Europa refuerza su apuesta por el biometano como pilar de la transición energética

El número total de plantas de biometano en Europa ha crecido de 1.548 a 1.678 y ya se han comprometido más de 28.000 millones de euros en inversiones, según la Asociación Europea del Biogás

Europa avanza hacia un modelo energético más limpio y sostenible, con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050 y reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

En este contexto, el biometano se posiciona como una solución clave. Se trata de un gas renovable, producido a partir de residuos orgánicos, con calidad similar al gas natural fósil y ventajas añadidas, como su papel en la economía circular y la valorización de residuos. Las plantas de biometano son ya esenciales en la estrategia energética europea, destacando Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Dinamarca como líderes en producción.

De acuerdo con la última edición del Mapa Europeo del Biometano, difundido recientemente por la Asociación Europea del Biogás (EBA), el número de plantas de biometano en Europa ha aumentado de 1.548 a 1.678 entre 2024 y 2025. Solo en este último periodo, 165 nuevas instalaciones iniciaron su actividad, 56 de ellas durante los primeros meses de 2025.

Este crecimiento va acompañado de un importante respaldo económico. Según el Informe de Inversión en Biometano 2025 de la EBA, se han comprometido más de 28.000 millones de euros en proyectos de biometano, lo que supone mil millones más que el año anterior. Estas inversiones permitirán alcanzar una capacidad de producción de 7.300 millones de metros cúbicos (bcm) anuales de biometano en Europa en 2030.

Este avance representa un paso decisivo hacia la reducción de la dependencia de combustibles fósiles importados y refuerza la transición hacia un sistema energético más resiliente.

España, un mercado con gran potencial

El desarrollo del biometano en España todavía se encuentra en una fase incipiente, con solo hay unas 250 plantas de biogás y 12 plantas de biometano operativas, lo que contrasta con las cifras globales en Europa. Por lo tanto, el sector presenta un enorme potencial de crecimiento. Según la Asociación Española del Gas (Sedigas), el potencial técnico de producción en el país se estima en torno a 163 teravatios hora (TWh) anuales, lo que permitiría cubrir cerca del 45 % de la demanda nacional de gas natural.

Además, Sedigas señala que, sumando todas las tecnologías disponibles, España podría albergar más de 2.300 instalaciones de producción de gas renovable, lo que implicaría movilizar inversiones superiores a 40.000 millones de euros, equivalentes al 3,6 % del PIB.

Uno de los ejemplos más destacados es Andalucía, donde el biogás y el biometano forman parte de la estrategia regional de descarbonización. En esta comunidad autónoma existen actualmente 21 plantas de biogás que generan cerca de 34 megavatios eléctricos, según datos de la Agencia Andaluza de la Energía. Estas instalaciones contribuyen tanto a la gestión sostenible de residuos agroindustriales como a la generación de energía distribuida y local.

El impulso político e institucional resulta clave para consolidar este crecimiento. Los objetivos europeos se han integrado progresivamente en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030, que en el borrador de su primera actualización (2023-2030 eleva el objetivo de producción de biogás y biometano hasta los 20 TWh anuales en 2030, duplicando la meta inicialmente fijada en la Hoja de Ruta del Biogás de 2022.

Con el refuerzo de los objetivos nacionales y el impulso de nuevas inversiones, el biometano se perfila como una alternativa renovable cada vez más relevante en el mix energético español. Su integración contribuirá a reducir la dependencia de combustibles fósiles, mejorar la gestión de residuos y fomentar la generación de energía local, en línea con las metas de descarbonización y economía circular marcadas a nivel europeo y nacional.