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La Iberozona: Cantos que vienen de África

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Antonio Martín, Asociación Iberozoa Con este tiempo tan bueno que estamos teniendo últimamente y con todos los programas de la Iberozona que lleváis escuchados seguro que vais a disfrutar mucho vuestras salidas al campo las próximas semanas. ¡Y es que el verano está a la vuelta de la esquina! De hecho, ya son noticia los primeros viajes y destinos de vacaciones para esta temporada, pero no penséis que los humanos somos los únicos que viajamos a España. De hecho, en muchos de esos paseos, escucharéis los cantos de los primeros turistas de la temporada.

Las Migraciones

No es ningún secreto que en España tenemos multitud de especies de aves que realizan movimientos migratorios: cigüeñas, grullas, milanos y hasta los pajaritos más pequeños como los mosquiteros recorren miles de kilómetros cada año. De hecho somos uno de los corredores migratorios del mundo: por nuestro territorio pasan más de 200 especies de aves migratorias. Del mismo modo que muchas aves vienen desde Europa en invierno a alimentarse y encuentran un refugio climático en la Península, muchas aves realizan este intercambio desde España hacia África: pasan el invierno en el otro continente, cruzan el estrecho y se instalan en nuestros ecosistemas al comenzar la primavera, todo ello para criar a la siguiente generación de turistas emplumados. Por este motivo el comienzo del verano tiene una banda sonora típica y distinta a la del invierno, compuesta por los cantos de aves que han venido de África. 

Abejaruco

En esta selección de cantos y especies veremos ejemplos de algunas de las aves más bonitas de la Península, siendo en mi opinión la más bonita de todas ellas el abejaruco. Como su nombre indica, es un ave insectívora, aunque lo que quizá no sabíais es que esta ave es capaz de excavar: construyen sus nidos en taludes y cortados de tierra, haciendo túneles de hasta un metro de profundidad. Podemos escucharlos y verlos, por ejemplo, en dehesas y zonas abiertas cercanas a dichos taludes, al atardecer.

Oropéndola

Para reconocer a esta ave tendremos que adentrarnos en las riberas de los ríos. Estamos hablando de la oropéndola, otra ave de un plumaje espectacular, en este caso de color amarillo. Cualquiera diría que es un pájaro tropical, y bueno, realmente lo es al menos durante la mitad del año. Su canto es tan bonito que a veces es imitado por otras aves, como los estorninos. 

 Carraca

A pesar de tener un canto tan feo, esta especie también está en el top aves más onitas de España con su impresionante color azul, la carraca. Esta ave vuela más de 9.000 km hasta países como Namibia, y aunque se la ve mejor en regiones más sureñas como Extremadura o Andalucía, en algunas zonas de Madrid también podemos llegar a verla.

Autillo

Si recordáis el programa de los sonidos de anfibios o el de los padrazos del reino animal ya mencionamos a esta ave, ya que tiene un canto extremadamente similar al del sapo partero. Pero no, esta vez estamos ante el autillo, un búho muy muy pequeño que puede llegar a escucharse incluso en tu propio barrio, ya que allí a veces encuentra una de sus presas favoritas: las cucarachas.

Chotacabras

Hemos escuchado un sónar y ahora parece que estamos en una batalla de láseres de star wars… Pero no, estamos ante el chotacabras. Esta ave es muy muy peculiar: es un pájaro nocturno, no una rapaz, tiene un pico muy pequeño pero una boca gigante que abre mientras vuela par a cazar insectos como si fuera una ballena filtrando plancton, y si sumamos esto a sus ojos gigantes la verdad es que puede llegar a ser un poco siniestro. Si vas con el coche por carriles o caminos de noche, seguramente lo veas parado en mitad, y no alzará el vuelo hasta que estés encima, ya que confía mucho en su camuflaje.

Vencejos

Para mi el canto de esta ave es uno de los más melancólicos. Me recuerda a cuando estás preparando tu último examen, a cuando acaban de abrir las piscinas o a cuando estás bajando a las fiestas de Tres Cantos. Este es el canto de los vencejos. Esta vinculación tan rara que tengo con ellos es porque los escucho desde mi ventana, ya que anidan en los edificios construyendo nidos de barro. Pero aún hay más: están tan extremadamente adaptados al vuelo que jamás se posan en tierra, por lo que tienen que dormir volando, durmiendo la mitad de su cerebro un rato y luego la otra. Con 40 gramos de peso, estos pajarillos recorren más de 20.000km todos los años, y cada uno de ellos consume hasta 60 mosquitos en una hora, o 4 kg al año, siendo uno de nuestros principales aliados contra la propagación de enfermedades.

Cada vez vienen menos…

Por desgracia más del 40% de las aves migratorias presentan síntomas de declive. Quizá el ejemplo más característico es el de los vencejos: mucha gente desconoce las maravillas y la función de estos animales y destruye sus nidos cuando no están, ya que al hacer los nidos en los edificios, llenan de mierda la ventana. Imagínate meterte un viaje de 20.000 km durmiendo la mitad de tu cerebro para llegar aquí y encontrarte que te han destrozado la casa… Por ello existen numerosas campañas, personas e iniciativas que luchan por su conservación. La pérdida de hábitat afecta a todas estas aves, y también la descoordinación en la gestión cinegética: si matamos tórtolas europeas aquí, no solo tendremos menos en nuestros campos, también ejercerán menos su función en otros países, y viceversa. La muerte de aves migratorias en otros países repercute también en la biodiversidad de sus destinos de vacaciones. Aquí en Madrid Norte y en Tres Cantos estamos embebidos en espacios ZEPA (Zonas de Especial Protección para las Aves), por lo que nuestra responsabilidad de cara a su conservación es más prioritaria que incluso en otros sitios.

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La Iberozona: Hoteles, colmenas, y zumbidos

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1 día

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27/06/2022

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La Iberozona

La Iberozona: La injusta fama de la Mantis Palo y otros mitos y leyendas de la fauna ibérica

Escrito hace

1 día

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27/06/2022
fauna ibérica mitos y leyendas

Antonio Martín, Asociación Iberozoa ¿Qué pensaban nuestros antepasados de distintas culturas sobre los animales y las plantas de su día a día? Hoy vamos a continuar en La Iberozona con algunos de los mitos y leyendas que subyacen a la fauna ibérica: hasta el bicho más insignificante tiene una historia que contarnos.

La mantis palo y su injusto nombre

Hay veces que el propio nombre del animal es el que nos cuenta la historia. La etimología es igualmente interesante: un ejemplo de ello es la mantis palo, conocida como Empusa pennata. El por qué de su nombre común resulta un tanto obvio,  pero el nombre del género, Empusa, se refiere a unas criaturas de la mitología griega similares a ninfas pero con intenciones un poco más deshonestas: son seres asociados al infierno y a Hades que se transformaban en mujeres para seducir a los hombres y después, comérselos. Curiosamente esta es una de las pocas especies de mantis que no realiza esa práctica.

Qué comparten los escarabajos peloteros y el rey egipcio del Sol

Siguiendo con insectos y estrategias de reproducción dudosas, tenemos a los escarabajos, pero concretamente a los escarabajos peloteros. No hace falta irse a África para poder verlos: la presencia de herbívoros y ganado en las dehesas durante cientos de años ha propiciado que existan multitud de especies de nuestros campos, de hecho muchos de ellos son endémicos.

En este caso viajamos al antiguo Egipto: los escarabajos peloteros están omnipresentes en papiros, representaciones y figuras de esta cultura, ya que eran considerados como un amuleto de vida y de poder, de protección contra el mal, llegando a pensar que aquellos muertos que lo portaban podría resucitar. Esta relación tan potente deriva de que es el símbolo con el que se presenta a Jepri, el dios asociado al Sol y también llamado el autocreado.

Antiguamente se creía que los escarabajos era solamente de género masculino y que se reproducían depositando el esperma en una bola de estiércol. La supuesta auto-reproducción del escarabajo lo asemeja a este Dios, que se creó a sí mismo de la nada. Por otra parte, la bola de estiércol rodada por el escarabajo pelotero se asemeja al Sol. Los egipcios creyeron que Jepri renovaba el Sol cada día tras su desaparición en el horizonte.

Escorpio y Orión, cada uno a una esquina

Para terminar con invertebrados tenemos la historia de Escorpio, una historia que en este caso se ve reflejada en las constelaciones. Ubicar esta constelación en el cielo puede ser un poco complicado, pero quizá ubiquéis mejor a su contraparte, el gigante Orión.

Orión fue un gigante mitológico muy fanfarrón cazador que andaba persiguiendo y acosando a las ninfas, por lo que los dioses le mandaron un escorpión gigantesco que se batió en duelo con él.

El resultado fue fatal para ambos. Debido a esta enemistad y para que nunca tuvieran que volverse a cruzar, los dioses colocaron a orión en posiciones opuestas en el cielo, estando Orión en invierno y Escorpio en verano por lo que ambas constelaciones nunca podrán verse juntas.

De cuervos y urracas

Pasamos a las aves para hablar otra vez de algunas transformaciones curiosas. Sin duda, debido a su aspecto e inteligencia, los córvidos han sido una de las familias de aves más llamativas y curiosas. En la mitología nórdica, dos cuervos eran los espías de Odín, volando todos los días y volviendo con noticias frescas sobre todo lo que habían visto y oído en el mundo.

Otra historia curiosa es la de las urracas: en la mitología grecolatina existió un grupo de 9 hermanas llamadas las Piérides. Eran 9 doncellas excepcionales muy conocidas por sus habilidades con la música y el canto. Tan buenas eran que se les subió a la cabeza y desafiaron a las propias musas, quienes encarnan todos estos artes.

Su duelo fue un Operación Triunfo en toda regla, pero los dioses, el jurado, determinaron que ganaron las musas, y como castigo por ser unas charlatanas e inoportunas, transformaron a las Piérides en urracas, un pájaro con un temperamento parecido y un canto que mucho dista del que en su día tuvieron.

Perdix, para no venirse arriba

Otra transformación es la que le ocurrió a Perdix, cuyo resultado ya podemos intuir solo por el nombre. Perdix era inventor, aprendiz de Dédalo, otro inventor de renombre famoso por construir unas alas con cera que acabaron con la vida de su hijo, Ícaro, cuando intentaron acercarse al sol volando.

Esta historia acabó de forma similar: celoso por el nivel que había alcanzado Perdix, le tendió una trampa para tirarlo por un barranco, pero los dioses ante semejante injusticia transformaron a Perdix, pues eso, en perdiz, un ave que anida en el suelo y que no vuela muy alto, para que no vuelva a cometer el mismo error de sufrir una caída libre.

La serpiente y el conejo en la luna

Para acabar con todo este ciclo de celos y drama, como no puede ser de otra forma, sacamos el tema de las serpientes. Esta vez viajamos a otro continente, a Sudamérica, donde una serpiente emplumada, Quetzalcoatl, es el dios supremo de la mitología azteca.

Voy a contar la historia del conejo y la luna, un cuento infantil mexicano: un día el dios Quetzalcóatl decidió bajar en forma humana a conocer México.

Paseó por todos lados, descubrió lugares increíbles y se maravilló con toda su naturaleza. Después de caminar tanto y durante todo el día, se sintió totalmente agotado, así que se sentó a descansar en el campo hasta que cayó la noche. La Luna y las estrellas brillaban majestuosamente cuando comenzó a sentir hambre y exploró buscando qué comer. Sin embargo, no encontraba nada a su al rededor.

De pronto, se encontró a un conejo que estaba cenando. Fue entonces cuando Quetzalcóatl se acercó a él y le preguntó, “¿Qué estas comiendo?”. El conejo le respondió que comía vegetales y humildemente le ofreció un poco. Pero el dios le respondió preocupado que él no podía comer eso y que probablemente moriría de hambre.

Exaltado y horrorizado por la idea de que el dios supremo muriera, el conejo se sacrificó voluntariamente y le dijo que podría comérselo y así seguir su camino. El dios serpiente se sorprendió por la valentía y humildad del conejo, lo acarició y le dijo: serás un conejo pequeño, pero a partir de ahora los seres humanos te verán por la grandeza de tu corazón.

Entonces, Quetzalcóatl lo levantó muy alto hacia el cielo y hasta la luna, en donde quedó estampada la imagen del conejo. Por esta razón una de las manchas lunares más famosas tiene nombre de conejo. 

Esta es una de las muchas historias que contamos en nuestra actividad “El día de las serpientes”, ya que mucha esta admiración por los seres vivos por parte de distintas culturas es un ejemplo que a veces deberíamos inculcarnos nosotros hacia nuestra naturaleza más cercana y menospreciada.

Mitos y Leyendas de la Fauna ibérica, parte 1

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