La fruta fresca y los productos de proximidad marcan la diferencia en los helados de Manolo Artesano
Con la llegada del buen tiempo, los helados se convierten en uno de los productos estrella en cualquier pastelería. Sin embargo, no todos son iguales. En el obrador de Manolo Artesano, la diferencia comienza en el origen de los ingredientes y se consolida en un proceso de elaboración artesanal que prioriza la calidad frente a la producción masiva.
Desde dentro de su cocina, donde se gestan a diario sus productos, el responsable de la firma, Manolo Manzano, muestra cómo se elaboran estos helados que ya se han convertido en un referente en la zona norte de Madrid. Además de por algunos sabores únicos como el helado de Manolitos, por otros como los de fresa, mango, limón o pistacho.
Fruta natural: la base de un helado auténtico
Limones recién cortados, fresas frescas o mangos seleccionados son el punto de partida. “Los helados de fruta son de fruta natural. Pelamos la fruta y la trabajamos directamente”, explica Manzano durante el proceso.
A diferencia de otros productos industriales, aquí no hay aromas artificiales ni concentrados. El resultado es un sabor más intenso y reconocible, donde cada cucharada recuerda al producto original. “No es solo dulce, es como comerte la propia fruta”, destacan desde el obrador.
El proceso artesanal: de la mantecadora al frío extremo
El corazón de la elaboración está en la mantecadora, una máquina que mezcla y emulsiona los ingredientes en pocos minutos. “Aquí es donde surge la magia”, comenta Manzano. En apenas 7 u 8 minutos, la mezcla adquiere la textura cremosa característica del helado.
Posteriormente, el producto pasa por un proceso de ultracongelación a -40 grados, clave para mantener la estructura y garantizar una textura óptima.
Más allá de la fruta: el éxito del pistacho
Aunque los sabores frutales son protagonistas en verano, hay uno que destaca por encima del resto: el helado de pistacho. Elaborado a partir de pistachos triturados y mezclado con leche y nata, se ha consolidado como el más demandado por los clientes.
“Si utilizas un buen producto, obtienes un buen helado”, resume Manzano, dejando clara la filosofía de la casa.
Apuesta por el producto local
Uno de los pilares de Manolo Artesano es el uso de materias primas de proximidad. La leche, la nata y otros ingredientes clave proceden de proveedores locales, lo que no solo mejora la calidad del producto final, sino que también refuerza el tejido económico de la zona.
Esta apuesta por lo cercano se traduce en un control más exhaustivo de la materia prima y en un producto final más fresco.
Un verano con sabor a artesanía
Con establecimientos en varias localidades de la zona norte, como sus pastelerías en Colmenar Viejo y Tres Cantos, junto a una heladería en Soto del Real, la cadena se prepara para una campaña de verano en la que los helados volverán a ser protagonistas. La combinación de tradición, ingredientes naturales y procesos cuidados posiciona a Manolo Artesano como una alternativa diferenciada frente a la oferta industrial.