Descubre en Tres Cantos a Maruja Mallo, la pintora de la generación del 27 que rompió moldes

Sorpresa del trigo, una de las obras de Maruja Mallo
Sorpresa del trigo, una de las obras de Maruja Mallo

Maruja Mallo y la exposición que tiene actualmente en el Museo Reina Sofía centran la charla que realizará la historiadora del arte Patricia Molins de la Fuente en Tres Cantos el jueves 13 de noviembre (19hs). La charla, organizada por la Universidad Popular Carmen de MIchelena de Tres Cantos tiene lugar en Factoría Cultural de la ciudad.

Molins de la Fuente ha sido la comisaria de la exposición de Maruja Mallo en el museo Reina Sofía, además de otras de Delhy Tejero en el Museo Patio Herreriano de Valladolid y un ciclo de revisión de las colecciones de tejidos de Museos Estatales.

Generación del 27

Maruja Mallo (Viveiro 1902-Madrid 1995) es una artista que formó parte de la llamada Generación del 27. Estudió en la Academia de bellas artes de San Fernando cuando comenzó a admitir a mujeres, y allí coincidió con otras mujeres.

Salvador Dalí la introdujo en la Residencia de Estudiantes, del que formaban parte Federico García Lorca, Luis Buñuel o Rafael Alberti, con el que realizó numerosas colaboraciones.

Conoció en la Academia a la pintora Delhy Tejero, a la futura escritora Rosa Chacel, y otras mujeres que iban a configurar, por primera vez en la historia, una cosmovisión femenina. Ellas crearon en sus obras la imagen de la mujer moderna, libre, independiente y profesional, y además se convirtieron en modelo de ese tipo de mujer.

Se dio a conocer en 1928 por la visión de lo popular que presentó en una serie de cuadros llamados Verbenas, que rompían con la imagen oscura y pesimista de la España negra elaborada por la Generación del 98, pero también con la representación tópica de la “españolada”, la España “de charanga y pandereta, cerrado y sacristía”, como decía Antonio Machado.

Colaboró con otro artistas

Colaboró activamente con otros artistas y escritores que siguiendo la senda de Ortega y Gasset creían que los intelectuales debían liderar la democratización de España iniciada por la República. Una generación segada por la Guerra Civil.

Maruja Mallo se exilió en Buenos Aires, dejando atrás una carrera fulgurante que la había convertido en una de las principales artistas españolas del momento. En Buenos Aires consiguió reconstruir su vida y su trabajo, realizado mediante series en las que explora la identidad humana a través de la figura femenina, que protagoniza algunas de sus obras más enigmáticas y fascinantes.