Desde sus raíces en la medicina tradicional hasta su impacto en la farmacología moderna, los árboles continúan siendo una fuente esencial de salud y bienestar. Sin embargo, para que este vínculo perdure, es crucial fomentar su conservación y el uso responsable de sus recursos. En un mundo cada vez más dependiente de soluciones médicas avanzadas, los árboles siguen recordándonos el poder de la naturaleza como la farmacia más antigua y poderosa de todas.

Dicho uso nos muestra la conexión entre tradición y modernidad porque la ciencia y la investigación permitió concretar ese uso de nuestros ancestros. E incluso la ciencia ha permitido obtener los elementos de esas plantas de manera artificial para tener que depender de una producción agrícola o una recogida.
Lo curioso del asunto es que todavía se siguen investigando en la corteza, hojas, raíces  de árboles en lugares recónditos para buscar compuestos para tratamientos farmacológicos.