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La Iberozona: La mentira del color azul en la Naturaleza

Escrito hace

1 mes

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Javier Mugueta, biólogo de Asociación Iberozoa Pensemos en 3 o 4 animales, gatos, perros, ratones, tortugas… Ninguno es de color azul. El azul es un color raro, miramos al cielo y aunque se vea azul en realidad sabemos que no lo es, miramos el mar y pasa lo mismo, solo el 10 % de las flores que conocemos son de color azul. Y aunque no existan los tigres azules, si es verdad que aquí en la sierra norte tenemos algunos animales que se saltan esta regla como por ejemplo los arrendajos, herrerillos, mariposas el lagarto ocelado… ¿Por qué son azules?

Lo primero que deberíamos preguntarnos es…. ¿De dónde viene el color de los animales?

Si miramos el pelo de un tigre, la pluma de un flamenco o la escama de una mariposa veremos que el color que tiene viene determinado por el pigmento. Evolutivamente los pigmentos son muy interesantes porque son moléculas capaces de interaccionar con la luz, uno de los pigmentos mas conocidos es la clorofila, esta reacciona con todo el espectro de luz menos con el verde. El verde no es absorbido, se rebota, y es por ello que vemos las hojas de las plantas de color verde, por que el pigmento de la clorofila ha absorbido la luz de todos los otros colores. Hay otros ejemplos como los carotenoides con el naranja. Para nosotros los animales, en el caso del color más que nunca, somos lo que comemos, por ejemplo, los flamencos tienen ese color rosado por su alimentación de artemia, y de hecho si los crías sin esa alimentación sus plumas se quedan completamente blancas, sin pigmento.

¿Pero qué pasa con el azul?

Bueno pues si vemos como esta hecho el azul de animales como la mariposa morfo (que para ubicarla es la mariposa del emoji de whatsapp) esta no está coloreada con ningún tipo de pigmento azul. Es decir, es como estar viendo una pared de color azul pero sin haberla pintado de azul. ¿Cómo es esto posible?

¡Busquemos los pigmentos!

Pues si nos vamos a buscar los pigmentos en las escamas de las alas de las mariposas veremos que donde encontramos pigmentos rojos amarillos y negros en otras especies, en esta no hay nada, pero la superficie de las alas no es lisa, sino que tiene una microestructura, es decir no estamos mirando a una pared lisa, sino que la pared tiene gotelé. Este gotelé provoca que, aunque las escamas no estén coloreadas por ningún pigmento, cuando entra un haz de luz blanca empieza a rebotar por todas estas estructuras, se descompone en colores, y el único color que «sobrevive´´ y sale de este laberinto de formas es el azul. Es por ello que vemos las alas de color azul, porque es el único que ha conseguido salir.

Muy bonito lo que me cuentas, pero quiero pruebas…

De hecho, si metemos estas alas en alcohol, este micro gotelé quedara tapado y dejarán de verse de color azul para verse de color marrón, porque cambiará el índice de refracción. Es decir, la luz en vez de estar viajando por el aire viajará por el alcohol y dejaremos de ver el azul, lo cual no pasa con otros colores como el rojo o el amarillo (si no metamos una zanahoria en alcohol y veremos que sus carotenos naranjas se siguen viendo naranjas). Y cuando quitamos el alcohol se vuelven a ver azules… Lo mismo pasa con las plumas de los arrendajos y del las urracas, que si nos fijamos bien se ven azules pero solo a veces, por que todo depende del ángulo desde el cual estemos viendo la pluma. ¿Conoces a alguien que tenga los ojos de color azul? Te miente, no son de color azul, pero tu los estás viendo azules.

¿Y porque ha pasado esto?

La mejor teoría para explicar esto es que en un momento de la evolución animales como los pájaros empezaron a desarrollar mucho la visión y a poder ver colores como el azul. De tal modo que vestirse de color azul supondría una ventaja evolutiva porque ese color secreto les permitiría estar mas avanzados a nivel de comunicación, reproducción y aumentar su supervivencia. El problema es que generar, un pigmento, una molécula azul como la clorofila verde, seria imposible por que no se pueden modificar los genes para crear esa molécula… Pero modificar la forma de una estructura como las alas es mucho más fácil y es así como la naturaleza resolvió un problema de biología, con ingeniería.

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La Iberozona: Hoteles, colmenas, y zumbidos

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1 día

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27/06/2022

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La Iberozona: La injusta fama de la Mantis Palo y otros mitos y leyendas de la fauna ibérica

Escrito hace

1 día

el

27/06/2022
fauna ibérica mitos y leyendas

Antonio Martín, Asociación Iberozoa ¿Qué pensaban nuestros antepasados de distintas culturas sobre los animales y las plantas de su día a día? Hoy vamos a continuar en La Iberozona con algunos de los mitos y leyendas que subyacen a la fauna ibérica: hasta el bicho más insignificante tiene una historia que contarnos.

La mantis palo y su injusto nombre

Hay veces que el propio nombre del animal es el que nos cuenta la historia. La etimología es igualmente interesante: un ejemplo de ello es la mantis palo, conocida como Empusa pennata. El por qué de su nombre común resulta un tanto obvio,  pero el nombre del género, Empusa, se refiere a unas criaturas de la mitología griega similares a ninfas pero con intenciones un poco más deshonestas: son seres asociados al infierno y a Hades que se transformaban en mujeres para seducir a los hombres y después, comérselos. Curiosamente esta es una de las pocas especies de mantis que no realiza esa práctica.

Qué comparten los escarabajos peloteros y el rey egipcio del Sol

Siguiendo con insectos y estrategias de reproducción dudosas, tenemos a los escarabajos, pero concretamente a los escarabajos peloteros. No hace falta irse a África para poder verlos: la presencia de herbívoros y ganado en las dehesas durante cientos de años ha propiciado que existan multitud de especies de nuestros campos, de hecho muchos de ellos son endémicos.

En este caso viajamos al antiguo Egipto: los escarabajos peloteros están omnipresentes en papiros, representaciones y figuras de esta cultura, ya que eran considerados como un amuleto de vida y de poder, de protección contra el mal, llegando a pensar que aquellos muertos que lo portaban podría resucitar. Esta relación tan potente deriva de que es el símbolo con el que se presenta a Jepri, el dios asociado al Sol y también llamado el autocreado.

Antiguamente se creía que los escarabajos era solamente de género masculino y que se reproducían depositando el esperma en una bola de estiércol. La supuesta auto-reproducción del escarabajo lo asemeja a este Dios, que se creó a sí mismo de la nada. Por otra parte, la bola de estiércol rodada por el escarabajo pelotero se asemeja al Sol. Los egipcios creyeron que Jepri renovaba el Sol cada día tras su desaparición en el horizonte.

Escorpio y Orión, cada uno a una esquina

Para terminar con invertebrados tenemos la historia de Escorpio, una historia que en este caso se ve reflejada en las constelaciones. Ubicar esta constelación en el cielo puede ser un poco complicado, pero quizá ubiquéis mejor a su contraparte, el gigante Orión.

Orión fue un gigante mitológico muy fanfarrón cazador que andaba persiguiendo y acosando a las ninfas, por lo que los dioses le mandaron un escorpión gigantesco que se batió en duelo con él.

El resultado fue fatal para ambos. Debido a esta enemistad y para que nunca tuvieran que volverse a cruzar, los dioses colocaron a orión en posiciones opuestas en el cielo, estando Orión en invierno y Escorpio en verano por lo que ambas constelaciones nunca podrán verse juntas.

De cuervos y urracas

Pasamos a las aves para hablar otra vez de algunas transformaciones curiosas. Sin duda, debido a su aspecto e inteligencia, los córvidos han sido una de las familias de aves más llamativas y curiosas. En la mitología nórdica, dos cuervos eran los espías de Odín, volando todos los días y volviendo con noticias frescas sobre todo lo que habían visto y oído en el mundo.

Otra historia curiosa es la de las urracas: en la mitología grecolatina existió un grupo de 9 hermanas llamadas las Piérides. Eran 9 doncellas excepcionales muy conocidas por sus habilidades con la música y el canto. Tan buenas eran que se les subió a la cabeza y desafiaron a las propias musas, quienes encarnan todos estos artes.

Su duelo fue un Operación Triunfo en toda regla, pero los dioses, el jurado, determinaron que ganaron las musas, y como castigo por ser unas charlatanas e inoportunas, transformaron a las Piérides en urracas, un pájaro con un temperamento parecido y un canto que mucho dista del que en su día tuvieron.

Perdix, para no venirse arriba

Otra transformación es la que le ocurrió a Perdix, cuyo resultado ya podemos intuir solo por el nombre. Perdix era inventor, aprendiz de Dédalo, otro inventor de renombre famoso por construir unas alas con cera que acabaron con la vida de su hijo, Ícaro, cuando intentaron acercarse al sol volando.

Esta historia acabó de forma similar: celoso por el nivel que había alcanzado Perdix, le tendió una trampa para tirarlo por un barranco, pero los dioses ante semejante injusticia transformaron a Perdix, pues eso, en perdiz, un ave que anida en el suelo y que no vuela muy alto, para que no vuelva a cometer el mismo error de sufrir una caída libre.

La serpiente y el conejo en la luna

Para acabar con todo este ciclo de celos y drama, como no puede ser de otra forma, sacamos el tema de las serpientes. Esta vez viajamos a otro continente, a Sudamérica, donde una serpiente emplumada, Quetzalcoatl, es el dios supremo de la mitología azteca.

Voy a contar la historia del conejo y la luna, un cuento infantil mexicano: un día el dios Quetzalcóatl decidió bajar en forma humana a conocer México.

Paseó por todos lados, descubrió lugares increíbles y se maravilló con toda su naturaleza. Después de caminar tanto y durante todo el día, se sintió totalmente agotado, así que se sentó a descansar en el campo hasta que cayó la noche. La Luna y las estrellas brillaban majestuosamente cuando comenzó a sentir hambre y exploró buscando qué comer. Sin embargo, no encontraba nada a su al rededor.

De pronto, se encontró a un conejo que estaba cenando. Fue entonces cuando Quetzalcóatl se acercó a él y le preguntó, “¿Qué estas comiendo?”. El conejo le respondió que comía vegetales y humildemente le ofreció un poco. Pero el dios le respondió preocupado que él no podía comer eso y que probablemente moriría de hambre.

Exaltado y horrorizado por la idea de que el dios supremo muriera, el conejo se sacrificó voluntariamente y le dijo que podría comérselo y así seguir su camino. El dios serpiente se sorprendió por la valentía y humildad del conejo, lo acarició y le dijo: serás un conejo pequeño, pero a partir de ahora los seres humanos te verán por la grandeza de tu corazón.

Entonces, Quetzalcóatl lo levantó muy alto hacia el cielo y hasta la luna, en donde quedó estampada la imagen del conejo. Por esta razón una de las manchas lunares más famosas tiene nombre de conejo. 

Esta es una de las muchas historias que contamos en nuestra actividad “El día de las serpientes”, ya que mucha esta admiración por los seres vivos por parte de distintas culturas es un ejemplo que a veces deberíamos inculcarnos nosotros hacia nuestra naturaleza más cercana y menospreciada.

Mitos y Leyendas de la Fauna ibérica, parte 1

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