Así han sido las adaptaciones de mamíferos marinos a altas profundidades

¿Sabías que los mamíferos marinos han desarrollado un sistema para optimizar el consumo de oxígeno a altas profundidades? ¿O que utilicen la ecolocalización para cazar? En la sección de hoy  de la Iberozona, en la que contactamos con biólogos de la Asociación Iberozoa, el coordinador de Iberozoa Granada, Rafael Martínez-Cañavate, nos cuenta mecanismos interesantes que han desarrollado los mamíferos marinos para bucear, cazar y alimentarse. 

Aunque hay otros animales, como los manatíes y dugongos, que también son mamíferos completamente acuáticos, las adaptaciones más extremas al buceo se pueden observar en los odontocetos, del grupo de los delfines, así como en las focas. Tienen adaptaciones muy específicas para conseguir llegar a profundidades exageradamente altas, y en algunos casos aguantan la respiración hasta más de 2 horas.

Cómo cazan

Pregunta: Dos horas de inmersión en el agua es mucho tiempo, y además mientras cazan. ¿Cómo son capaces de hacerlo?

R: Bueno, digamos que son unos animales que han conseguido optimizar el consumo de oxígeno con diferentes estrategias. Algunas serían un elevado almacenaje de oxígeno en la sangre y músculos, así como un volumen sanguíneo elevado hasta siete veces más que el resto de mamíferos. Algunas especies de focas, como la foca de Weddell, habitante de la Antártida, tienen algunas adaptaciones al buceo, como que cuando se le empieza a agotar las reservas de oxígeno en la sangre, desde su bazo almacena glóbulos rojos que son liberados, y le permite seguir cazando durante más tiempo.

Además, los mamíferos, incluidos nosotros y el oyente, tenemos lo que se conoce como Reflejo de Inmersión de los Mamíferos, que es una respuesta nerviosa a través de la cual se comienza a redistribuir el flujo sanguíneo a órganos vitales para la supervivencia: corazón, cerebro y músculos, y además se reduce el latido cardíaco. De esta forma se reduce al mínimo la cantidad de oxígeno consumida durante el buceo, y es por ello que algunos mamíferos marinos realizan inmersiones de una hora o más.

P: Cuando hablas de buceo, ¿a qué te refieres? Dudo mucho que tengan un equipo de buceo ni botella!

R: Es totalmente cierto, ellos lo que hacen al entrar en el agua es “apnea”, es decir, cerrar las vías aéreas. Es un acto reflejo, tan potente que cuando algún delfín o ballena se queda atrapada por una red en el fondo, no se ahogan, sino que mueren de asfixia. Y bueno, en cuanto al buceo… si es cierto que no se echan una botella a la espalda y se van a las profundidades, pero sí es cierto que es muy interesante observar cómo han sido capaces de resolver ciertos problemas que la fisiología humana nos impide ir más profundo al hacer buceo con botella.

Para bucear

P: ¿Y, cómo son capaces de hacerlo? Al fin y al cabo bucear es un deporte de riesgo y cuando se alcanzan ciertas profundidades puede ser incluso fatal para el ser humano. ¿Cuáles serían estos casos?

R: Bueno, si hay algún oyente buceador, seguro que sabrá de qué hablamos; se trata de los problemas que da el nitrógeno del aire cuando entra en nuestro organismo: la borrachera de las profundidades, cuando se bucea muy profundo; y las enfermedades descompresivas, cuando se asciende muy rápido. Tanto en las focas como en los odontocetos, el mismo grupo de los delfines, han evolucionado pulmones capaces de “desinflarse”, quedándose como uvas pasas, pasando el aire de los pulmones a sus tráqueas reforzadas. De esta forma, evitan que entre el nitrógeno, solventando los dos problemas a la vez, es un 2 x 1!!

P: Tengo entendido que también utilizan la ecolocalización. Tiene que ser útil para poder cazar en las profundidades, ¿qué cazan exactamente?

R: El amor por los calamares no sucede sólo en los humanos. Todas estas adaptaciones tienen una recompensa, como en el caso de los cachalotes que podemos observar ocasionalmente en el Estrecho de Gibraltar, que van a profundidades de hasta 1000 metros, precisamente para cazar calamares, peces, etc. Son capaces de crear sonidos que dirigen con órganos de grasa especializados, y los reciben por la mandíbula y una almohadilla de grasa especializada, pasando a su oído!

Además, precisamente en el Estrecho de Gibraltar es una zona crítica para la conservación de cetáceos de todo el Mediterráneo, ya que es una zona de paso también muy transitada por barcos de gran tamaño, pudiendo causar colisiones. Aún peor es la contaminación acústica con las bocinas de los barcos, ya que debido a que son muy sensibles al sonido, precisamente porque utilizan la ecolocalización, pueden desorientarlos mientras cazan, o ahuyentarlos de la zona.

P: ¿Y ha habido algún caso sonado últimamente de accidentes con estos animales?

R: Hace un par de semanas aparecieron dos zifios de Cuvier, de la familia de los odontocetos en playas de Puerto de Mazarrón, y Águilas, en Murcia. Este grupo de animales también son capaces de llegar a los 2000 metros de profundidad y se les ha observado aguantar varias horas bajo el agua. Por ello, el estudio de estas especies es tremendamente difícil. Hasta donde he investigado, el problema ha sido causado por sónares, y, fíjate que son tan sensibles al sonido, que tenían síntomas de enfermedad descompresiva: esa enfermedad que hemos comentado antes que tenía relación con el nitrógeno.

P: Entonces la conservación de estos animales debe ser completa

R: Efectivamente, en general en el mar todo es más difícil, también porque no podemos ver lo que hay ahí abajo. En el caso de los delfines y ballenas por suerte hay mucho seguimiento e interés por parte de todo el mundo. Estos animales son depredadores, y es por ello precisamente que su conservación es muy importante. La labor que realizan de mantener en equilibrio las poblaciones del resto de especies marinas es crucial para poder conservar todas las especies marinas. Y… precisamente la conservación marina se consigue: conociendo a estos animales, con la gestión de zonas de protección o el entendimiento de cómo interaccionan con otras especies… es decir, y en definitiva: Ciencia!