“Oro Vil”, rodado en La Pedriza, desvela que el western español nació en Madrid
“Oro vil” es el título de la película española rodada en 1941 por Eduardo García Maroto en La Pedriza que demuestra que el western español nació en Madrid
El escritor y cineasta colmenareño Víctor Matellano firma junto a Miguel Olid el libro “Oro Vil, western pionero español” que habla de esta película desaparecida
De la misma solo quedan unos afiches, algunas fotos de rodaje y el propio guión de García Maroto que tiempo después participó en producciones internacionales del mismo género rodadas en nuestro país
En octubre de 1941, dos años después del fin de la Guerra Civil española, La Pedriza de Manzanares El Real acogía el rodaje de “Oro Vil”. Se trata de la película española rodada por Eduardo García Maroto. Ahora el libro titulado “Oro Vil, Western Pionero Español” firmado por el cineasta colmenareño Víctor Matellano y Miguel Olid, recuerda esta obra, además desaparecida pero que fue la que inició el western español en Madrid.
El autor está este viernes 14 de junio por la tarde firmando ejemplares de este libro en la caseta 106 (editorial Pigmalion) de la Feria del Libro.
Oro Vil, película desaparecida
“Oro Vil” es una película desaparecida, según explica Matellano, puesto que no se han podido encontrar copias de la misma. Un incendio en su productora destruyó todas las copias que se tenían. Sin embargo, la familia de García Maroto si tiene el guion y algunas fotos de rodaje, fotos-fija y afiches, que dan una idea de cómo era la película. El filme narra la llegada de un español a una tierra poblada de indios y donde proliferan los buscadores de oro.
Oro vil costó ciento cincuenta mil pesetas de aquella época. Matellano explica que debido a la precariedad económica, “no se pudieron rodar espectaculares cabalgadas, aunque si las típicas escaramuzas y peleas del género. Eso sí, el rodaje tuvo el mejor escenario, el paisaje rocoso de la Pedriza de Manzanares El Real”.
“Hasta ese momento, el western que García Maroto había podido ver, era bastante sencillo y primitivo en tramas y personajes. Estos muy simples, maniqueos, en películas de bajo coste, inspiradas en las “horse operas”, los populares cuentos a caballo”, dice el autor.
Y Oro vil tiene mucho de aquel cine, aunque con menos dinero lo cual hace del empeño de García Maroto una gesta más heroica aún. Del paso por los cines, Matellano dice que no fue un fracaso aunque tampoco un gran éxito. La situación de la España de aquel momento, 1941-42, tampoco no ponía muy fácil. Eso si, resulto pionera en el género western en España.
Anécdota en el rodaje
Matellano cuenta en el libro una de las anécdotas del rodaje de Oro Vil, con la llegada de un motorista de la policía con el fin de llevarse de forma inmediata al director a Madrid. “El equipo teme que el realizador se haya metido en algún asunto político, ya que anteriormente había tenido encontronazos con la censura del régimen dictatorial. Pero, no. Se trataba de que Maroto debía ponerse, “por imperativo”, provisionalmente a los mandos del rodaje de Raza, la película de exaltación del ideario nacional-católico del régimen franquista”, dice el autor.