Cuando gobernar es dar la espalda a los jóvenes
Eliminar la carpa de Nochevieja en Algete no es una decisión inocente. Es un recorte con nombre y apellidos. Y quienes lo pagan, una vez más, son los jóvenes del municipio. Aquellos a los que se les pide implicación, arraigo, responsabilidad y participación, pero a los que se les responde sistemáticamente con menos opciones y menos espacios.
La carpa no era un lujo ni un exceso. Tampoco un capricho. Era una alternativa segura, cercana y accesible para celebrar una noche señalada sin tener que salir del municipio. Permitía quedarse en Algete, compartir, convivir y hacer pueblo. Suprimirla es mandar un mensaje claro: aquí no se piensa en quienes quieren vivir el municipio, sino en recortar lo visible y lo fácil.
Resulta especialmente grave que esta decisión llegue de la mano de uno de los gobiernos municipales más caros que se recuerdan (por ser de altas capacidades como ellos mismos se autodenominan). Más gasto político en salarios de ejecutivo, pero menos servicios. La paradoja es evidente y la sensación entre muchos vecinos, creciente: cuando “toca recortar”, siempre se empieza por lo mismo.
Los jóvenes vuelven a ser los grandes olvidados. Se habla constantemente de fijar población, de futuro y de dinamización, mientras se vacía de contenido la oferta social y cultural. Es una incoherencia que ya no sorprende, pero sí cansa. Algete es un municipio dormitorio de por sí y cosas como esta solo generan más desapego.
Este tipo de decisiones no son solo económicas; son profundamente políticas. Revelan una desconexión preocupante entre el gobierno municipal y la realidad social del pueblo. Se gobierna sin escuchar, sin explicar y sin asumir consecuencias. El interés general queda relegado frente a una gestión que parece indolente con el empobrecimiento progresivo de la vida local.
Y es que, no solo se trata de una carpa ni de una noche concreta. Se trata de qué modelo de municipio se quiere construir. Uno que ofrece alternativas y escucha a su juventud, o uno que recorta, apaga y expulsa.
Hoy se elimina la carpa. Mañana será otra cosa. Y mientras tanto, los jóvenes siguen recibiendo el mismo mensaje: AQUÍ NO SOIS PRIORIDAD.