Cuando llega el calor, vuelven los complejos: claves para convivir y entender la autoexigencia estética
Con el sol y el verano llega el momento de bañadores. Este es un momento de ocio y descanso para muchas personas. Sin embargo, también puede suponer un momento en el que aflora la presión social, la presión con uno o una misma y, con ello, los complejos.
Una vez pasado el invierno, se torna más inevitable mostrar los cuerpos. Y aunque esto puede no suponer un problema para algunos y algunas, "la llegada del verano para muchas personas supone enfrentarse a uno de sus grandes miedos que es tener que exponerse a la mirada de los demás", según afirma a este medio Amelia Zamora, psicóloga en el servicio municipal de Tres Cantos.
En general, a lo largo del año los complejos no desaparecen, pero sí se incrementan a medida que nos vamos quitando capas. Según Zamora, esto tiene que ver con vivir en una sociedad que "nos exige mucho estéticamente hablando".
"Nadie sale ileso de los procesos de socialización"
No es un secreto que los humanos somos animales sociables, lo decía Aristóteles y se reafirma con la sociedad actual. En este sentido, Amelia Zamora incide en que recuerda a menudo a sus pacientes que "nadie sale ileso de los procesos de socialización". Y, en este caso, la belleza está concebida como un valor.
También es importante tener en cuenta que "la aceptación por parte de los demás en una especie tan social como la nuestra es imprescindible. No es solo una cuestión de vanidad, sino que esa necesidad que tenemos las personas de agradar, de gustar... está bastante presente en nuestras necesidades de supervivencia", concluye Zamora.
Si bien es cierto que el prototipo de belleza cambia con los siglos y las modas, la presión no desaparece. Además, cada vez es más frecuente en todos los sexos y en todas las edades. De hecho, en estos últimos años, tal y como ha explicado Amelia Zamora a este medio en un programa desde la piscina municipal de Soto, también afecta el hecho de que se hayan abaratado las cirugías estéticas.
Lo que anteriormente era algo solo para aquel que se lo podía permitir, ahora es algo que está más al alcance del gran público, y por tanto, se espera más de estos. Desde luego, también han tenido mucho que ver en estos procesos las redes sociales, las que ayudan a promover los cánones de belleza así como cuerpos idealizados.
Las opiniones sobre cuerpos ajenos
Existe (también muy movida en el mundo de las redes sociales) una norma no escrita: si aquello que vamos a decir no se puede cambiar en menos de tres segundos, es mejor no decirlo. Serían adecuados por tanto comentarios como "tienes una miga de pan en la cara" pero no otros como "¡Qué blanca estás!".
Ante precisamente estas opiniones no solicitadas, Zamora destaca algo positivo, ya que la experta señala que "estamos en un momento en el que nos paramos a pensar más los comentarios". Y esto puede ser algo positivo puesto que no sabemos a quién tenemos delante, ni qué opina esa persona sobre su propio cuerpo.
Consejos para dejar de lado los complejos
La autopercepción es algo muy complejo y suele conllevar momentos difíciles. Sin embargo, Zamora señala que es importante tratar de no dejar de hacer planes por "no verse bien un día".
Exponerse puede ser complicado pero hay algunos pequeños trucos que pueden ayudar a desviar nuestra propia atención. La psicóloga señala que "tenemos que salir de casa y animarnos a exponernos y disfrutar de los planes aunque sintamos que no tenemos la imagen que nos gustaría tener. Para ello es muy importante poner en foco en la actividad que estamos haciendo, en lo placentero de la quedada con amigos".
Además, puede ayudar saber que "nuestra propia imagen es la imagen más difícil de construir por nuestro cerebro. Los demás seguramente nos van a ver de forma más benévola que cómo nos vemos nosotros mismos". Por ello, es esencial tratar de mantener a nuestro cerebro en calma y salir a disfrutar de los planes que este verano nos pone delante.