Coches clásicos conquistan las fiestas patronales de Becerril de la Sierra
Desde un Cádillac de los años 70 que bien podría haber circulado por las vegas con estrellas del celuloide a bordo a una motocicleta con sidecar con metralleta que utilizaron militares del régimen nazi en la segunda guerra mundial. Coches clásicos de todo tipo además de motocicletas y scooters protagonizaron el encuentro de Coches Cclásicos durante las fiestas patronales de San Roque de Becerril de la Sierra organizadas por el ayuntamiento serrano. Algunos de los coleccionistas participantes han contado a Onda Cero Madrid Norte su pasión por estos vehículos con décadas de antigüedad que todavía circular por carreteras para envidia de muchos.
Los amantes de los coches clásicos de toda la Comunidad de Madrid se dieron cita en este encuentro incluido en las fiestas. Una treintena de vehículos creados en el siglo XX se instalaron en el aparcamiento de la calle Trigales para que pudieran ser admirados.
Un Cádillac de 1976
Entre los participantes estuvo Félix del Coso, que acudió a esta cita con un Cádillac de 1976 que tiene varios adelantos técnicos que luego se extendieron a vehículos de otras marcas pero en décadas posteriores. Tiene el último motor V8 que se fabricó en EEUU y también fue el último descapotable hasta 1982. Lleva volante regulable en altura y profundidad, asientos eléctricos, Cruise Control, si vas con largas conduciendo, y hay un coche cerca, pasa a luces cortas, tiene tracción delantera, frenos de disco en ruedas de delante y detrás.
Del Coso compró esta joya automovolística en un desguace de Florida. Lo trasladó a España y le realizó alguna mejora. Por otro lado, cuenta que cuando tiene una avería resulta relativamente fácil encontrar repuestos que se pueden comprar en Internet.
Por otro lado el Cádillac es uno de los dos coches clásicos que tiene en su haber junto con un Mercedes F500 con carrocería 140, el modelo con el que se mató Lady Di. Otro de los buques insignias de la casa Mercedes.
Un coche confeccionado por el propio dueño
Otro de los coleccionistas participantes en el encuentro de Coches Clásicos de Becerril de la Sierra es Emilio Rubio, que mostró un Dodge del año 1961, que todavía circula por carreteras madrileñas. Rubio señala que este llegó a sus manos tras comprarlo al Doctor Cabezas, que fue presidente del Atlético de Madrid.
Rubio, que tiene una colección de 26 coches clásicos, señala que la joya de la corona en su garaje es un Invaden. “Es un coche único porque se lo hizo el mismo con ayuda de mecánicos e ingerios en el año 1962. No había nada entonces en España que se pareciera a ese coche”, dice Rubio. Allá por donde pasa, llama la atención por su estética, con unas puertas que se abren a los lados, que luego se han visto en deportivos.
“Tiene un altura de 80 centímetros del suelo al techo así que cuando lo conduces es como si fueras tumbado a ras de suelo”, dice el apasionado de los coches clásicos.
Una moto con sidecar del ejército nazi
Por otro lado uno de los vehículos más llamativos del Encuentro de Coches Clásicos de Becerril de la Sierra fue una moto con sidecar del ejército alemán nazi creado en 1941-43 y dotado con metralleta. Pertenece a la colección Castells que tiene varios vehículos históricos, algunos de ellos militares. Según Enrique Castells, su propietario, el ejército alemán comenzó la segunda guerra mundial con un modelo diferente, pero se dieron cuenta en las campañas de África y Rusia de que no tenían tracción en el sidecar y se atrancaba en barrizales o arenales. Y entonces desarrollaron este que fue un invento genuino de motor de guerra, tiene tracción enla rueda del sidecar. Es como un tractor, pesa mucho, pero es capaz de subir por cualquier sitio.
El vehículo incluye una metralleta que se puede poner en posición de disparo de avance o incluso en la parte de atrás para disparar a quién perseguía la motocicleta.
Castells está especializado en restaurar vehículos clásicos de antes de la década de los 50 del siglo pasado. La mayor parte son de los años 20 y 30 pero tiene algún vehículo de principios de siglo. Por ejemplo un sidecar de mimbre, o un coche americano de un solo cilindro, ruedas y carrocería de madera.
Un Honda del Sol con techo manual
Por su parte, Maribel Benito llevó hasta el encuentro un Honda del Sol de 1994, exactamente la versión VTI con techo manual. “El coche me encontró”, dice Benito, para explicar que buscaba desde hace tiempo este vehículo en especial y al final lo encontró, y además en buenas condiciones.
Esta apasionada de los coches clásicos dice que no se pierde una concentración o ruta de este tipo de coches, e incluso ha viajado expresamente al extranjero para ver museos especializados o participar en encuentros. “Se enciende algo dentro cuando ves uno de estos coches. Cada vez que veo un coche que me transmite algo, me emociona”, dice.