Cáritas de Soto del Real ayuda a medio centenar de familias en riesgo de exclusión social

La entidad (con 11 voluntarios en Soto del Real) ayuda a que las familias sin recursos económicas puedan llenar la despensa, tengan acceso a juguetes nuevos y ropa que ceden otras familias

En estos días de Navidad, las entidades solidarias refuerzan sus proyectos de ayuda a familias en riesgo de exclusión social para hacer más llevable estos festejos marcados por el consumismo. Una de estas entidades es Cáritas parroquial de Soto del Real que ayuda en estos momentos a unas 50 familias.

Cáritas Parroquial tiene una de sus sedes en Soto del Real. Los 11 voluntarios que tienen en esta localidad serrana acaban de entregar una nueva remesa de bolsas de alimentos no perecederos a parte de los cerca de 50 familias a las que echan una mano en estos momentos. Una vez al mes, cada familia que lo necesita se acerca a la sede donde reciben alimentos no perecederos (leche, legumbres, azúcar, o pasta, entre otros) pero también productos de limpieza personal (gel, champú, por ejemplo) o del hogar, a los que no pueden acceder por culpa de la crisis o el paro.

La última recogida de alimentos (en la foto inferior) fue organizada hace una semana y media por el ayuntamiento de Soto del Real, y la Alcaldesa de Soto del Real, Encarnación Rivero, estuvo al frente del puesto instalado en la Plaza de la Villa animando a los ciudadanos a ser solidarios.
Por otro lado, Caritas también tiene un ropero solidario al que las familias del municipio ceden ropa de todo tipo, tanto para adulto como infantil. Todos estos donativos se examinan, clasifican y después se distribuyen entre familias necesitadas.

Según datos de Maribel y Rosa, dos de las voluntarias de Cáritas Soto del Real, a lo largo del año, se ha ayudado a unas 110 familias en total, aunque no todas acuden a pedir ayuda todos los meses: "Aunque están en nuestro archivo como posibles usuarios, cuando la familia tiene trabajo y no tiene necesidad, no vienen".

Cáritas Soto del Real tiene un local en la Iglesia parroquial donde se reúnen para organizar el servicio de entrega de alimentos. Además de los alimentos conseguidos en colectas o donaciones en especie de particulares o comercios, también tienen allí, el ropero solidario. En el escaso espacio con el que cuentan (una antigua vivienda que había en la iglesia), también se almacenan objetos para bebé, tanto ropa como muebles y accesorios (capazos, cunas, etc), que donan familias a la ONG.

"Necesitaríamos un espacio más grande, porque a veces hay gente que nos dice que va a renovar la casa, y quiere deshacerse de muebles que están bien, pero no podemos aceptarlos porque no tenemos sitio para tenerlos", dicen Rosa y Maribel al unísono.

 

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