Diaconía alerta de la prostitución como forma de violencia extrema hacia la mujer
Diaconía ha relanzado su campaña “La prostitución, una forma de violencia extrema hacia la mujer” que pone el foco en quienes la consume. Desde la entidad social se recuerda que España es el principal consumidor de prostitución en Europa. Y que su consumo se ha normalizado socialmente gracias, entre otras cuestiones a las redes sociales. Natalia Colmenar Calvo, coordinadora del área de Sensibilización e Innovación en materia de derechos humanos, mujer y trata de Diaconía, ha hablado de este tema en Onda Cero Madrid Norte (100.1FM).
Datos
La entidad, que desarrolla programas especializados en Mujer y Lucha contra la Trata desde 2015, pone cifras a esta realidad. Entre ellos los siguientes:
Según datos del CIS de 2009, el 99,7% de la demanda de prostitución son varones.
- 4 de cada 10 varones reconocen haber recurrido a la prostitución al menos una vez en su vida.
- Así mismo, el 87,4% de las mujeres desearía abandonar la prostitución, tal y como se señala el Estudio sobre la prostitución, la trata y la explotación sexual en las Islas Baleares (2020). Y el 67,8% afirma que permanece en ella por necesidad económica y para mantener a su familia.
- Por otro lado el 82% de las mujeres en situación de prostitución ha sufrido amenazas, según señala el estudio Percepción de la Prostitución del Centro de Investigaciones Sociológicas, publicado en septiembre de 2025.
Para la organización, estas cifras evidencian que la prostitución no puede analizarse como una decisión aislada, sino como parte de un sistema de desigualdad donde el cuerpo de las mujeres se convierte en objeto de consumo.
“La normalización del consumo de prostitución es uno de los principales obstáculos para erradicarla. El foco debe ponerse en la demanda por parte de los varones y un sistema que hace del cuerpo de las mujeres un negocio muy lucrativo”, dice Diaconía.
Su coordinadora del área de Sensibilización e Innovación en materia de derechos humanos, mujer y trata, Natalia Colmenar Calvo, explica que las nuevas tecnologías ahora facilita la labor de proxenetas. Y reduce a las mujeres prostituidas en mejores objetos. Lo explica de la siguiente manera.
“Gracias a las apps, el consumidor de prostitución puede tener una mujer donde quiera, a la hora que quiera, y de las características que desea, como si fuera un objeto que compras en una plataforma de Internet.
Una cuestión de derechos humano
En el contexto del 8M, Diaconía insiste en que hablar de igualdad real exige abordar la prostitución como un fenómeno estructural de violencia de género y desigualdad global.
“No se trata solo de decisiones individuales, sino de un sistema que se sostiene sobre la desigualdad entre hombres y mujeres, la pobreza, la migración forzada y la exclusión social”, subraya Márquez.
Por ello, la entidad enfatiza que para abordar esta situación es importante implementar políticas públicas centradas en: la protección integral y la reparación del daño a las mujeres en situación de prostitución; las alternativas reales de inserción sociolaboral; las medidas eficaces contra la trata con fines de explotación sexual; las estrategias de sensibilización dirigidas a reducir la demanda. 8M: visibilizar lo que el sistema invisibiliza.
“La igualdad no será real mientras miles de mujeres sigan siendo explotadas sexualmente en contextos de pobreza, migración y violencia", dice Diaconía.