Un libro desvela el periplo de Juan Ruiz-Funes, aviador republicano exiliado en México

Hoy en la sección Más que historias conocemos la historia del aviador de la República Juan Ruiz-Funes que tras la contienda civil se exilió a Francia y después México. El historiador y escritor Carlos Lázaro Ávila, ha rescatado su vida a través del diario de dicha persona, inédito durante 80 años, con el que ha escrito el libro “Diario del Aviador Juan Ruiz-Funes Sánchez”. Se presenta en la Librería Blanquerna de Madrid este miércoles 11 de junio de 2025 a las 19 horas (calle de Alcalá, nº 44, cerca de Metro Banco de España). Carlos Lázaro ha hablado en Onda Cero Madrid Norte (100.1FM) de dicho volumen.

El acto de presentación del libro editado por Adar contará con la intervención de historiador del exilio republicano José Luis Morro, Carmen Marimón, presidenta de la Asociación de Aviadores de la República y el propio Carlos Lázaro.

Cómo surge el libro

El libro es el resultado del trabajo de investigación del testimonio del aviador republicano en el exilio en Francia que ha permanecido inédito y atesorado por su familia en México durante más de 80 años. La edición del Diario se enmarca en una investigación más amplia, “Aviadores españoles exiliados en México” (Ministerio de Defensa, 2022), en la que confluyen otras historias de aviadores republicanos exiliados en México. 

La historia de Ruiz-Funes es la de muchos que tuvieron que se involucraron en el apoyo a la República y luego tuvieron que huir de España cuando el bando franquista ganó la guerra civil. Juan Ruiz-Funes Sánchez (Cartagena. Murcia, 1903) vivió una de las épocas más convulsas de la historia contemporánea de España: reinado de Alfonso XIII, dictadura de Primo de Rivera, II República y Guerra Civil. Durante su adolescencia, adquirió conciencia de la realidad socioeconómica del país, y empezó a relacionarse con los círculos cantonales y republicanos murcianos. También ahí comenzó su admiración por Francia. 

Antes de julio de 1936, Ruiz-Funes era un aviador profesional que poseía los títulos de observador, fotógrafo y ametrallador-bombardero. En la Escuela de Tiro de Los Alcázares se encontraba en julio de 1936. Al estallar la Guerra Civil, Ruiz-Funes participa activamente en la columna que, bajo el liderazgo del comandante Juan Ortiz Muñoz, sofoca la sublevación militar de la base aeronaval de San Javier.  Poco después combatiría en el frente de Córdoba. A partir de marzo de 1937, el observador cartagenero es nombrado profesor en la Escuela de Los Alcázares y no trascienden más datos sobre su actuación durante la guerra.

Exilio en Francia

El aviador murciano atravesó la frontera el 7 de febrero de 1939 junto a su mujer, su hijo y su suegro, dando paso a una experiencia vital en el que la condición humana se ve sometida a condiciones límites mientras intenta mantener los ideales ante la adversidad, o el valor de la solidaridad. En Francia se da de bruces con la realidad de un país del que admiraba los ideales de Democracia, Igualdad y Fraternidad. Contempla que su idealizada Francia democrática recibe a los exiliados republicanos como malhechores y que a estos defensores de la libertad en España les confinan en campos de internamiento o en campos de concentración deficientes.

A pesar de que Ruiz-Funes es primo del ministro de Justicia de la República, Mariano Ruiz-Funes, no hace uso de esta relación para beneficio propio, según explica Carlos Lázaro.  

Entre la desesperación aflora el sueño de viajar a América. Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial sse produce la quiebra familiar: su suegro regresa a España y, un poco más tarde lo hacen su esposa (embarazada) y su hijo. A partir de ese momento, Juan Ruiz-Funes inicia una odisea en Francia que le conduce a la reunión con su hermano José (confinado en el campo de internamiento de Bram), el internamiento en un campo de trabajo y posterior ingreso en la 28 Compañía de Trabajadores Extranjeros. Los republicanos españoles en la Francia ocupada (Rotspanier, rojos españoles) y en la Francia ocupada son objetos de sospechas.

La decidida intervención del diplomático mexicano Gilberto Bosques Saldívar permitió arrancar a Ruiz-Funes de un negro destino (trabajo forzoso en el Muro Atlántico, en una fábrica alemana o en un campo de exterminio). Acogido en la mansión-refugio de La Reynard bajo la legación diplomática mexicana, consigue documentos para viajar a México, casi tres años después de haber atravesado los Pirineos.

Un submarino alemán

En junio de 1942 a bordo del buque portugués Nyassa surca el Atlántico,  sucede otra de las anécdotas del periplo. En un océano cuajado de submarinos alemanes que podían hundir el transporte de pasajeros, en una noche de noviembre, un submarino alemán ordena parar al buque en mitad de la nada y ordena una inspección. Un aviador civil español que viajaba a bordo consigue comunicarse con los alemanes mediante código morse y sorpresivamente el submarino les deja seguir su camino.

Juan Ruiz-Funes llegó a Veracruz el 22 de junio y comenzó a ganarse la vida desde posicionamientos muy humildes: el primero como venta de aceite ambulante, más tarde como representante farmacéutico, un cometido al que se dedicaron muchos españoles exiliados con carrera. En esta nueva vida, en un país que le acogió sin impedimentos también pudo conseguir reunificación familiar en septiembre de 1944.

80 años después, la familia de Ruiz-Funes cede su diario a Carlos Lázaro para descubrir su periplo, el de muchos que tuvieron que huir de España por sus ideas políticas tras la Guerra Civil.