Tras las Huellas de la Sierra: Manzanares El Real

Peña del Yelmo

El Yelmo es un domo, es decir, una forma en resalte abovedado. Su nombre se debe a su peculiar forma, ya que visto desde el sur tiene forma de un yelmo medieval, similar al usado por los caballeros medievales. La palabra yelmo viene de la misma raíz germánica que dio “helmet” en inglés y Helm alemán. Se vincula a una raíz indoeuropea *kel- (cubrir, ocultar) que daría la palabra griega kodɛos (koleós = estuche, funda, vaina) de donde tenemos la palabra coleóptero (escarabajos).

Según cálculos realizados, dentro del domo se podría tallar el monasterio de El Escorial a tamaño real. Ya aparece con dicha denominación en el Libro de montería, de Alfonso XI, del año 1350. Su antigua denominación es 'Peña del Diezmo', como aparece nombrada en dicho libro.

La primera ascensión al risco que se conoce la habría realizado Casiano del Prado en 1864 y desde entonces es un importante destino para escaladores y senderistas que acuden a La Pedriza. Cuenta también Constancio Bernaldo de Quirós (Obras del Guadarrama y la Pedriza del Real del Manzanares) en el capítulo 'Escaladas' la forma de encaramarse al Yelmo desde el mismo Manzanares El Real en unas tres horas, pasando por el Collado de la Cueva, Risco del Ofertorio, Lagunilla del Yelmo, Cancho de las Pilas y base del Yelmo.

Peña de los Gangas

Situada en la garganta a la orilla izquierda del río Manzanares. Tiene tres cruces en memoria de los tres hermanos asesinados allí por unos malhechores.

Según otra versión, la implacable acción de la justicia en el XIX contra los bandoleros provocó el fusilamiento de tres pastores, un padre y su hijo y un joven zagal, por los soldados a la entrada de la Garganta del Manzanares, por el mero hecho de dar cobijo a unos malhechores en su chozo durante una fría noche.

* Revista nº 31 (Diciembre de 2004), Asociación Cultural El Real de Manzanares.

Antiguo Campo de Aviación

En la orilla norte del embalse en el límite con Soto se hizo un campo de aviación republicano. Suponemos que al final de 1936 se utilizase como aeródromo de socorro y después de las obras en 1937 como permanente. En 1937 se reorganiza la fuerza aérea republicana, la Primera Región Aérea con Cabecera en Alcalá de Henares y comprende las provincias de Madrid, Toledo, Cuenca y Guadalajara. De Alcalá depende nuestro pequeño aeródromo, al igual que el de Colmenar Viejo y Aljete etc. Parece que se utilizó como aeródromo de entrenamiento, solo tenemos constancia de que lo utilizaron como base para la ofensiva de Brunete, creemos que también para la ofensiva de la Granja. Además, sabemos que el castillo se utilizaba como residencia de los pilotos del campo de aviación, los mecánicos y demás personal se alojaban en las casas del pueblo.

* Revista nº 50 (Diciembre de 2015), Asociación Cultural El Real de Manzanares.

Majada de los Gavilanes

Durante la Guerra Civil en este tiempo varios pastores se dedicaban a pasar por el alto de la sierra a personas que huidas de Madrid querían filtrarse a la llamada 'zona nacional' la ocupada por el ejército sublevado. En nuestra sierra fue D. José Hernando López conocido por 'Josefón' que tenía las cabras en la majada de Los Gavilanes. Este pastor cuando le llegaban huidos los escondía hasta la noche en la casilla que hay encima del Prado de la Virgen, donde se realiza la romería de Peña Sacra, después los recogía y marchaba hasta las líneas enemigas de la Granja, entregando al General Serrador a los huidos.

Los policías sabían que esto estaba pasando y montaron una vigilancia especial. Por fin el día 23 de agosto de 1937 una partida de veinte personas intentó pasar, fueron descubiertos cerca de la Majada de los Gavilanes allí se intercambiaron disparos y fueron muertos 'Josefón', su hijo Mariano, y también fue muerto un vecino de Colmenar apodado 'el Carpintero'.

Cueva del Ave María Y Cueva de la Mora

La Cueva del Ave María está situada a mitad de camino en la ascensión al Yelmo desde el suroeste y es probablemente el enclave de mayor interés arqueológico e histórico de este sector de La Pedriza. Se trata de una gran hendidura en la masa granitíca en la que se abre la denominada Cueva del Ave María, que en realidad es un conjunto de tres cavidades escalonadas producidas por el desprendimiento de grandes bloques de piedra.

La tradición del pueblo indica que gritando desde la entrada 'Ave María', una voz responde 'Gracia Plena'. Este es el lema que aparece en el escudo de los Marqueses de Santillana. El experimento de este dicho, realizado en torno a 1918 por J. A. Meliá no obtuvo el resultado apetecido. También se contaba que nadie consiguió llegar nunca hasta el fondo de la cueva, aunque las dimensiones de esta no hagan verosímil este dato, ya que se estrecha de tal manera que no permite el paso.

La Cueva de la Mora también alberga otra historia digna de ser contada. Cuenta la leyenda, que la hija más pequeña y hermosa de un rico árabe, se enamoró fatalmente de un apuesto cristiano y quiso contraer matrimonio con él. Este, al no poder corresponder a la joven dama, dada la diferente creencia de sus familias, se marchó a luchar contra los infieles. La familia de ella sintiéndose ultrajada por su actitud, decidió borrar semejante mancha. El padre de ella, desesperado, pago muchas monedas a una banda de forajidos para que la secuestraran y ocultaran hasta nuevo aviso. Fue conducida por los bandidos hacia esta cueva de difícil acceso y la dejaron custodiada por un viejo truhan.

Nuestro bandido tenía la misión de atender las necesidades mínimas de la cautiva, llevándole cada dos días comida y agua. Pero con el tiempo los continuos sollozos de la joven y sus miradas llenas de temor y súplica, terminaron abriendo una brecha en el duro corazón del carcelero quien le prometió ayudarla. Al volver el gallardo cristiano fue conducido por el bandido hasta la cárcel de su amada, pero al ser sorprendidos estos, fueron asesinados por el resto de la banda y la dama mora se arrojó desesperada desde la cueva quitándose la vida.

Desde entonces, cada año en la noche de su muerte se la ve aparecer en la boca de la cueva y dar seis pasos a la derecha, para luego desaparecer.