Fernando Valladares defiende plantas de biogás pequeñas para evitar impactos negativos en poblaciones cercanas

El investigador del CSIC analiza los beneficios de este modelo frente a las macroplantas proyectadas en Colmenar Viejo y Guadalix de la Sierra

Fernando Valladares, investigador del CSIC, participará el 10 de abril en Tres Cantos en un acto sobre el impacto de las macroplantas de biogás y alternativas sostenibles para la gestión de residuos.

Los proyectos de instalación de plantas de biogás en Colmenar Viejo y Guadalix de la Sierra siguen generando debate en el norte de la Comunidad de Madrid. Aunque estas infraestructuras buscan transformar residuos orgánicos en energía renovable, en línea con los principios de la economía circular, muchas voces vecinales alertan de sus posibles efectos negativos sobre el entorno y la calidad de vida local.

En este contexto, el investigador del CSIC y divulgador ambiental Fernando Valladares ha analizado en una entrevista para Onda Cero Madrid Norte los pros y contras de este tipo de instalaciones, abogando claramente por un modelo de plantas de biogás de pequeño tamaño, más compatibles con la protección del medio ambiente y la salud de las comunidades cercanas.

Biogás sí, pero con condiciones: tamaño reducido y criterios ambientales

Según Valladares, las plantas de biogás pueden ser una solución eficaz dentro del marco de la transición ecológica, siempre que se implementen con criterios rigurosos. En su opinión, las llamadas macroplantas, como las proyectadas en el norte madrileño, pueden tener un impacto ambiental y social significativo si no se ubican adecuadamente o se dimensionan en exceso.

"Es posible aprovechar el potencial del biogás sin perjudicar a los vecinos, pero para eso hay que apostar por proyectos de escala menor, más integrados y con total transparencia", explicó Valladares.

Encuentro en Tres Cantos sobre las luchas ciudadanas contra macroplantas

El debate sobre este modelo energético continúa este jueves 10 de abril a las 19:00h en Tres Cantos, donde Fernando Valladares participará en un acto organizado por la Asociación Vecinal Tricantina y la Plataforma Aire Limpio Norte. La cita tendrá lugar en la sede de dicha asociación y contará también con intervenciones en directo por streaming de representantes vecinales de otras zonas afectadas por proyectos similares en distintas partes del país.

Durante el encuentro se compartirán experiencias de lucha vecinal contra macroplantas de biogás, con el objetivo de generar conciencia y promover modelos energéticos más sostenibles y respetuosos con el entorno.

Pros de las plantas de biogás

Valladares ha explicado que los ‘pros’ de una planta de biogás derivan de “dar una nueva vida a unos residuos antes de descartarlos, quemarlos, etc. Y esa nueva vida de  los residuos orgánicos,  normalmente combinados con residuos  agrícolas o vegetales,  permiten la producción de gas”.

Pero el divulgador ambiental, uno de los más importantes de nuestro país, señala que “el problema ambiental, sanitario, social y a la larga incluso también económico,  es cuando eso se quiere convertir en un gran negocio y por tanto se prima hacer una planta muy grande, sobredimensionada, para que los costos se queden reducidos por los beneficios. Esas plantas de gran tamaño  empiezan a generar unos problemas que antes no había en la zona”.

Por qué una planta pequeña

Valladares aboga por una planta de biogás pequeña. “Para que una planta de biogás sea una buena idea y una solución amigable a pesar de los olores, el impacto que es casi inevitable, es su tamaño: que sea adecuada a los residuos que se generan en la zona”. Añade que “lo que estamos viendo en plantas como la que se programa en Colmenar Viejo, son plantas grandes, que requieren del transporte de residuos de distancias a veces superiores a los 50, incluso a los 100 kilómetros. Por lo tanto su sostenibilidad ya está en entredicho”.

"Para que una planta sea una buena idea y una solución amigable es que su tamaño sea adecuado a los residuos que se generan en la zona"

El investigador del CSIC también alude a la ubicación: “Se suele plantear la ubicación donde resulta más barato, donde es más fácil para los camiones, donde ya se tienen de alguna manera organizadas  las expropiaciones o el terreno es fácil, en lugar de hacerlo en el sitio más adecuado. Por ello lo que es una buena idea se convierte con frecuencia en un nuevo problema ambiental”.

Experiencias de plantas en otros lugares

Valladares aboga por fijarse como se han implantado las plantas de biogás en otros lugares con más años instalando estos centros. “En Alemania, precisamente, fueron haciendo en un comienzo  plantas pequeñas y fueron creciendo de manera,  digamos, adaptativa,  según había más  residuos, según se iba aprendiendo,  según se iba afinando. Es una tecnología que en nuestro país no cuenta con prácticamente experiencia  y, por tanto,  lo lógico es arrancar así”, dice.

El divulgador ambiental ha aludido a otros municipios en la Comunidad de Madrid cuyos vecinos y organizaciones han conseguido parar proyectos similares. Valladares cita Cubas de la Sagra. “El movimiento  ciudadano  en Torrejón, en los municipios adyacentes y en la propia  Cubas de la Sagra  logró detener  la planta. Y ahora están muy felices de no haber tenido esa planta tan cerca de un colegio, tan cerca del casco urbano,  una planta que no hacía falta  y una planta muy desproporcionada para los residuos que se generan en el municipio”, afirma.