La Planta de Tratamiento de Biorresiduos de Colmenar será más pequeña que el terreno de juego del Lorenzo Rico
La planta de tratamiento de biorresiduos de Colmenar Viejo tendrá una superficie total de 6.200 metros cuadrados y no tendrá nave de compostaje, "lo que ha permitido un diseño más compacto", según las empresas PreZero y Enagás Renovable
Las instalaciones incorporarán tecnologías avanzadas que eliminan hasta el 99% de los olores y garantizan un funcionamiento respetuoso con el entorno
La Planta de Tratamiento de Biorresiduos de Colmenar Viejo, con una superficie de 6.200m2, convertirá residuos orgánicos recogidos de manera selectiva del 5º contenedor de municipios y empresas, en un gas renovable. La instalación está diseñada para tratar hasta 75.000 toneladas/año y generar hasta 60 GWh/año, la energía equivalente al consumo de casi 30.000 personas.
Gracias a un proceso de digestión anaerobia de los biorresiduos, se obtiene un biogás que posteriormente se purifica hasta obtener biometano, un gas verde equiparable al gas natural, que se inyecta a la red gasista y se utiliza en industrias, vehículos o viviendas. Tras este proceso de digestión anaerobia, el subproducto resultante llamado “digestato” no se empleará para hacer compostaje, sino que pasará por un proceso de pasteurización para transformarse en un producto apto para uso agrícola. Esta decisión de reemplazar el compostaje por un proceso de pasteurización ha permitido prescindir de la nave originalmente prevista, dando lugar a un diseño más compacto y eficiente de la planta, con una superficie de 6.200 m². Este enfoque refleja un aprovechamiento eficiente del terreno y un diseño pensado para integrarse de manera armoniosa en su entorno.
José Luis Martínez Sande, Gerente de Desarrollo de Negocio de Biometano de Enagás Renovable
La planta de biorresiduos de Colmenar será menor que el Campo de Fútbol Lorenzo Rico, una de las instalaciones deportivas más representativas del municipio, que tiene 6.600 m²; o 16 veces inferior al de la Ciudad Deportiva Juan Antonio Samaranch (con más de 100.000 m²).
Si la comparamos con otras infraestructuras de tratamiento de recursos, la planta también es más pequeña, en concreto, cuatro veces menor que la de la estación de aguas residuales Navarrosillos (28.300 m².), conocida por los colmenareños como “la depuradora”.
Tecnología segura, madura y probada
La planta incorporará, además, biofiltros avanzados y sistemas de carbón activo capaces de eliminar hasta el 99% de los olores, junto con un sistema de doble esclusa en las áreas de descarga y tratamiento que evita cualquier filtración al exterior. Dicha nave se encuentra en depresión, es decir, el aire entra, pero no sale.
El biometano producido se inyectará directamente en la red de gas, evitando transportes adicionales y reduciendo molestias logísticas. Por su parte, el traslado de los residuos mantendrá la ruta actual hacia el vertedero, transformando este recorrido en una vía de gestión circular y sostenible frente a la alternativa no sostenible del depósito en vertedero.
Según Sergio Cabellos, director de la Zona Centro de PreZero España, “la tecnología actual nos permite poner en marcha iniciativas de mucha calidad que aseguran un impacto positivo desde un punto de vista económico, social y medioambiental”. En este sentido, ha defendido el enfoque estratégico de PreZero: “Somos muy selectivos con los proyectos que ejecutamos. No queremos hacer muchos, queremos hacerlos muy buenos”.
Por su parte, José Luis Martínez, gerente de Desarrollo de Negocio de Biometano de Enagás Renovable, destaca que “contamos con la tecnología y la experiencia necesarias para desarrollar proyectos sostenibles que se integran en el entorno y generan valor para las personas. Con esta iniciativa buscamos aprovechar los residuos del entorno de forma responsable y respetuosa con el medioambiente, contribuyendo al objetivo común de avanzar hacia un futuro de residuo cero”.
La Planta de Tratamiento de Biorresiduos de Colmenar se sitúa en línea con las mejores prácticas internacionales del sector, transformando los residuos orgánicos en energía renovable, con un impacto mínimo en su entorno.

