Alcobendas no está en venta
Llevamos años escuchando el mismo cuento: que lo privado siempre funciona mejor, que lo público es ineficiente, caro y antiguo. Ese es el mantra del Partido Popular. Lo repiten tanto que alguno hasta se lo habrá llegado a creer. Pero en Alcobendas sabemos bien que no es cierto. Y lo que es peor: sabemos que detrás de esa historia hay trampa y hay negocio.
Porque el problema no está en querer mejorar los servicios, sino en cómo y para quién se hacen esos cambios. Lo que se presenta como modernización muchas veces acaba siendo una forma encubierta de desviar recursos públicos hacia intereses privados. Servicios esenciales como la educación, la sanidad o la vivienda dejan de ser una garantía de derechos para convertirse en nichos de negocio. Y eso, lejos de ser más eficiente, termina degradando lo que debería estar al servicio de todos.
Nos venden la externalización como una solución milagrosa, como si sacar los servicios fuera siempre sinónimo de eficiencia. Pero conviene preguntarse: ¿mejora para quién? A menudo, los grandes beneficiados no son los ciudadanos, sino determinadas empresas que acaban gestionando lo que antes era público. Mientras tanto, quien necesita una cita médica o espera una ayuda social sigue topándose con recortes, demoras y promesas que no se cumplen.
Y mientras tanto, los impuestos no bajan. Al revés: seguimos pagando igual o más, pero recibiendo menos. Porque parte de ese dinero ya no va al servicio. Va al beneficio. Y eso tiene consecuencias: plantillas recortadas y servicios que se degradan poco a poco hasta que parecen imposibles de recuperar. ¿Y qué dicen entonces? Que hay que volver a privatizar. El círculo perfecto para que ganen los mismos de siempre.
No estamos hablando de errores. Hablamos de una manera de gobernar. Una que antepone los intereses de unos pocos al bienestar de todos. Una que no cree en lo público, y que lo gestiona de la misma forma que una empresa. Solo que aquí no hablamos de una empresa. Hablamos de una ciudad. Hablamos de vecinos y vecinas y su bienestar.
Lo público no es el problema. El problema es cuando se utiliza para favorecer intereses privados en lugar de servir al bien común. Y en Alcobendas lo estamos viendo con demasiada frecuencia: parcelas públicas cedidas para levantar macro residencias de estudiantes privadas, hospitales de pago, viviendas públicas gestionadas por empresas privadas. Desde el PSOE de Alcobendas no vamos a quedarnos callados. Estamos aquí para denunciar estas decisiones y para defender otra forma de hacer política: una que piense en la mayoría, no en unos pocos; una política al servicio de la gente, no de los despachos.