Colmenar vuelve a homenajear a los republicanos fusilados en el Cementerio Viejo

La emoción volvió a protagonizar el homenaje a los 108 republicanos fusilados en el Cementerio Viejo en 1939. El acto organizado el domingo 13 de junio por Ganemos, IU, Podemos, Equo, el 15M y la CNT incluyó las palabras de familiares de víctimas de la sinrazón franquista. Una parte del acto se hizo en la tapia del cementerio, donde se escucharon testimonios sobre la represión a hijos y sobrinos de fusilados, y otra en el lugar donde están enterrados.
Según el investigador Roberto Fernández, en realidad hay dos fosas comunes; una para quienes se confesaron el día antes de su fusilamiento y otra para quienes no lo hicieron.
A todos se les fusiló por haber sido líderes sindicales, políticos de izquierdas o simplemente miembros de la clase obrera. La mayoría eran jóvenes. Todos eran de la comarca: Colmenar Viejo, Soto del Real (antes conocido como Chozas de la Sierra), San Sebastián de los Reyes, Moralzarzal, Manzanares el Real, El Molar, Miraflores de la Sierra, Fuencarral o Hortaleza
Entre los fusilados hubo seis alcaldes republicanos de la zona norte. Uno de ellos, el regidor de San Sebastián de los Reyes, Manuel Mateo López, que por paradojas del destino, recibió el indulto un día después de morir fusilado. Otro de los regidores, el sotorrealeño Eugenio Candelas Andrés, que pertenecía a la UGT.

Representantes de los Amigos de las Brigadas Internacionales
En el acto también participaron varios representantes de la Asociación española de Amigos de las Brigadas Internacionales, ya que en la fosa común también hay enterrados varios brigadistas internacionales que murieron durante la guerra civil. Tras ser heridos en la batalla de Brunete, llegaron al Hospital de Sangre que se creó en Colmenar donde finalmente murieron. Fueron enterrados en el Cementerio Viejo, en una fosa común, donde dos años después acabaron los restos de los fusilados. Se sabe, por ejemplo, del inglés Arthur Dumban pero se estima que tuvo que haber otros brigadistas internacionales en esa tumba sin lápida ni señal, que se pide sea abierta para extraer los restos y darle una sepultura más digna.