La Hiruela recupera los saberes botánicos de las abuelas que facilitaron remedios caseros de salud
El proyecto Hirubotánica lanzado en el pueblo serrano de la Hiruela (Madrid) recupera los saberes antiguos sobre plantas y flores de la zona que sirvieron en tiempos para realizar ungüentos, cataplasmas e infusiones. Se utilizaron para mejorar la salud antes de la aparición de las medicinas convencionales. La educadora ambiental, directora de d2Naturaleza e impulsora de esta iniciativa Henar Roldán ha explicado en Onda Cero Madrid Norte (100.1FM) el germen de la iniciativa así como futuras actividades.
Qué es Hirubotánica
Según ha explicado Henar Roldán, Hirubotánica es una iniciativa “dedicada a documentar, explorar y preservar la riqueza botánica de La Hiruela". Se realiza a través de paseos, talleres y registros fotográficos, "con los que se construye un archivo vivo de sus plantas y de los saberes que las rodean”.
Así mismo, el proyecto de etnobotánica impulsado por d2Naturaleza junto con el ayuntamiento de la Hiruela va más allá de la parte científica puesto que también quiere promover un espacio donde tenga cabida el arte, la memoria del paisaje en torno a las plantas y los conocimientos adquiridos por los mayores durante generaciones. De hecho en las actividades organizadas se busca justamente rastrear esos conocimientos entre los vecinos y vecinas más mayores.
“Nacido en La Hiruela, tierra de piedra seca y corazón verde, la comunidad creada celebra la etnobotánica como un puente entre la ciencia, la tradición y la vida cotidiana”, dice Roldán.
Qué actividades se han realizado
En la primavera de 2025 se hicieron varias actividades. Una titulada Arte Botánico fue una invitación a mirar de cerca, a tocar con respeto y a descubrir la vida que late en cada tallo. Entre tintes naturales, pétalos secos y hojas que susurran su forma al papel, se comprendió que el arte puede nacer del silencio de la tierra.
También se hizo el paseo sensorial titulada “El lenguaje de las plantas” en la que cada hoja es un susurro, cada flor guarda una historia.
“En este recorrido iniciático aprendimos a leer el paisaje con ojos antiguos. Identificamos plantas medicinales, compartimos sus usos tradicionales y exploramos la relación íntima que nuestros mayores tenían con ellas”, explica Henar Roldán.
Otra de las actividades interesantes fue los primeros pasos para hacer un botiquín comunitario basado en las plantas locales. En cierto modo una manera de conocer los ungüentos y recetas de la abuela. Esto permitió sintetizar aprendizajes, compartir experiencias y recuperar fórmulas caseras de ungüentos, cataplasmas e infusiones, gestos antiguos y remedios que pasaban de boca en boca.
Y en Cosechar con conciencia se hizo un recorrido iniciático en el que se aprendió a leer el paisaje con los ojos antiguos. Identificamos plantas medicinales, compartimos sus usos tradicionales y exploramos la relación íntima de nuestros mayores con ellas. Entre aromas silvestres, muros de piedra seca y relatos orales surgió el reencuentro con el saber que brota de la tierra.
Futuras acciones
Según ha explicado Henar Roldán, en próximos meses se quieren lanzar hasta 16 actividades diferentes en Hirubotánica para acercar el mundo de las plantas a los vecinos desde diferentes aspectos: la ciencia, pero también el arte y el paisaje.
Por otro lado los apasionados de las plantas, del territorio, que les gusta salir al campo, hacer fotos o aprender de la sabiduría de los mayores, pueden participar de diferentes maneras:
- Aportando fotos o datos sobre plantas de las zonas
- Recogiendo historias y saberes de vecinos y vecinas
- Apoyando en talleres, paseos o documentación
- Difundiendo el proyecto

