La ruta del agua de Moralzarzal, uno de los 14 imprescindibles de la Sierra de Guadarrama
La historia cuenta cómo, en la antigüedad, numerosos viajeros llegaban hasta esta localidad por "el poder curativo" de sus aguas
Su peculiar plaza de toros también coloca a Moralzarzal en el mapa
Moralzarzal es uno de los 14 Imprescindibles de la Sierra de Guadarrama, localidad serrana donde destaca la Ruta del Agua, una propuesta que une algunos de los atractivos únicos que tiene esta localidad.
La conexión de Moralzarzal con el agua viene de antiguo, incluso sus asentamientos iniciales recuerdan dos fuentes que han marcado la vida y la historia de la localidad.
Moralzarzal es una localidad a 47 kilómetros de Madrid y muy arraigada en la cultura del agua, al final el nombre de Moralzarzal proviene de dos fuentes con nombres Moral y Zarzal respectivamente, donde se realizaron los primeros asentamientos.
La historia cuenta cómo, en la antigüedad, numerosos viajeros llegaban hasta esta localidad por "el poder curativo" de sus aguas.
Qué compone la ruta del agua
La ruta del agua, donde se explica la leyenda de su poder curativo y la pureza que atraía a tantos viajeros está formada por la fuente de los cuatro caños, granítica donde se ve el escudo de la localidad. Un escudo con mucha historia.
Ya desde comienzos del Siglo XVII aparecían las primeras fuentes de Moralzarzal, como era el caso de la representativa “Fuente de los 4 Caños” (actualizada en 1885), aún referentes a día de hoy.
El paisaje tiene memoria. Moralzarzal tuvo aguas consideradas como mágicas y sanadoras; como el caso del “Manantial de la Fe Perseverante” que se asociaba a la curación de tuberculosos, con gente que venía desde Madrid para beber sus aguas.Hasta nuestro nombre sonaba a agua.
Por otro lado, el origen del actual emplazamiento del núcleo urbano de Moralzarzal está vinculado a la “Fuente del Moral”. Así se conoció a la pequeña alquería o aldea de pastores segovianos a partir del siglo XIII.
Podemos conocer esta Ruta del Agua mediante una excursión organizada desde la Central de Reservas Sierra de Guadarrama.
La importancia del granito en Moralzarzal
El granito que está en la esencia de la arquitectura de la Sierra de Guadarrama es la clave material de esta gran obra hidráulica, construida a finales del siglo XIX en las laderas de Matarrubia.
Las atarjeas contenían una tubería de hierro fundido por donde discurría el agua, todavía apreciable en algunos tramos, y encauzaban y recogían agua de los manantiales que circulan por el monte del Robledo, con su origen en los Arroyos: Grande y Peñalagua; que también tuvieron como destino durante casi un siglo, el “Lavadero Público” que se construyó entre muchas de las personas residentes de la época, a finales del S.XIX, y que aprovechaba aguas de la “Fuente de los 4 Caños”.
La Plaza de Toros, patrimonio cebollero
Además de la historia relacionada con el agua que da nombre a esta localidad, lo que la pone en el mapa actualmente es su plaza de toros. El centro neurálgico del pueblo y que se ha convertido en el mayor atractivo turístico y atrae a muchísimo flujo de personas.
Moralzarzal tiene una tradición taurina muy arraigada pero ahora hay más actividades lúdicas que taurinas en la plaza de toros. Precisamente este fin de semana, la Plaza de toros será salida de la carrera por el Día de la Mujer en la que participarán 400 personas.
La plaza de toros de Moralzarzal es única en la Comunidad de Madrid y a nivel nacional solo se puede comparar con la de San Sebastián y Logroño.
Su función es la de edificio multiusos que da cabida a cualquier tipo de espectáculo en cualquier época del año gracias a su cubierta descapotable.
Historia curiosa la del Gentilicio de Moralzarzal: cebollero.
Todo indica que el origen de nuestro gentilicio es común al de otros pueblos de España. Jesús Martín Ramos, en su libro Historia de Moralzarzal, comenta esta posibilidad como una de las dos posibles. Señala además que el calificativo “cebolleros” nos lo dieron los de Collado Villalba, cuando los de Moralzarzal íbamos a vender productos hortícolas a los pueblos vecinos. Como Jesús Martín se basa en fuentes orales poco podemos comentar sobre este hecho.
Pero llama más la atención la otra versión del origen del gentilicio. Jesús Martín recoge, suponemos también que de la tradición oral, la anécdota de un hombre que llevaba cebollas en una mochila y que se escondió en el altar de la Iglesia Parroquial de San Miguel de Moralzarzal, ya que le perseguían “los carlistas”. Al conocerse la noticia en pueblos vecinos se nos empezó a denominar “cebolleros”.