Detenidas 49 personas, 12 de ellas farmacéuticos, por traficar con medicinas para menores con cáncer
La red había desabastecido de tratamientos oncológicos infantiles durante 5 años farmacias mediante la compra de medicinas que luego vendían en países extranjeros. El grupo delictivo estaba formado por cuatro personas y pudo mover 40 millones de euros. Su jefe vivía en una mansión de 8 millones de euros.
Hasta el momento se han producido 49 detenciones, de las cuales 12 corresponden a titulares y trabajadores de oficinas de farmacia por delitos de organización criminal, contra la salud pública y contra la hacienda pública. La Operación Noisa está abierta aún, y no se descartan nuevas detenciones. También se está investigando cómo se realizaban las ventas de los medicamentos en el extranjero. La banda operaba en Barcelona, Coruña, Lugo, Valencia y Madrid
Investigación iniciada por denuncia de asociación infantil
La investigación se inició en septiembre de 2013 después de que una asociación infantil de lucha contra el cáncer presentara una denuncia, donde ponía en conocimiento el desabastecimiento en el mercado de ciertos medicamentos para el tratamiento de enfermedades oncológicas.
La investigación conjunta entre la Guardia Civil, las autoridades sanitarias y la Agencia Tributaria descubrió que la banda utilizaba para lucrarse el denominado "comercio inverso" de medicamentos.
"Comercio inverso" para beneficiarse del precio controlado de medicamentos en España
Según la Guardia Civil, el medicamento que en España tenía un precio de 6 euros, podía alcanzar los 50 euros en Alemania o los 300 en Cuba.
La investigación constató que las Oficinas de Farmacia, a través de sus proveedores habituales, obtenían los medicamentos requeridos por la trama, y una vez completado el pedido, contactaban con los investigados, con vistas a la recogida del mismo por personas contratadas para ello ("agentes") que se desplazaban hasta la farmacia, o bien mediante empresas de paquetería, efectuándose los transportes en condiciones que no garantizan una conservación adecuada de los medicamentos.
Para dificultar ser detectados, la organización creó un entramado de más de 40 empresas pantalla, que le servían de tapadera para justificar los envíos y cuadrar las actividades económicas.
Con este método y apoyándose en un entramado empresarial declarado en parte como almacén mayorista de medicamentos adquirían fármacos de diversa naturaleza directamente de un número considerable de farmacias distribuidas en diversos puntos de España eludiendo el canal regular de fabricación y distribución de medicamentos. Este sistema constituye una práctica prohibida, ya que las farmacias únicamente pueden dispensar a particulares y nunca a empresas o distribuidores.
Los efectos del "comercio inverso"
Hacer dinero a costa de enfermos infantiles de cáncer
En este sentido, la Guardia Civil destaca que los criminales no dudaron en hacer dinero a costa de un colectivo de pacientes especialmente sensible, como son los enfermos de cáncer infantil. Aun así, un asociación dedicada a ayudar a familias con enfermos infantiles oncológicos dijo que en ningún momento las familias afectadas no llegaron a verse sin medicamentos ya que si los progenitores no encontraban estos medicamentos en sus farmacias, los pidieron a las autoridades sanitarias de cada región para tener acceso a ellos.
Por otro lado, la banda criminal puso en riesgo la salud de los consumidores finales de los medicamentos traficados, puesto que al sacarlos del canal regular y legal de distribución, se pierde la trazabilidad y el control de los medicamentos, por cuanto dejan de estar sometidos a las medidas de conservación y seguridad adecuadas.
Otro de los perjuicios fue para la Hacienda Pública ya que hubo ocultación de operaciones, la posible comisión de delitos fiscales y blanqueo de capitales. La mayoría de estas tramas operan en dinero negro sustrayendo al fisco los impuestos correspondientes.
En los registros efectuados, los agentes han incautado de gran cantidad de medicamentos, entre los que se encuentran más de 1.200 envases de medicamentos psicotrópicos, 1 revólver, 60.000 euros y 4.000 dólares, numerosa documentación, equipos informáticos y seis vehículos de alta gama. Igualmente se han intervenido numerosas cuentas corrientes y otros productos financieros.
Entre los detenidos se encuentra el principal encausado de la organización, C.I.L.L., residente en A Coruña, quien a través de relaciones personales y familiares tenía un acceso y control absoluto de la organización y de las líneas de adquisición y distribución de medicamentos. La Guardia Civil cree que la banda actuaba desde 1991, aunque en los últimos 5 ó 6 años había llegado al funcionamiento de máximo nivel. De hecho, se estima que movieron 40 millones de euros. "El principal encausado vivía en una mansión de ocho millones de euros, en la misma urbanización que el hombre más rico de España", según la Benemérita.
Según la investigación del caso, el jefe de la trama no dudó en extorsionar a farmacéuticos con los que se ponía en contacto para comprarles los medicamentos, pero que no se mostraban dispuestos a venderlos debido a encontrar "algo raro" en esta operación. Otros farmacéuticos sí que entraron en el proceso debido a desconocer que podían estar cometiendo una infracción administrativa y favoreciendo que la banda cometiera un delito contra la salud pública y la hacienda pública.