Este es el delicado traslado clave para que los manzanariegos disfruten del Toro con patatas

Los manzanariegos disfrutaron de más de 5.000 raciones de Toro con patatas tras un arduo traslado de las marmitas desde el lugar donde se cocina el guiso hasta el sitio donde se reparte

Las perolas se transportan unos doscientos metros suspendidas en el aire por una excavadora con mucho cuidado para que no se salga el contenido que está a una temperatura muy alta y podría quemar a los operarios

Los manzanariegos disfrutaron de más de 5.000 raciones de Toro con patatas tras un arduo traslado de seis marmitas desde el lugar donde se cocina el guiso hasta el sitio donde se reparte. El transporte de las marmitas es el momento más peliagudo de dicha tradición que coordina el Ayuntamiento de Manzanares El Real. Como en otras ediciones, las perolas llegaron perfectamente al lugar de reparto, la Plaza de Postiguillo, donde ayer por la noche centenares de vecinos hacían cola desde antes de las ocho de la tarde para recoger sus raciones.

En qué consiste el traslado del toro con patatas

Los responsables del Toro con Patatas han explicado a Onda Cero Madrid Norte en qué consiste el traslado del guiso. Entre la calle de la Iglesia, donde se confecciona, y la plaza del Postiguillo, donde se reparte, no hay más de trescientos metros. Sin embargo, el recorrido está en pendiente, se cruzan un par de calles y además hay bordillos. Todo esto obliga a la excavadora que transporte las marmitas a ir lentamente y con mucho cuidado.

Esto no es lo más peliagudo. Hay que añadir que las perolas del Toro con Patatas tienen más de mil kilos de peso y están a una temperatura muy alta tras haber estado más de cinco horas al fuego. Si su contenido cae accidentalmente sobre los operarios que lo trasladan, podría quemarles.

Dificultad de la operación

Al frente de dicho traslado se pone Eloy Mesa, cocinero de Casa Goyo y responsable de dicho Toro con Patatas desde hace años en Manzanares. Reconoce que la elaboración del mismo, que involucra a decenas de personas, no tiene mucha complicación tras muchos años de realización salvo estar al tanto de que el fuego no tenga variaciones. El momento más peliagudo y clave es trasladar las perolas a la Plaza del Postiguillo. No se puede llevar a mano así que la opción es suspender las marmitas en el aire de la pala de una excavadora mediante cadenas y llevarla lentamente hasta el lugar de reparto. Normalmente cuatro operarios sujetan las cadenas con unos guantes especiales para no quemarse.

“Lo primero es cuadrar las cuatro cadenas para que la marmita no vaya ladeada y evitar que se pueda verter el contenido. Y luego hay que tener en cuenta que esas marmitas con el contenido pesan más de mil kilos por lo que se abomban por abajo. A todo esto hay que sumar que están muy calientes”, explica Eloy Mesa.

El cocinero señala que los operarios vigilan de cerca el contenido para que no se caiga fuera de las perolas. Su temperatura es tan alta que si salpica sobre alguien le quemaría. Por otro lado, Mesa afirma que en estos años nunca se ha roto ninguna de las cadenas, que es uno de los mayores peligros que tiene la operación de traslado.

El caso es que ayer por la noche, las perolas con el guiso de toro con patatas llegaron a su lugar de reparto sin problemas tras el traslado y los vecinos de Manzanares El Real pudieron disfrutarlas.

Valoración municipal de las fiestas

Por otro lado, el alcalde de Manzanares el Real, José Luis Labrador, ha señalado al término de los festejos que han sido unas “fiestas tranquilas y participativas”.  Ha destacado que una de las novedades, el concierto infantil de Yo Soy Ratón, tuvo gran éxito entre el público infantil. Además destaca que se han mantenido los puntos violeta de  asesoramiento sobre violencia de género y atención a posibles víctimas. No obstante añade que “no se se ha registrado ningún caso de violencia machista durante los festejos”.