La inseguridad alimentaria se agrava en España entre personas vulnerables
Cruz Roja Española ha publicado el resultado de una encuesta entre personas vulnerables sobre inseguridad alimentaria. En la misma un 80,5% dice priorizar alimentos más baratos y saciantes, aunque menos nutritivos
Solo el 32% de las familias encuestadas preparan comidas con alimentos frescos diariamente
La inseguridad alimentaria, es decir la falta de acceso a una dieta nutritiva, agrava problemas de salud como obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares
El aumento del precio de los alimentos, el fácil acceso a alimentos procesados que además son más baratos, y la escasez de recursos económicos, entre los factores que provocan dicha situación
Cruz Roja Española ha publicado el resultado de una encuesta entre personas vulnerables sobre inseguridad alimentaria. En la misma, efectuada a 1.200 personas que han recibido en los 12 meses ayudas o prestaciones de la entidad, un 80,5% dice priorizar alimentos más baratos y saciantes, aunque menos nutritivos. Además, el 70% de las personas atendidas por Cruz Roja dicen estar “preocupadas” por “no alimentar adecuadamente a sus familias”.
Sandrine da Cunha, técnica del área de Conocimiento de la Salud de Cruz Roja, ha hablado de esta encuesta en Onda Cero Madrid Norte (100.1FM).
Qué es la inseguridad alimentaria
La inseguridad alimentaria es la falta de acceso a una alimentación adecuada y nutritiva por razones económicas, sociales o culturales. Esta dieta menos variada y saludable tiene como una de sus consecuencias que agrava problemas de salud como obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Según datos de Cruz Roja España, la inseguridad alimentaria afecta a 6 millones de personas (un 13,3% de la población) y especialmente, a aquellos en situaciones de extrema vulnerabilidad. Además, la entidad ha señalado que esta situación ha “aumentado” por diferentes factores provocados por las sucesivas crisis económicas y sociales.
Da Cunha señala que hay una relación directa entre inseguridad alimentaria y falta de ingresos: “a menor nivel de ingresos, mayor inseguridad alimentaria”. El estudio revela por ejemplo un alto consumo de productos menos saludables como embutidos y fiambres (76,5%), dulces (66%) y refrescos azucarados (52,9%). Además, solo el 49,5% de los hogares consume frutas y el 42,6% verduras-hortalizas a diario.
Da Cunha ha explicado que por ejemplo es más barato comprar un paquete de dulces industriales que unas manzanas, cuando la fruta es más sana que los dulces.
Mujeres se privan más de alimentos saludables para dárselos a hijos
Por otro lado, el estudio añade que las mujeres suelen ser las que más se privan a sí mismas, principalmente de alimentos más saludables que destinan a sus hijos e hijas.
Igualmente, esta falta de ingresos también dificulta la compra de alimentos que sustituyan otros por razones de salud, como por ejemplo intolerancias o alergias alimentarias. La razón es que estos productos sustitutivos suelen ser más caros.
De cualquier manera, esta situación contribuye a un deterioro de la salud general, con un 30% de los hogares que presenta enfermedades relacionadas con malos hábitos alimentarios (obesidad, diabetes, colesterol alto, hipertensión).
Otros factores influyen en el aumento de la inseguridad alimentaria
Hay otros factores que viven las personas vulnerables que influyen en el aumento de la inseguridad alimentaria. El perfil de las personas atendidas por Cruz Roja muestra una alta vulnerabilidad: el 61,3% no están ocupadas y del 67,4% de quienes sí tienen empleo trabaja a tiempo parcial. La tasa de riesgo de pobreza y exclusión (AROPE) entre estas personas es alarmantemente alta y alcanza el 96,7%, en comparación con el 26% del conjunto de la población española.
Proyectos de Cruz Roja para revertir esta situación
Cruz Roja atiende a más de 150.000 personas en situación de extrema vulnerabilidad en España, y proporciona bienes y ayudas económicas para alimentos y otras necesidades básicas. Entre otros, tarjetas con una determinada cantidad de dinero con los que pueden comprar alimentos frescos.
Además, desde 2021 tiene el programa ‘Alimentación Consciente’, una iniciativa para fomentar hábitos alimentarios saludables y sostenibles. Este programa facilita herramientas a partir de talleres de formación en nutrición y economía familiar y promueve una cultura de alimentación consciente y saludable. Entre las medidas, se enseña a hacer recetas de aprovechamiento, con restos de otros platos cuando es posible.
Entre las recomendaciones, optar por la dieta mediterránea, utilizar alimentos frescos de temporada, que suelen ser más baratos, o hacerse una lista de la compra cerrada a la hora de ir al supermercado. No olvidar incluir legumbres en la dieta y no demonizar las verduras congeladas que suelen tener un precio más bajo que las frescas.