Qué ver en Manzanares el Real más allá del castillo: fuentes, montes y leyendas
Un paseo toponímico por uno de los pueblos con más encanto de la Sierra de Guadarrama
Detrás de cada rincón de Manzanares el Real hay una historia, una leyenda o una raíz etimológica que ha dado forma al patrimonio cultural de este enclave serrano. Este municipio madrileño, a los pies de la Pedriza, no solo destaca por su belleza natural o su castillo, sino también por los nombres que dan sentido a su paisaje.
El topónimo "Manzanares el Real"
El origen del nombre de Manzanares el Real ha generado diversas teorías. Una de las más populares apunta al río Manzanares como principal inspiración. Aunque algunos relatan que el nombre podría derivar de una leyenda gitana vinculada a sus orígenes (Marcia e Henares), otros consideran que el topónimo responde sencillamente a la abundancia de manzanos en la zona que hoy ocupa el embalse de Santillana.
La coletilla "el Real" se debe probablemente a la intervención de la Corona en los conflictos entre segovianos y madrileños por estas tierras. Otra versión apunta al Duque del Infantado, quien rebautizó el río Guadarrama como Manzanares, igual que su principal señorío, el Real de Manzanares.
Chaparral de la Tejerilla
Este paraje hace referencia a una antigua tejera, un lugar donde se fabricaban tejas y ladrillos. Su ubicación, alejada del casco urbano, respondía a razones higiénicas y de seguridad. Durante el siglo XVIII, fue una zona estratégica para el suministro de recursos como leña, pastos o carbón a la Corte. Tanto es así que Fernando VI prohibió en 1752 su aprovechamiento sin permiso real.
El Alcornocal
El nombre de este rincón está vinculado al árbol alcornoque (Quercus suber). Aunque quedan pocos ejemplares hoy en día, su presencia histórica ha dado lugar a topónimos como La Ladera del Cornocal o La Corchera. Las bellotas que produce este árbol tienen nombres tradicionales según la época del año en que maduran: brevales, martinencas o palomeras.
Loma de la Camorza
La Camorza es un cerro granítico que alcanza los 1.220 metros de altitud sobre el río Manzanares. Su nombre podría derivar de términos como camorra (del latín camurus, "torcido") o incluso de la palabra italiana scamorza, un tipo de queso cuya forma podría recordar a la topografía del lugar. En este cerro se encuentra un antiguo castro prerromano, lo que añade valor arqueológico al enclave.
El Tolmo: escenario de un secuestro
En abril de 1839, dos niños de 10 y 12 años fueron secuestrados en Madrid y llevados hasta la Pedriza. Los raptores eligieron el paraje del Canto del Tolmo, un enorme bloque granítico, como escondite. Tras una investigación que movilizó a vecinos, soldados y policías, los niños fueron encontrados sanos y salvos dos días después. Este suceso añade un capítulo más a la rica historia local.