Tras las huellas de la Sierra: Curiosos topónimos de El Boalo
Entre los topónimos de El Boalo que nos guían por su historia, Naturaleza u oficios, hablamos de los Quiñones de Peña de las Gallinas, que define un paraje donde practicaban un sistema de producción agrícola (quiñón) basado en el reparto de tierras para sembrarlas
Así mismo, las canteras de la dehesa nos recuerda que la contrata que consiguieron los canteros de dicha localidad para construir las columnas de la Catedral de la Almudena
Hoy en la sección Tras las huellas de la Sierra, de la mano de Guillermo Herrero, impulsor de toponimos.es descubrimos topónimos de la localidad serrana de El Boalo que nos guían por su historia, Naturaleza u oficios.
De dónde surge la denominación de El Boalo
En un principio el nombre del pueblo fue Bóbalo (o El Bovalo, ya que la ortografía medieval no distingue los resultados de “b” y “v” -tampoco preocupaban las tildes-). Etimológicamente, Bovalo, Bóbalo o Boalo viene de bovada (del latín bos bovis: buey, y bovata: lugar donde pastan los bueyes).
Sin embargo, otros investigadores sostienen que, en sentido figurado, bovada alude a aqua bovata que se traduce por “agua estancada”, equivalente al latino buda: “terreno pantanoso” o zona húmeda en la que existen pequeñas lagunas o charcas.
Quiñones de Peña de las Gallinas
El nombre del paraje de El Boalo Quiñones de Peña de las Gallinas tiene su origen en un sistema de producción agrícola basado en el reparto de las tierras con el objetivo de sembrarlas y cosecharlas. El quiñón es la parte correspondiente de tierra de cada uno de los miembros que la comparten. Este paraje se encuentra junto al Arroyo Campuzano, junto a la urbanización San Muriel Boman.
Casilla de peón caminero
La Casilla de peón caminero se refiere en el pueblo de El Boalo a una casa de peón caminero. Está en la carretera de Cerceda a Manzanares y es una construcción de piedra típica de la zona hecha con bloques de granito y con sillares de refuerzo en las esquinas.
El peón caminero fue en España el encargado de cuidar a pie de camino el estado de la carretera en cada legua, distancia equivalente a unos cinco kilómetros y medio. El año 1909 es cuando se reglamenta la labor de los peones camineros.
Canteras de la Dehesa
En 1956 los canteros de El Boalo se hicieron con la contrata de las columnas de la Catedral de la Almudena, que se estaba construyendo en Madrid. De estos trabajos de cantería da cuenta el escritor y periodista Antonio Díaz Cañabate en un artículo publicado en el diario ABC de aquel año. Este escribía:
Hace tiempo regresábamos a Madrid por la carretera que une Manzanares el Real con Villalba, cuando, ya el crepúsculo en el cielo, al pasar a la altura de El Boalo, pueblecito perdido en las estribaciones de la Pedriza, distinguimos a lo lejos un amontonamiento de columnas que nos llamó la atención. Al principio presumíamos se trataba de unas ruinas por nosotros desconocidas, pero nos extrañaba la blancura de su superficie y la, en apariencia, reciente de su labra. Resolvimos detenernos y allá fuimos llevados por la curiosidad.
En efecto, se trataba de unas enormes columnas aún no terminadas de labrar totalmente. ¿Cuál sería su destino? Y a esta pregunta respondió un cantero que surgió como por ensalmo: ''¡Para la Catedral de la Almudena! Verán ustedes -explicó- parece ser que ningún cantero de la sierra ni de Segovia se comprometía a extraer, labrar y transportar bloques de este tamaño. El dueño de estas canteras se echó 'palante' y asesorado y auxiliado por los arquitectos contratistas de la Almudena accedió a iniciar los trabajos. Lo que hemos pasado hasta ahora no lo sabe nadie, pero ¡vaya!, ahí están las columnas''.
Corrieron los meses y una tarde iba yo por la calle de Bailén cuando frente a las obras de la Catedral de la Almudena me encontré muy puestas en el suelo a las columnas de El Boalo..