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Medio Ambiente

¿Por qué la retama quemada indica el viento durante un incendio? La labor de los Agentes Forestales contra el fuego

Escrito hace

2 años

el

El Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid ha hecho balance de la temporada alta de incendios, la investigación y la afección que dichos siniestros han tenido en los espacios naturales protegidos, parques y reservas de la región.
Entre otros datos destaca que solo el 0,03% de los espacios protegidos de la región han sido afectados por incendios. Aprovechamos la ocasión para conocer más a fondo cuáles son las figuras de protección que tiene la Comunidad de Madrid y cuál es la labor de los Agentes Forestales en la lucha contra el fuego.

Datos del informe de Agentes Forestales

El informe refleja que en lo que va de año se han producido 27 incendios de vegetación que han afectado a dichos espacios, con un total de 33,6 hectáreas. El espacio natural protegido más afectado ha sido el Parque Regional del rio Guadarrama con 27,5 hectáreas, seguido del Parque Regional del Sureste con 5,27 hectáreas.

Los espacios naturales protegidos de la Comunidad de Madrid suman 121.000 hectáreas, por lo que en total la afección a los mismos ha supuesto únicamente un 0,03 % de su superficie en el año 2020.

La región tiene una superficie total de 8.021,8 kilómetros cuadrados (802.180 hectáreas). Sin contar vías pecuarias y montes que tienen la catalogación de Utilidad Pública, más de un 41% del territorio de la Comunidad de Madrid está protegido. En muchos casos, existen varias figuras de protección sobre un mismo territorio.

Investigación de los incendios

El Gobierno madrileño recuerda que los incendios forestales son un delito tipificado en el Código Penal cuando se causen de modo intencionado, por negligencia o imprudencia.

Los Agentes Forestales, como policía judicial, realizan la investigación de las causas de los mismos a través de las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales (BEIF).

Hasta el pasado 31 de octubre se ha llevado a cabo la investigación de los 247 incendios que han ocurrido este año en la Comunidad de Madrid. De las pesquisas realizadas por los Agentes Forestales se desprende que la principal causa de los mismos ha sido la intencionalidad, con 96 casos, un 39% del total. Le siguen los incendios originados como consecuencia de negligencias, con 64 casos, un 26%. Por su parte, los fuegos de origen accidental han sido 40, un 16%. Los causados por rayos han sido un total de 12, representando un 5%. Otras categorías han sido: reproducciones, con 3 incendios, y causas desconocidas, con 32.

En cuanto a tipo de vegetación afectada y de mayor a menor superficie, la mayor afección ha sido a matorrales (480 hectáreas), seguida por cultivos de secano herbáceos como cereales (348 hectáreas). A continuación, los pastizales naturales (277 hectáreas), los ecosistemas arbolados como enebrales (258 hectáreas), encinares (171 hectáreas) y pinares, con algo más de 26 hectáreas.

Red Natura 2000

Si nos fijamos en la Red Natura 2000, es decir, Zonas de Especial Protección de las Aves (ZEPAs) y Zonas de Especial Conservación, figuras de protección emanadas de normativa europea, en la Comunidad de Madrid ambas suman 320.000 hectáreas. En lo que va de año han sufrido 65 incendios de vegetación, afectando a 823 hectáreas.

El porcentaje de superficie afectada por incendios en la Red Natura 2000 ha sido del 0,25% de la misma, siendo el espacio más afectado el de las cuencas de los ríos Alberche y Cofio, con 471 hectáreas, seguido de las cuencas de los ríos Jarama y Henares con 313 hectáreas.

Dentro de la Red Natura 2000 hay 45 tipos diferentes de hábitats de interés comunitario, algunos de ellos prioritarios. Los incendios forestales suponen la destrucción directa de estos hábitats. En las ZEPAs madrileñas crían especies muy amenazadas como el águila imperial ibérica, el buitre negro o las esteparias avutardas y sisones. Los incendios forestales no sólo interfieren en su biología, sino que destruyen sus lugares de reproducción y alimentación.

En cuanto al resto de especies, los espacios naturales madrileños recogen especies de flora protegidas tales como robles albares, piruétanos, acebos, tejos, y fauna protegida como Podisma carpetana y numerosas especies de mamíferos, anfibios y reptiles.

Además, la Comunidad de Madrid advierte de que los incendios alteran gravemente el paisaje y afectan a la estructura y funcionalidad de los ecosistemas, suponiendo un retroceso en su evolución y tardando años hasta que recuperan su funcionalidad y aspecto. Conocer las causas de los incendios forestales y actuar contra ellas es el mejor modo de prevenirlos.

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Medio Ambiente

Las colillas o los restos de cristales en el campo aumentan el riesgo de incendios forestales

Escrito hace

1 día

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10/08/2022

El Proyecto LIBERA, de SEO/BirdLife ha lanzado un mensaje sobre los incendios forestales: “Las colillas o los restos de cristales pueden convertirse en el origen de un fuego”

Citan que así «ocurrió en el incendio de Cebreros (Ávila) el pasado julio»

La organización señala que «más del 3% de los incendios forestales provocados por causas no naturales en España son originados en colillas abandonadas» en los espacios naturales

El abandono de residuos en la naturaleza (como cristales, aerosoles o colillas) aumentan el riesgo de un incendio forestal. Así lo señala SEO/BirdLife en un comunicado reciente del Proyecto LIBERA en el que advierte que basura en la naturaleza, la conocida como Basuraleza, aumenta el riesgo de incendios en el medio natural.

Las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPA) demuestran que este año es el peor en cuanto a incendios de las últimas décadas. En los siete meses que van de año se han quemado en España más hectáreas de bosque que en la media de la última década. En 2022 ya se han contabilizado un total de 6.097 siniestros, de los cuales 1.965 han sido incendios de más de una hectárea y 4.132 conatos (menos de una hectárea). Además, este es el curso con más grandes incendios (más de 500 hectáreas) de los últimos 10 años. Hasta la fecha se han registrado 20, por lo que ya se ha sobrepasado la cifra de 19 en 2012.

Por otro lado, el Sistema de Información de Incendios Forestales Europeos (EFFIS) estima que el fuego ya ha calcinado más de 200.000 hectáreas de espacios naturales en más de 300 incendios superiores a 30 hectáreas. Según la plataforma, «este es el peor año de la historia en nuestro país desde 2008, primer año en el que hay registros del EFFIS».

La basuraleza, un factor de riesgo

El verano se convierte en una época de alto riesgo de incendios forestales. Se unen factores como las altas temperaturas, el viento y la falta de lluvias, y las condiciones climatológicas que se están agravando cada vez más como consecuencia del cambio climático.

Sin embargo, según el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), «el 80% de los incendios que se producen en España, ya sea de forma directa o indirecta, tienen su origen en actividades desarrolladas por el ser humano».

Desde Seo/BirdLife, señalan que «cualquier conducta incívica o accidental puede ser la causa del origen del fuego. Y esto va a provocar la pérdida de valores naturales, así como afectar a poblaciones y a sus sistemas de subsistencia».

Trozos de vídrio, pero también aerosoles

La organización pone el índice sobre los residuos que los desaprensivos dejan en la Naturaleza, y que pueden provocar incendios forestales. Por ejemplo, los aerosoles en el entorno natural puede ser el detonante de un incendio debido a su explosión cuando son sometidos a altas temperaturas.

Lo mismo ocurre con las botellas o trozos de vidrio que, con el calor, pueden originar un incendio por el llamado “efecto lupa”. En relación a las colillas mal apagadas, también suponen un riesgo directo de incendio.

«Por todo ello, resulta primordial no arrojar basura en el campo», señala Seo/BirdLife. Ofrecen datos de la Asociación Reforesta que publicó un informe en el que señala que los incendios provocados por colillas han sido los responsables del 3,25 por ciento del total de los siniestros producidos entre el año 2004 y 2013. 

Desde el Proyecto LIBERA, impulsado por SEO/BirdLife en colaboración con Ecoembes, se reclama reforzar la importancia de extremar la precaución en las actividades que se desarrollen en entornos naturales. E incidir en que «el abandono de basuraleza no es solo un problema estético sino una fuente de contaminación y destrucción de los espacios naturales».


Informes elaborados desde el Proyecto LIBERA

Informe Colillas
Informe Basuraleza
Informe Cunetas
El impacto del abandono de plástico en la naturaleza.
Informe WC 

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Medio Ambiente

Autopsia a los incendios de Madrid: negligencias, vandalismo y falta de medidas preventivas

Escrito hace

1 semana

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02/08/2022

Organizaciones ecologistas madrileñas han reclamado medidas a la Comunidad de Madrid contra las causas de los incendios forestales. Según sus datos, han aumentado los siniestros producidos por negligencias.  

Los colectivos ecologistas señalan que en cuatro años se han quemado en Madrid casi 3.000 hectáreas de espacios protegidos o de la Red Natura 2000.

Entre las propuestas está incrementar la vigilancia en el medio natural y periurbano, restringir temporalmente actividades de alto riesgo como tránsito de vehículos en zonas forestales o celebración de eventos en fincas ilegales. También la actividad con maquinaria que pueda generar chispas

Escucha a María ángeles Nieto, portavoz de Ecologistas en Acción

Por otro lado, los ecologistas denuncian los «desbroces injustificados» en zonas de alto valor natural que elimina la cubierta vegetal en zonas donde podría pastar la ganadería extensiva.

Organizaciones ecologistas madrileñas reclaman medidas a la Comunidad de Madrid contra las causas de los incendios forestales. Cinco asociaciones (ARBA, Ecologistas en Acción, Grama, Jarama Vivo y Asociación Ecologista del Jarama) han firmado un comunicado al respecto.

En el mismo, las asociaciones señalan que han aumentado los siniestros producidos por negligencias. Analizan los datos de la Dirección General de Emergencias de la Comunidad de Madrid. De 314 siniestros en 2021, 258 fueron conatos e incendios menores de una hectárea. El resto, 56, fueron incendios mayores. Del total de siniestros, se conoce la causa de 308. De estos, 121 (el 39%) se debieron a negligencias, mientras que 39 (el 30%) fueron intencionados. De estos 39, 22 fueron por vandalismo y 10 por cuestiones relacionadas con la propiedad.

Además, según las asociaciones, 41 incendios (un 13%) fueron gamberradas o juegos de niños, y 24 (8%) empezaron en basureros ilegales o mal gestionados. El resto de causas se reparte entre quemas agrícolas y chispas de herramientas (segadoras, radiales o motosierras, por ejemplo). También hogueras y barbacoas, tendidos eléctricos, o pirómanos.

Las asociaciones ecologistas recuerdan que en el periodo 2019-2020, el 36% de los incendios se debieron a negligencias. Comparando los porcentajes de ambos años, llegan a la conclusión de que han aumentado los incendios por negligencias.

En este sentido, la portavoz de Ecologistas en Acción, María Ángeles Nieto, señala que «es necesario intervenir para que las personas dejen de prender fuego».

Incrementar la vigilancia en medio natural y periurbano

Las cinco asociaciones ecologistas de Madrid reclaman medidas contra los incendios forestales. Entre las propuestas está incrementar la vigilancia en el medio natural y periurbano. Y no sólo en espacios naturales sino también en los vertederos ilegales y lugares donde se acumulan residuos que hay por la región. Al respecto, Nieto ha aludido al siniestro ocurrido en una parcela de Guadalix de la Sierra donde se acumulaban toneladas de restos de poda y de árboles.

También se reclama restringir temporalmente actividades de alto riesgo en verano en espacios naturales. Ponen de ejemplo el tránsito de vehículos en zonas forestales, y la celebración de eventos en fincas ilegales de bodas. También el uso de maquinaria forestal  para reforestación. Sobre este aspecto aluden al incendio de Ateca (Zaragoza) que ha calcinado 14.000 hectáreas y se originó al parecer en una maquinaria que hacía una reforestación en una finca privada.

Por otro lado, las asociaciones ecologistas madrileñas también piden que se vuelvan a hacer campañas de sensibilización sobre el fuego como las que se hacían en los años 70 y 80, que, según sus palabras, han desaparecido.

Casi 3.000 hectáreas quemadas de espacios protegidos en 4 años

Además, las cinco asociaciones ecologistas han recordado que en 4 años han ardido en la Comunidad de Madrid casi 3.000 hectáreas de espacios protegidos o Red Natura 2000. En 2019 ocurrió en Cadalso de los Vidrios (espacio protegido Red Natura 2000 Zona de Especial Protección para las Aves Encinares de los ríos Alberche y Cofio) y Miraflores de la Sierra (Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y espacio Red Natura 2000). En 2021, en el incendio de Batres (Parque Regional del curso medio del río Guadarrama y espacio Red Natura 2000). Y, este año  2022,  el incendio en Aranjuez afecta a la Reserva Natural de El Regajal-Mar de Ontígola y Red Natura 2000.

Al respecto, los ecologistas señalan que estos incendios son biodiversidad que se ha perdido.

Denuncian desbroces injustificados en zonas de alto valor natural

Los grupos ecologistas también denuncian los «desbroces injustificados» de la Comunidad de Madrid en zonas de alto valor natural. Afirman que han ocurrido en parajes de toda la región. Citan desbroces en Prádena del Rincón, en la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón; y eliminación de la orla arbórea y arbustiva de gran belleza, en el camino histórico de Oteruelo del Valle, en el Valle del Lozoya. También desbroces intensos en la Cañada Real Segoviana, a su paso por El Escorial; o en la Cañada Real de las Calerizas, entre Torremocha del Jarama y Torrelaguna. Y entre las más recientes, en la Cañada Real Segoviana a su paso por Garganta de los Montes.

Las asociaciones ecologistas señalan que en los últimos años «se está eliminando la totalidad de la cubierta vegetal, incluyendo ejemplares arbustivos y arbóreos de numerosas  vías pecuarias que son, precisamente, los terrenos en los que debe pastar y transitar el ganado extensivo. No tiene lógica».

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