La mitad de los parados son mayores de 50 años y CEOMA pide medidas para favorecer su inserción

El número de desempleados mayores de 50 años en nuestro país supone ya el 46,5% del total y prácticamente uno de cada dos parados supera los 50 años, según los datos publicados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE)

La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) ha advertido sobre el “gran impacto psicológico y social” que atraviesan las personas de este colectivo

La confederación reclama medidas a administraciones públicas y empresas para favorecer su inserción laboral

La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) reclama medidas para favorecer la inserción laboral de mayores de 50 años desempleados y recuerda que los parados mayores de 50 años suponen ya el 46% del total. La entidad advierte sobre el "gran impacto psicológico y social que atraviesan este colectivo. El presidente de CEOMA, José Luis Fernández Santillana, ha estado en Onda Cero Madrid Norte (100.1FM) hablando de este asunto social.

Datos del desempleo entre mayores de 50 años

Fernández Santillana ha afirmado que alrededor de 437.000 personas mayores de 55 años están parados en nuestro país para los que la inserción laboral es muy difícil. Y añade que el 60,7% de los desempleados mayores de 50 años son mujeres. “Ser mayor de 50 y mujer se convierte en una misión imposible para conseguir un empleo” ha declarado el presidente de CEOMA.

Así mismo, al analizar la distribución de los contratos suscritos en 2023 por tramos de edad, ésta se mantiene similar a la de 2022. El 50% de los contratos se realizaron a trabajadores menores de 35 años (un 27,15 % a los de 25 a 34 años y 23,39 % a menores de 25 años). Según se incrementa la edad, el porcentaje va decreciendo: 21,95 % de 35 a 44 años, el 18,69 % de 45 a 54 años y por último un 8,82 % a mayores de 54 años.

Consecuencias psicológicas

El presidente de CEOMA ha explicado que la situación es “desoladora” para quien sufre el desempleo y conlleva problemas de salud mental que la sociedad no está atendiendo de forma adecuada.

Además  especialmente en ese tramo de edad se producen otras situaciones que agravan la estabilidad emocional. “Con el retraso de la edad de paternidad y maternidad, muchas personas a esa edad tienen hijos pequeños y cargas hipotecarias, por lo que los problemas económicos se incrementan”, dice Fernández Santillana.

Retraso en la edad de jubilación

Asimismo, el presidente de CEOMA ha criticado que el retraso de la edad de jubilación, que en la actualidad alcanza los 66 años y seis meses, empeora la situación de paro entre los mayores de 50.

Fernández Santillana señala que “es algo muy contradictorio, ya que no se puede pedir a las personas que se jubilen más tarde si no se les ofrece empleo a partir de cierta edad”.

Petición de medidas para la inserción de parados

Ante esta situación, Fernández ha reclamado a empresarios y administraciones que no sigan mirando hacia otro lado y tomen decisiones que ayuden a este Colectivo, que a menudo se queda sin oportunidades laborales, a pesar de que la veteranía aporta una experiencia y unas cualidades que redundan en beneficio de las compañías y que contribuyen a su desarrollo económico.

Empresas amigables

Por su parte, CEOMA tiene en marcha una iniciativa para acabar con la discriminación por edad en las empresas, potenciar los planes de talento sénior y favorecer la inserción de parados de este colectivo. Se trata del proyecto Empresas amigables  que pretende también concienciar sobre la importancia de evitar caer en estereotipos y en edadismos, teniendo en cuenta la relación institucional o comercial con las personas mayores y la diversidad generacional entre empleados y personas mayores.

Empresas amigables incluye actuaciones y acciones formativas para que las empresas sean amigables con las personas mayores, partiendo de una serie de ítems creados por CEOMA, en colaboración con Albor Consultor y el Foro Técnico de Formación, para lograr el buen trato por parte de los trabajadores y de la dirección de las entidades que prestan sus servicios hacia este grupo poblacional.

Las empresas que quieran formar parte de la iniciativa tienen que superar una evaluación y reciben una acreditación que les reconocerá como empresas amigables con las personas mayores.

Esta acreditación supone un distintivo de calidad y responsabilidad social que puede mejorar la imagen, la reputación y la competitividad de la empresa. Además, las empresas acreditadas formarán parte de una red de entidades comprometidas con el envejecimiento activo y saludable, y podrán acceder a recursos, asesoramiento y buenas prácticas para seguir avanzando en este ámbito.