25 años dando "vacaciones reparadoras" a "niños de la guerra" de Georgia
La Fundación Integración y Solidaridad Finsol acaba de recibir a 23 niños refugiados de la guerra de Georgia que pasarán dos meses en localidades madrileñas, extremeñas y castellano leonesas. Entre ellas en Tres Cantos y otros pueblos de la sierra Norte. Participan en un programa de acogimiento veraniego liderado por dicha Fundación que cumple 25 años de existencia.
El objetivo del programa es que los niños, niñas y adolescentes puedan alejarse un par de meses de la situación social donde viven. En España recibirán tratamientos médicos y podrán disfrutar del cariño de las familias españolas. En la mayoría de los casos, los pequeños residen con la misma familia que en anteriores ediciones. Para los participantes será el reencuentro debido a que el programa no ha podido hacerse los dos años anteriores por la pandemia.
La Fundación Integración y Solidaridad (Finsol) ha recibido a 23 niños de la guerra de Georgia que pasarán dos meses en localidades madrileñas, extremeñas y castellano leonesas. Entre ellas Tres Cantos y otros pueblos de la sierra Norte madrileña.
Es la culminación de un programa de acogimiento veraniego liderado por dicha Fundación que además este año cumple 25 años de existencia.
El presidente de la Fundación Integración y Solidaridad, Julio García Carpio, ha explicado que el objetivo es ofrecer unas "vacaciones reparadoras" a estos niños refugiados de la guerra de Georgia. Y por este término entienden darles tranquilidad alejándoles de una realidad que ya sufren durante el resto del año.
"Los niños, niñas y adolescentes puedan alejarse un par de meses de la situación en la que viven. En España podrán disfrutar de una buena alimentación, de ocio saludable, ir a la piscina o al cine, y por supuesto del cariño y el cuidado de las familias españolas", señala García Carpio.
De los 23 participantes de este año, 12 tienen menos de 10 años y el resto son mayores de esa edad, según datos de la organización.
Además, en España recibirán tratamientos médicos, tanto preventivos como paliativos, especialmente en el aspecto bucodental. También en otros aspectos de salud que se puedan detectar. Son tratamientos que en sus lugares de origen no podrían obtener fácilmente.
En la mayoría de los casos, los participantes residen con la misma familia que les acogió en anteriores ediciones. De hecho, la edición de este año es un poco más especial que otras. La pandemia impidió traer a los niños a España en los veranos de 2020 y 2021, y las familias acogedoras han estado esperando con impaciencia el momento de volver a verles. La razón es que en los veranos se crean unos importantes lazos de afecto entre los chicos y sus familias. Unos lazos que sobreviven el resto del año con las llamadas que se realizan a las familias georgianas.
La Fundación Integración y Solidaridad, impulsora de este programa de acogimiento de niños refugiados de la guerra en Georgia en cierto modo similar a los de los saharauis, hace una valoración positiva del fruto de los esfuerzos en 25 años.
"Es un acercamiento entre pueblos, entre personas, que se convierten con mucha facilidad en relaciones familiares. De hecho no son nuestros niños pero nos llaman padre o madre. Además, es una relación muy afectiva y que perdura en el tiempo. Y es una manera sana y envidiable de unir a los pueblos", señala García Carpio.
Guerra en los 90 cuyas consecuencias siguen latentes
La guerra de Georgia en el territorio de Abjasia se produjo en los años 90 del siglo pasado aunque sus consecuencias siguen latentes hoy en día. "Las familias de estos niños que llegan a España fueron expulsados de donde vivían en Abjasia y sufrieron las consecuencias de ese desplazamiento. Algunos han vuelto a sus zonas de origen, otros no. Las autoridades abjasas no les solucionan sus necesidades vitales, por ejemplo en términos educativos o sociales", señala García Carpio.
Esta no es la única iniciativa de Finsol dirigida a la población infantil. También ofrecen clases de apoyo escolar a niños de familias con escasos recursos económicos de Tres Cantos y Colmenar Viejo.