“Micromachismos”, un machismo silencioso y sútil que perpetúa la desigualdad

Guadalix de la Sierra ha acogido un taller sobre los "micromachismos", pequeños gestos que perpetúan la desigualdad entre hombres y mujeres y que resultan casi imperceptibles. Los ponentes y participantes del taller "No mires a otro lado" vieron varios ejemplos de este tipo de "machismo encubierto", así como estrategias personales y educativas para convivir en igualdad en el sistema familiar.

 
 

El acto tuvo lugar el 9 de noviembre y estuvo organizado por la Mancomunidad de Servicios Sociales Vega del Guadalix que tiene su campo de acción en Guadalix de la Sierra, El Molar, Pedrezuela y San Agustín del Guadalix.

El término micromachismo fue acuñado por el terapeuta Luis Bonino en 1990, y se refiere a "una práctica de violencia en la vida cotidiana que es tan sutil que pasa desapercibida pero que refleja y perpetua las actitudes machistas y la desigualdad de las mujeres respecto a los varones".

Según Lorena Serrada, psicóloga del Punto de Violencia de Género de la citada Mancomunidad y una de las participantes en dicho taller, estos comportamientos machistas son realizados tanto por hombres como por mujeres, y buscan reforzar la superioridad del hombre sobre las mujeres.

Comprende un amplio abanico de maniobras interpersonales y se señala como la base y caldo de cultivo de otras formas de violencia machista: maltrato psicológico, emocional, físico, sexual y económico, que son normalizados. "El problema es que estos micromachismos son prácticas legitimadas por el entorno social, en contraste con otras formas de violencia machista denunciadas y condenadas socialmente" señala la psicóloga.

Desde el entorno familiar al bar o la vestimenta femenina

Durante el taller se dieron varios ejemplos de micromachismos. Algunos de ellos ocurren en el núcleo familiar con los trabajos hogareños. Un chico se niega a planchar su ropa, como le pide su madre, porque dice que no sabe hacerlo y añade que lo haga la hermana. "En este caso, habría que razonarle al chaval que las tareas del hogar no tienen sexo adjudicado, y que desde luego la hermana no ha nacido sabiendo planchar", señala la psicóloga Lorena Serrada.

Otros micromachismos pueden darse en un negocio hostelero: "Una pareja pide una consumición en un bar. Ella pide una cerveza y él un refresco, pero el camarero vuelve con las bebidas y entrega la cerveza al hombre y el refresco a la mujer. Esta actitud demuestra una actitud machista". Igual ocurriría si el camarero automáticamente se dirige al varón de la familia para apuntar la comanda, como si el hombre fuera el único que pudiera pedir.

La hipersexualización del cuerpo femenino también es un ejemplo de micromachismo: "La publicidad utiliza cuerpos femeninos para vender cualquier cosa: colonia, alcohol, videojuegos, ropa... El cuerpo femenino es más frecuentemente hipersexualizado y usado como reclamo para las grandes marcas en relación al cuerpo masculino".

Otro micromachismo es el hecho de utilizar a mujeres como reclamo sexual para atraer público hacia las discotecas.