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Opinión | Eduardo Andradas

Derechos Animales y la II República en Alcobendas

Escrito hace

2 años

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Eduardo Andradas, portavoz de Podemos Alcobendas, explica la moción sobre el Punto de Observaciones Astronómicas

Eduardo Andradas.- La II República intentó actuar contra el maltrato animal mediante el Reglamento de Policía y Espectáculos Públicos de 1935 que manifestaba en su artículo 8:

“Quedan prohibidos los espectáculos o diversiones públicas que puedan turbar el orden o que sean contrarios a la moral o a las buenas costumbres; asimismo, las peleas entre animales y el uso de animales vivos en las cucañas o como tiro al blanco y otros similares, manteniéndose sujetos, y en general, los que impliquen maltrato o crueldad para los animales”

Esto hizo que el Alcalde Francisco Baena Valdemoro dispusiera un bando en el que se impida expresamente “golpear, pinchar o arrancar al toro las banderillas o arrojarle objeto alguno”.

En julio de 1937, se emite la orden por el Director de Seguridad de la Republica, el Coronel Antonio Ortega, para impedir todo espectáculo que tenga como base las apuestas y limita las corridas de toros a las becerradas que tengan como único fin finalidades benéficas. Esta disposición nos retrotrae a 1805 que se prohibió la tauromaquia mediante una real cédula de Carlos IV en todo el país.

Recordar que desde septiembre de 1936 la Plaza de toros de las Ventas de Madrid, fue reconvertida en una inmensa huerta.

En cuanto a otros animales, el alcalde socialista y el primero elegido en nuestra localidad por sufragio libre, Enrique López Silva, mandataba el 9 de junio de 1936 lo siguiente “para proteger y fomentar el respeto de animales y plantas”:

“Queda terminantemente prohibido coger nidos o substraer de ellos los huevos o crías”
“Queda prohibida la persecución de pájaros”
“No se permitirá la venta de pájaros, quedando prohibida la caza de aves de rapiña nocturna y de tordos de la torre”
“Se prohibirá la carga excesiva de animales dedicados al transporte”
También se protegía a los árboles prohibiendo quitarle la corteza o troncharle ramas.
Estas infracciones escribía el alcalde-presidente tendrán “Las penalidades correspondientes”
Enrique López Silva, firmaría otro bando municipal en plena guerra, el 1 de mayo de 1937, en el que instaba a que “todo perro debería portar una chapa metálica, en el que estén inscritos el nombre, el apellido y la dirección de su dueño”. Durante una campaña contra la rabia, se obligaba a notificar al inspector municipal veterinario si algún animal tenia síntomas de esta enfermedad, para ponerle en tratamiento y se le dará de alta transcurrido después un mes de observación.

Alcobendas recogía a perros vagabundos en un depósito municipal donde se mantenía al animal esperando a la aparición de su conviviente humano y si no se le sacrificaba. Esta medida puede parecer cruel, pero era un avance porque anteriormente la Guardia Civil (O Guardia Nacional Republicana en ese momento) podía matar al perro directamente si le encontraba en áreas fuera de la ciudad.

Estas tibias medidas fueron un avance en la época y tras el triunfo de la dictadura Fascista del General Franco quedarían en nada. Y no encontramos hasta el 30 de mayo de 1972 un precepto relacionado con los animales, por parte del consistorio que dice así: “para todos los tenedores de perros, deben proceder a la vacunación de los mismos” en la Calle Andrés Rodríguez Perdiguero (Hoy y anteriormente a ese nombre Calle la Flor).

La II República supuso un progreso en los – derechos de los animales- que fue interrumpido por un golpe de estado. Y con ello, se perdió décadas en regresar a ese punto de partida de mínimos. 90 años después de la proclamación el 14 de abril de la República, es de justicia recordar a una forma de gobierno que pretendió “humanizar” y preservar la belleza natural de nuestro país y por primera vez intentar reducir o terminar con el maltrato contra los animales domesticados y silvestres. 90 años después desde Podemos Alcobendas continuamos con la misma idea de dotar de derechos a los animales.

Eduardo Andradas de Diego
Concejal de Podemos en Alcobendas

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Opinión | Eduardo Andradas

Carlos Rubiera, un socialista fusilado

Escrito hace

1 mes

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02/11/2022

Eduardo Andradas.- El 30 de noviembre de 1935 por la noche en Alcobendas, una urbe de unos 1500 vecinos y vecinas por entonces, la Federación Provincial del PSOE organiza un mitin en nuestra localidad en el que intervino Carlos Rubiera en nombre de la dirección socialista. Acto que se repite el martes 4 de febrero en la Casa del Pueblo de UGT (Hoy plaza del Pueblo),“rebosante de obreros” según el diario libertad, donde intervinieron Paquita Padín de Unión Republicana, Alfonso Ayensa (Escritor y posteriormente exiliado en México) de Izquierda Republicana y Carlos Rubiera del Partido Socialista, dando voz al Frente Popular.

El periódico “El Heraldo de Madrid”, del lunes 17 de febrero informa del “Mucho fervor republicano, las mujeres en primera línea en las colas para votar” y da el dato de la victoria por mayoría del Frente Popular en nuestra localidad tras el recuento electoral. En nuestro municipio, en las cuatro citas electorales de la II República, ganó o la Conjunción Republicano-Socialista, el PSOE o el Frente Popular.

¿Pero quién era Carlos Rubiera Rodríguez?, uno de los ponentes de los dos actos y que relación mantenía con esta población.

Carlos Rubiera, fue diputado en las elecciones a Cortes de 1936, era el secretario de la Agrupación Socialista Madrileña, fue miembro de la Junta de Defensa de Madrid, Secretario de las Juventudes Socialistas de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra y era miembro del ala Caballerista (De Largo Caballero) del Partido Socialista. Esas responsabilidades le llevaron a tener una influencia total sobre la Agrupación Socialista de Alcobendas. Bastantes veces visitó este pueblo del Arroyo de la Vega y en donde entabló amistad con los socialistas locales Enrique López Silva, Alfonso Ciller, Bernardo Espejo y con los hermanos García Mínguez. No fue el caso con el alcalde desde 1937 Antonio Vázquez Sobreviela, también militante del PSOE, pero este alineado con la línea policía del Doctor Juan Negrín (También del PSOE). Con lo que durante ese año y el siguiente existieron varios choques entre la Agrupación socialista y el gobierno municipal de Vázquez Sobreviela. Carlos Rubiera supervisó las actividades agrícolas cooperativas en Prados Galápagos (Hoy desaparecido por la ampliación del aeropuerto de Barajas y que es parte del término municipal Alcobendano).

Carlos Rubiera apoyó y participó en el golpe de estado del Coronel Segismundo Casado contra el gobierno del Doctor Negrín en marzo de 1939. Esta asonada, pretendía alcanzar una “Paz Honrosa” con el General Franco y comenzar negociaciones para el fin de la guerra. Como es conocido el régimen fascista solo solicito la rendición incondicional, requerimiento que se dio días después, entregando la II República a la administración de FET de las JONS.

Carlos Rubiera fue detenido en el puerto de Alicante el 1 de abril de 1939,por las autoridades fascistas, tras pasar por diferentes campos de concentración (para civiles), fue trasladado a diversas cárceles de Madrid capital, el 7 de marzo de 1942 se le condenó a muerte, siendo fusilado en Madrid el 28 de abril de ese mismo año. Durante su periodo en presidio, propagó que era inminente una coalición de los antiguos partidarios del Coronel Casado y sectores monárquicos Borbónicos, que iban a deponer al Dictador Franco y crear un gobierno transitorio en el que él, participaría.

De nada le sirvió el ser parte de un levantamiento militar contra el Gobierno de Juan Negrín y el PCE y dar fin a la resistencia antifascista, o  de optar por una alianza con los partidarios de Alfonso XIII, fue fusilado en las tapias del cementerio del Este junto a otras siete personas de ideas republicanas. La dictadura era así, aunque ahora se pretenda blanquear por muchos.

La historia de Carlos Rubiera Rodríguez y su influencia política sobre Alcobendas, jamás se repitió o fue superada por otros secretarios generales de los socialistas Madrileños siguientes. Ni Alonso Puerta en 1977, ni Pepe Acosta o Joaquín Leguina posteriormente alcanzaron el influjo de este militante socialista sobre los destinos de Alcobendas. Carlos Rubiera tuvo el cargo de Gobernador Civil de Madrid desde el 6 de octubre  al 30 de diciembre de 1936. En donde trabajó para fortalecer el socialismo alcobendano  (incluida la UGT) en contraposición a las otras alternativas organizadas locales, como la CNT, el PCE o  Izquierda Republicana existentes en la población.

Sirvan estas palabras en recuerdo de una época y unas personas, que creyeron que hacían lo mejor para Alcobendas y la democracia y que fueron olvidados y olvidadas ulteriormente.

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Opinión | Eduardo Andradas

De Cogolludo a la subida de salario

Escrito hace

2 meses

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28/09/2022
Eduardo Andradas, portavoz de Podemos Alcobendas

Eduardo Andradas.- En los primeros años del siglo XX, mi bisabuelo llegó a Madrid a hacer el servicio militar desde Cogolludo (Guadalajara) era hijo de un carbonero. Aquí tuvo a mi abuelo Joaquín Andradas, que trabajaba en una portería en San Bernardo (Madrid capital). Mi abuela Margarita Sáez nació en Saornil del Voltoya (Ávila), una zona ganadera y de picadores de piedra y granito. De tradición socialista, la zona junto a Mingorría era conocida como “La pequeña Moscú” antes de 1936. Mi abuelo Joaquín, se afilió al PSOE tras escuchar en un mitin a Francisco Largo Caballero y fue sargento del Ejército Popular de la Republica destinado en la casa de Campo, tras previo paso con fusil por Somosierra. En 1941 cuando le soltaron de la cárcel, nació mi padre Jesús Andradas. Vivieron en una buhardilla en la Calle Limón y pasaron mucha hambre hasta bien avanzada la década de los 40. Joaquín regentó un bar por “Noviciados” hasta su jubilación.

Mi abuelo Pablo de Diego, era natural de Valdetorres del Jarama, como su padre. Labradores, gente muy pobre que vendía con una carreta productos del campo por la zona. Mi abuela Alejandra, era oriunda de Talamanca del Jarama, su padre no la reconoció porque era un cacique de Torrelaguna. Mi abuelo Pablo era de ideas comunistas, fue concejal del Ayuntamiento de su pueblo en febrero de 1936 y cabó de la 206 brigada Mixta del Ejército Popular de la República. 5 años de presidio por defender la democracia y otros 5 de libertad vigilada. Mi madre nació en 1945, mi abuelo se hizo pastor, hasta su jubilación y jamás renegó de sus ideas comunistas hasta que murió en el 2002.

Mi padre, mi madre y mi hermano vinieron a vivir a Alcobendas en 1972, Jesús era trabajador de Artes Gráficas, se afilió al PSOE-Histórico de Rodolfo Llopis en 1975 y al PSOE de Felipe González en 1976, sindicalista de UGT y concejal las dos primeras legislaturas de la democracia. Murió en 1995, siendo militante del PASOC y trabajador en un garaje. Mi madre también afiliada al PSOE me llevaba a los actos de pequeño mientras ella daba claveles en la puerta por ejemplo del viejo cine Castilla. Afiliada a CCOO desde 1998, trabajó en una fábrica y como asistenta doméstica. Clase trabajadora, humilde mi familia. Tras su paso por la política ninguno terminó en ningún consejo de administración de una empresa o cambiamos nuestros hogares a zonas con mayor renta económica.

Mi abuela Alejandra me trasmitió mi amor por los animales, ella cuidaba una colonia de gatos que tenía en su patio y en su tejado. Ella era muy religiosa, dicen que se hizo para evitar represalias sobre su familia tras 1939. Mi abuelo Pablo era ateo, nunca opinó de esa devoción de mi abuelo por el catolicismo.

Desde 1976 vivo en Alcobendas, al cuidar a mi abuelo Pablo, siempre conocí sus vivencias en la guerra, jamás quiso hablar de su estancia en la cárcel, solo del día que le dieron la libertad hablaba. Crecí entre mítines del PSOE y tras ser representante de los alumnos y alumnas en el Colegio Juan XXIII, en 1992 comencé con 16 años mi activismo político por mí mismo.

Cuento todo esto, porque el que traiciona su ayer, deja de ser uno mismo y se permuta en otro “yo”. Desde que entré en el Ayuntamiento de Alcobendas como edil, siempre he tenido presente mi origen familiar, mi pertenencia a la clase trabajadora, la honradez en la actuación y de que barrio crecí y del cual pretendo seguir, que es el mismo.

Te escribo estos párrafos, para dar base al por qué voté en contra de subir el salario de la corporación un 2% y por qué lo hice en la anterior legislatura también, en la que renuncié a la vez a cobrar el 75% del salario de portavoz que me correspondía. Este ciclo político si decidí recibir íntegro lo que tenía que percibir y donar 600 euros todos los meses, con lo que mantenemos nuestra Morada de Podemos. Los trabajadores/as necesitan la mayoría de las veces una huelga o manifestaciones para conseguir una subida salarial. Y no solo la patronal se opone, a veces también segmentos de la clase política. En cambio con un pleno y una alzada de mano, basta para alcanzar aumentar tu masa salarial. Nadie debería vivir con un salario inferior a 1500 euros como está el coste de la vida, debemos luchar por ello,  pero por el TOD@S no solo por el MÍ. Se puede discrepar con mi opinión, pero mi moral me indica esto, no es mejor ni peor, es que hacer lo contrario sería no poder mirar el pasado humilde y de lucha de mi familia y por supuesto no poder dar la mano por ejemplo a mis compañer@s de Alcampo la Vega que es mi trabajo y del que mantengo mi excedencia.

Salud.

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