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LA IBEROZONA: píldoras de nuestra fauna ibérica

Escrito hace

1 año

el

Asociación Iberozoa.- Seguramente a muchos de los oyentes os suene la figura de Félix Rodríguez de la Fuente. Sus documentales y esfuerzos por la conservación de la naturaleza han hecho de él una auténtica referencia, siendo uno de sus mayores logros el sentar por primera  vez a millones de personas de España y otras partes del mundo al televisor semana  tras semana a ver las maravillas de nuestro patrimonio natural. Desde luego aún estamos lejos de replicar su titánico trabajo, pero concienciar y entretener de esa  forma se consigue muy poco a poco. Por eso hoy anunciamos nuestro primer espacio  en los medios de comunicación: La Iberozona

Somos Antonio Martín y Javier Mugueta, dos biólogos por la Universidad Autónoma de  Madrid y cofundadores de la Asociación Iberozoa, la institución en la que trabajamos que le da nombre a esta sección y ha llamado en su poco tiempo de vida la atención de  muchas personas. Nos dedicamos a la divulgación y la conservación de la fauna y  naturaleza ibéricas a la par que fomentamos el desarrollo laboral de los jóvenes, entre  ellos nosotros mismos ya que esto es un proyecto emprendedor. Queremos mencionar algunos aspectos de nuestro trabajo como las actividades de Educación Ambiental, el  trabajo de campo o los proyectos de investigación de fauna urbana, los eventos de  Ciencia Ciudadana o incluso nuestra propia iniciativa de radio y podcast, pero ya habrá  tiempo para hablar más en detalle de las distintas ramas que nacen de esta Asociación. 

Hoy queremos transmitir en qué consistirá esta sección. Podremos hablar de temas  actuales como lo que está pasando en el Mar Menor, de hecho Javier Mugueta ha  retransmitido este programa desde allí.* Por supuesto hablaremos de eventos y  sucesos de naturaleza estrechamente vinculados con Madrid Norte, empezando anunciando hoy que ya tenemos preparada nuestra primera exposición fotográfica y  divulgativa “Fauna y Diversidad de la Sierra de Guadarrama” en la sala de exposiciones Cristo del Buen Consejo de Becerril de la Sierra, del 1 al 27 de septiembre. Así que si  quieres conocer la actualidad ambiental de la zona y de la Península o actividades y  eventos que organizamos, ya sabes cuando consultar la radio. 

Pero nuestro objetivo no es ser un telediario ambiental: queremos ser un soplo de aire  fresco para la divulgación. Por eso el grueso consistirá en unas pildoritas semanales de  naturaleza, típicas curiosidades que te pueden servir para presumir la próxima vez que  salgas con tus amigos, para quedar bien con la familia o más importante, para que  cambies tu percepción acerca de la biodiversidad que tenemos y por qué debemos  conservarla. Por suerte la radio nos da muchos más recursos para transmitir este  interés: meteremos sonidos, días temáticos dedicados a una sola especie… Incluso tenemos pensado algunos juegos con el público. 

Con un ejemplo se entiende mejor: visualicemos un galápago leproso, una de nuestras  tortugas autóctonas. ¿Sabías que las tortugas de agua dulce son capaces de mantenerse semanas enteras bajo el agua sin respirar? Pues esto no es precisamente por su aguante. Normalmente todos los animales consumimos oxígeno respirando,  mediante un metabolismo aerobio. Pues bien, durante etapas duras como el invierno ellas son capaces de cambiarlo a un metabolismo anaerobio. En otras palabras: dejan  de respirar y producir CO2 para cambiar las reacciones químicas y la fuente de energía  de su cuerpo, desechando en el proceso ácido láctico. Es importante recalcar que esta  sustancia es tóxica, así que necesitan deshacerse de ella. ¿Os acordáis de pequeños  cuando juntabais vinagre y bicarbonato? Ácido más base. El carbonato cálcico de su  caparazón, una base, neutraliza el ácido. Es decir que lo que le permite seguir con vida  bajo el agua no son los pulmones: es su caparazón. Aún no es la hora de comer y ya has saldado tu “nunca te acostarás sin saber nada nuevo”. Lo más curioso de todo esto  es que nosotros también pasamos a un metabolismo anaerobio cuando nos falta el  oxígeno, pero no tenemos un caparazón que nos permita deshacernos del ácido  láctico, así que lo guardamos en cristalitos para que esté recogido en los músculos y no  nos intoxique. Como buenos cristales dentro del cuerpo, pinchan: ese es el origen de la  sensación que conocemos como agujetas. Parece que esta carrera sí que la han ganado  las tortugas. 

Con esta dosis de biología nos despedimos hasta el próximo lunes a las 13:30h. Podéis  vernos en este espacio en Onda Cero Madrid Norte, en nuestras redes sociales o en la  exposición que hemos mencionado anteriormente. Muchísimas gracias al equipo de  Onda Cero por esta oportunidad y especialmente a Sonia Crespo por su interés y  pasión por transmitir que cuando colguemos los auriculares todos los lunes deseemos salir al campo a conocer los tesoros ocultos de nuestra fauna ibérica. 

Web: www.iberozoa.com 

Instagram, Twitter: @iberozoa 

Facebook: Iberozoa Fauna Ibérica 

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La Iberozona

La Iberozona: aprende a reconocer a la víbora hocicuda, también en la Sierra de Guadarrama

Escrito hace

6 días

el

19/09/2022
Vibora hocicuda. Fuente: Antonio Martín, asociación Iberozoa

Antonio Martín, Asociación Iberozoa.-Hoy vamos a hablar de uno de los animales más incomprendidos y misteriosos de nuestra fauna, origen de mitos, leyendas y un temor extendido tanto en personas de campo como de ciudad, entre aquellos que han tenido la suerte de verla como quienes ni siquiera son conscientes de que esta especie habita en la Sierra de Guadarrama: la víbora hocicuda.

Por ello en este programa vamos a acabar con este miedo y misticismo irracional, ya que vamos a analizar a esta joya de nuestra fauna como lo que verdaderamente es: un animal salvaje con su biología y sus curiosidades.

Claves para distinguir entre víbora y serpiente

Lo primero que vamos a hacer es sentar las bases para que tú también seas capaz de diferenciarla de otras serpientes, ya que es algo relativamente fácil pero es importante saber y por desgracia hay mucha desinformación: seguramente sepas más de serpientes tropicales que de las que tienes al lado de casa.

Las claves para distinguir una víbora de una culebra son las siguientes:

  • Las culebras tienen las pupilas circulares y las víboras verticales, como los gatos
  • La víbora es pequeña y rechoncha, como con forma de morcilla más que forma de látigo, muy rara vez puede superar los 60-70cm, por lo que cualquier serpiente que veas que mide más de 1 metro es una culebra inofensiva.
  • Las culebras tienen las escamss cefálicas (las de la cabeza) en forma de grandes placas con distintas formas encajadas como un puzzle, mientras que la víbora tiene muchas, muy pequeñas y de la misma forma, como si fuera un mosaico.

Estas dos características son las únicas con las que te puedes fiar al 100% de que lo que tienes delante es una víbora y no una culebra, ya que algunas serpientes inofensivas como la culebra viperina (la típica culebra de agua) pueden llegar a imitar a la perfección su cabeza triangular e incluso su zig-zag dorsal.

El zig-zag, camuflaje y alerta

Precisamente ese zig-zag es uno de los aspectos más curiosos de este animal. ¿Nunca os habéis preguntado el por qué de un patrón tan característico y complejo? Pues se debe a que puede estar cumpliendo dos funciones a la vez que pueden parecer contradictorias: en primer lugar, es uno de los motivos por los que es tan difícil de ver, ya que camufla al animal a la perfección.

Los contornos de las líneas desdibujan su silueta entre los contraluces de helechos, rocas y musgos, haciendo casi imposible percibirla.

Pero si por lo que sea tus ojos de detienen en ella… automáticamente un escalofrío recorrerá todo tu cuerpo, independientemente de que conozcas la especie o no, y pensarás: uy, ese zig-zag no puede significar nada bueno, vaya pinta más mala tiene este bicho.

Esta es la segunda función de este dibujo: aposematismo, cuando un animal indica mediante colores, formas y otros componentes visuales su peligrosidad para evitar a los depredadores. Por lo que el zig-zag le permite por una parte pasar desapercibida, pero por otra parte llamar tu atención.

El veneno y su incidencia

Por supuesto esta peligrosidad se debe al veneno, aquello que le ha hecho asumir esa mala fama. Pero esa peligrosidad es de nuevo muy relativa: por muy venenosa que sea, el primer instinto de cualquier serpiente es huir.

Es un animal tímido y esquivo, realmente no quiere gastar el veneno con nosotros, ya que al no poder realizar constricción como otras serpientes, es su única herramienta de caza. O sea que no quiere desperdiciarlo con animales que no se va a comer, ya que cuesta mucho producirlo. Pero si por lo que sea te muerde, el desenlace suele ser uno o dos días en el hospital, con mucho dolor eso sí, pero rara vez con consecuencias más graves.

Al año se producen entre 2000 y 5000 mordeduras de víbora en España, de las cuales solo dos o tres son fatales y suele ser a personas con salud frágil o alergia.

Dato curioso: según el Instituto Nacional de Estadística en 2016 murieron las mismas personas por mordedura de víbora que por chocarse andando en la calle: 1. Al año mueren más personas en España por picaduras de abeja o ataques de perro que por mordeduras de víbora, es decir que por muy peligrosa que pueda parecer, es algo anecdótico y de hecho muchas de esas mordeduras son por negligencia, no por accidente. Son tus acciones las que te ponen en peligro, no las de la serpiente, ya que ninguna es peligrosa si las dejas en paz.

Esto es solo una pequeña parte del fascinante mundo de esta especie y de las serpientes ibéricas. Un mundo que por desgracia perdemos  poco a poco vamos por la desaparición del hábitat y otras amenazas como el odio irracional hacia estos animales tan incomprendidos, que muchas veces motiva que de las persiga y se las mate. Esto no solo es un delito penado por ley, es un acto de crueldad y sadismo hacia un animal del mismo modo que lo sería hacia un gato o un perro. Te gusten o no las serpientes, ninguna especie es peligrosa si las dejas en paz, ellas harán lo mismo.

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La Iberozona: ¿Se pueden seguir haciendo expediciones naturalistas clásicas en pleno 2022?

Escrito hace

2 semanas

el

12/09/2022
Biólogo de Iberozoa Javier Mugueta en una expedición en Panama

Javier Mugueta, biólogo de la Asociación Iberozoa.– Desde el botánico e ilustrador científico gaditano, Celestino Mutis, hasta el mítico Darwin a bordo del Beagle y pasando por otros celebres personajes como Humboldt o Cook. Los naturalistas clásicos tenían que hacer viajes muy arriesgados para conseguir ver las maravillas de la naturaleza que existían al otro lado del atlántico, documentarlas y traerlas hasta Europa para incorporarlas al cuerpo de conocimiento con el que trabajaban los científicos más punteros de la época.

Pero a día de hoy ¿Eso se sigue haciendo?

Si, en realidad muchos grupos de investigación actualmente dependen de las expediciones para extraer las muestras y los taxones nuevos en los que basan su estudio. Aún quedan muchas zonas desconocidas en la selva en el desierto y en el fondo del océano, pero tampoco hay que irse tan lejos, aquí en la península ibérica aparecen nuevas especies y descubrimientos importantes todos los años.

¿Puedo participar en una expedición naturalista en pleno 2022?

Afortunadamente y por que como dice mi madre, hay gente pa tó… aún hoy en día se puede disfrutar de la experiencia del naturalista clásico que va a la selva sin mas recursos que su mochila para investigar y descubrir todas las maravillas de la naturaleza que esconden los trópicos poniéndose en la piel de los exploradores de hace 2 siglos. Existe un programa que se llama la Ruta inti, que tiene la idiosincrasia de la Ruta Quetzal que les sonará más a los respetables oyentes que ya tengan un pelín mas de edad. Estos se van todos los años de expedición a la selva y dentro del programa hay una parte cultural más antropológica y también una parte académica de biología que estos dos últimos años he dirigido yo.

¿De qué tipo de viaje estamos hablando?

Bueno pues no es un viaje fácil, por que el concepto se basa en parte en imitar las características de las expediciones clásicas. Los transportes muchas veces son caminando, entre el lodo y la selva. Con la comida para varios días en la mochila, las tiendas de campaña. La disponibilidad de recursos como el agua puede ser limitada. Y además estás expuesto a cualquier tipo de contingencia que puedas encontrarte en la selva lógicamente.

¿A dónde fue la expedición de este verano?

Este año nos hemos ido un mes a Panamá, de finales de julio a finales de agosto. Y la verdad es que fue una pasada de expedición. Justamente cuando llegamos el país estaba experimentando una serie de revueltas sociales orquestadas por las 7 comunidades indígenas que habitan el país que hasta ese momento nunca se habían puesto de acuerdo. Y su principal herramienta de presión al gobierno era que habían cortado la panamericana, que es la carretera que atraviesa el país, vaya como si cortas todas las radiales en España. Entonces después de unas semanas el país estaba desabastecido incluidas zonas donde no llegaba agua potable.

En un mes imagino que habrán pasado demasiadas cosas como para poder contarnos… ¿pero nos podrías contar las más interesantes?

Una de las mejores experiencias es que debido al bloqueo, estuvimos conviviendo con 2 comunidades indígenas distintas, y eso implicaba pescar, cazar, recolectar con ellos. Participar de sus danzas, de sus ritos. Dormir donde dormían ellos en sus casas en altura para evitar a los animales…etc. También pudimos hacer a pie los dos caminos principales que conectaban el caribe con el pacífico y que durante la época de la conquista los españoles utilizaban para transportar riquezas como por ejemplo la plata de las minas de Potosí. Eso fue muy duro porque fueron varios días atravesando la selva, y pudimos compararlo con la versión actual de ese proceso que es el uso de las exclusas del canal de panamá para el paso de embarcaciones con mercancía. Y ya para ponerle la guinda al pastel tuvimos el privilegio de dormir en el cráter de un volcán que estaba a 3400 metros, aunque a mi me dio un mal de altura que estaba tan «borracho» que ni me enteré

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