Los pueblos desaparecidos de Madrid: historia y leyenda de los despoblados de la Sierra

Vestigios del pasado rural madrileño: localidades que una vez estuvieron llenas de vida y hoy solo sobreviven en los mapas y la memoria

En la Comunidad de Madrid existen numerosos lugares que alguna vez fueron pueblos habitados, con vecinos, costumbres y vida propia, y que hoy forman parte del patrimonio histórico olvidado. Se trata de los pueblos despoblados, localidades que, por diferentes causas, fueron abandonadas a lo largo de los siglos. Su estudio permite asomarse a las raíces más antiguas del territorio madrileño y comprender mejor su evolución.

A continuación, repasamos algunos de estos enclaves perdidos que todavía guardan huellas de su pasado:

Villaescusa (Valdemaqueda)

Mencionado ya en el siglo XIV, su nombre proviene de villa ascunsa o "villa escondida", debido a su ubicación entre montañas y el río Cofio. Aún hoy se pueden encontrar ruinas de antiguas casas, y su denominación se repite en otros despoblados como el de Orusco de Tajuña.

Valdepuerco (Villarejo de Salvanés)

Citada como Valle Porci en 1167, esta localidad ya estaba deshabitada en 1845. Su topónimo hace referencia al "cerdo" o más concretamente al jabalí, conocido en árabe como jbel (monte). El término "puerco de monte" evolucionó hacia "jabalí", dejando su huella también en otros lugares como el arroyo Jóbalo en El Berrueco.

Malaquilla (Prádena del Rincón)

Hoy solo se conserva el nombre de su fuente, la Fuente de Malaquilla, situada a 1.280 metros de altitud. Se cree que su nombre puede derivar de una trasposición de Málaga, introducida por moriscos emigrados. Cerca se encuentra la zona conocida como Los Mortecillos, lo que podría indicar la existencia de una antigua necrópolis.

La Despernada (Valdemorillo)

Su localización exacta es incierta, pero fue descrita en las Relaciones Topográficas de Felipe II en 1576. Se llamó así por una estatua de mujer con una pierna rota —"despernada"— ubicada en un antiguo camino real entre Segovia y Toledo. Aún se conserva el topónimo de Matamoros, cerca de Villanueva de la Cañada, como posible ubicación de este antiguo enclave.

Placerdever (Cabanillas de la Sierra)

Documentado a finales del siglo XV, su nombre buscaba atraer nuevos colonos y significaba "el placer de ver" o "el afortunado". Esta estrategia de nombres con reclamo publicitario también se encuentra en lugares como Venturada.

Bellidas (Piñuécar)

Uno de los casos más recientes de despoblación, deshabitado hacia 1955. Su nombre podría derivar de bellitus (latín para "bello") o del nombre medieval Bellido, el mismo que inspiró el topónimo del barrio madrileño de Chamberí (Cha Bellit, hijo de Bellido).

Patrimonio olvidado, memoria compartida

Conocer los pueblos perdidos de Madrid no solo es un ejercicio de curiosidad histórica, sino una forma de comprender cómo han cambiado los usos del territorio, las migraciones internas y la configuración actual de la región. A pesar del olvido, muchos de estos lugares todavía conservan restos, leyendas y huellas en los caminos rurales. Redescubrirlos es también una forma de preservar el legado rural de la Comunidad de Madrid.