logo onda cero

ESCÚCHANOS ONLINE

La Iberozona

La Iberozona: ¿Por qué existen las plumas?

Escrito hace

4 semanas

el

Rosa González, bióloga de Iberozoa.- Es la principal característica de las aves, resultado evolutivo con múltiples funciones adaptativas. Todavía no hay consenso definitivo sobre si su primera función fue la de termorregular o capacitar para el vuelo.
Con la variedad de funciones también llegan los distintos tipos de plumas según su función:
Plumas de vuelo, corporales y plumón, filoplumas..
Constituye el plumaje de las aves: el vestido que las envuelve y protege, la estructura que
permite el vuelo y el medio más directo de comunicación.
El plumaje es el principal responsable de la figura, color y forma de las aves.
Por ello, con el se envían mensajes acerca de su condición física y estado de salud: si
presentan parásitos o enfermedades, su edad o sexo, habilidades de supervivencia, calidad
de la zona en la que habitan, su escala social: dominantes o subordinados, muy regulado
por hormonas. (El Whatsapp de las aves)
Mantener la temperatura (homeotermia) es esencial para aumentar el metabolismo que
pueda dar paso a una mayor independencia del ambiente y realizar actividades costosas
energéticamente como el vuelo.
Aumento de capa límite al erizar las plumas. Tipo de pluma principal: plumón: el primero en
salir en los pollos y el más importante, les proporciona independencia térmica.
Protección frente a otras radiaciones por medio del uso de plumajes ricos en melanina,
que absorben la radiación UV. Esto explica por qué los pájaros que viven en zonas abiertas
son de colores más oscuros. Por ejemplo El colirrojo.
Impermeabiliza el cuerpo del agua (permitiendo flotabilidad) en aves acuáticas como los
somormujos, los cuales tienen una densidad de plumas muy elevada. En las ardeidas como
las garzas, existe un tipo de pluma especializado en conseguir la impermeabilidad: las
plumas empolvadoras, las cuales se deshacen desprendiendo un polvillo que recubre las
plumas del cuerpo.
Produce sonido o captar vibraciones En el caso de la agachadiza común, cuando
despliega totalmente la cola durante el vuelo territorial, las plumas más externas, de
morfología especial, forman un ángulo cercano a los 90o con la
trayectoria del ave, y eso provoca una vibración rápida que se traduce
en un sonido característico, entre un zumzum y un aletear
Transportar agua como en las gangas. Este fenómeno sólo son capaces de llevarlo a cabo
los machos, cuando a la hora de llegar a los bebederos recogen agua en las plumas para
luego dar de beber a sus pollos. Las plumas especializadas para esta función se encuentran
en el vientre, las cuales antes de recoger el agua, han limpiado frotando su vientre contra el suelo con el fin de reducir la suciedad o aceite de las plumas y aumentar su captación.
Luego entran al agua, sumergen el vientre y ahuecan las plumas moviendo para
empaparlas.

Aumentar audición como en las rapaces nocturnas, en las cuales la forma redonda de su
cara y las plumas rígidas y pequeñas dispuestas en hileras en un disco facial redireccionan
el sonido, haciéndolo llegar mejor a los oídos.
Proporcionar soporte mecánico como en las colas de los picos y agateadores. En estas
aves es común encaramarse a los árboles en busca de alimento, y a la hora de apoyar su
cuerpo sobre el tronco, utilizan las plumas centrales de la cola para aliviar el peso. Estas
tienen el raquis (la parte central) engrosada y endurecida.
Aumentar sensibilidad a presiones proporcionando mayor capacidad táctil, predecir
tormentas con los cambios de presión atmosféricos. Ayuda en los procesos migratorios de
las aves y movimientos diarios.
Ayuda en la digestión de los alimentos en algunas especies de zampullines y en los
somormujos con dieta piscívora, donde se tragan las plumas para proteger al sistema
digestivo de las espinas de los peces. Los adultos no solo se tragan sus plumas,
principalmente durante su acicalado, sino que también se las dan a sus pollos, incluso el
mismo día de la eclosión. Estas plumas se deshacen en una masa amorfa parecida al
fieltro.

¿Te gusta este contenido?, ¡compártelo!

La Iberozona

La Iberozona: ¿Auténticos monstruos de río en España?

Escrito hace

2 semanas

el

21/11/2022
Siluro

Jorge Lagranja Usán, biólogo de la Asociación Iberozoa.- Muchos de los peces más habituales de los ríos españoles, en contraposición al conocimiento de gran parte de la población, no son autóctonos de la península. La gran mayoría de las especies pesqueras continentales que aparecen en las cuencas hidrográficas ibéricas han sido introducidas artificialmente.

¿Qué ha supuesto que se hayan introducido especies foráneas?

La llegada de estas especies ha supuesto un gran impacto un gran impacto para las especies nativas de nuestros ríos, lagos y embalses. Las poblaciones de las especies autóctonas se han visto gravemente mermadas (barbo, trucha, esturión, anguila…), en gran medida, por la presión que ejercen estas especies, de las cuales vamos a hablar a continuación.

 ¿Cuáles son estas especies?

A continuación, vamos a dar un repaso de algunas de las especies más abundantes y relevantes de los ríos españoles, así como algunos apuntes acerca de su biología y ecología, y sus consecuencias ambientales y sociales principales. Empezamos, como no puede ser de otra manera, con el siluro (Silurus glanis), que todos conoceremos. Esta especie de pez gato se encuentra en las cuencas del Ebro y del Tajo principalmente, y otras cuencas mediterráneas o la del Guadalquivir. Actualmente tiene una expansión constante. Se trata de una especie nativa del Danubio, y extendida por buena parte de Europa.

¿Cuál fue el origen de esta introducción?

Introducido en 1974 por un biólogo alemán, y posteriormente introducido por pescadores deportivos. Es una de las especies más devastadoras de nuestros ríos, debido al gran tamaño que puede alcanzar y su voraz apetito.

Ejemplar de siluro, en comparación de tamaño con el cuerpo de una persona adulta.

El lucio (Esox lucius) es otra de las especies ampliamente distribuidas en la península, lo encontramos principalmente en las cuencas del Ebro, Tajo, Duero, Guadiana, Guadalquivir y algunas otras cuencas pequeñas. Nativo de América del Norte y norte de Europa, introducido en numerosos países para fomentar la pesca. Es una de las especies más habituales en ríos y embalses madrileños, generando un importante impacto en los ecosistemas cambiando las redes tróficas naturales a causa de su naturaleza depredadora.

Ejemplar de lucio. Otra de las especies más conocidas es la carpa (Cyprinus carpio), cuya introducción se produjo anteriormente a las otras especies.

No se trata de un depredador, sino que es un pez de fondo que enturbia el agua y dificulta la vida de otras especies, cambiando notoriamente el medio. Será muy posiblemente la especie más extendida por la mano del hombre, desde hace mucho tiempo. Presente en numerosos embalses, ríos e incluso estanques artificiales, a modo de “ornamentación”

¿Estanques?¿De qué manera se utiliza para decorar este tipo de espacios?,

ya que se trata de un pez con unos rangos de condiciones de hábitat amplísimos, que casi con toda seguridad prosperará en cualquier tipo de ambiente.

Ejemplar de carpa barriendo el lecho del rio.

Para terminar con algunas de las especies más características, nos encontramos con el alburno (Alburnus alburnus). Al contrario que las otras especies mencionadas, es pez de pequeño tamaño, utilizado como cebo en algunas ocasiones, distribuido por la gran mayoría de las cuencas españolas. La rápida expansión es más que evidente. Alcanza densidades poblacionales muy altas, desplazando a otras especies de pequeño tamaño, como pez espinoso, madrillas o madrijas, estas últimas endémicas de los ríos Turia y Mijares.

Ejemplar de alburno en comparación con una mano humana.

Aún con todo, algo bueno tendrán que tener estas especies, ¿no?…

Aun con todo esto, la llegada de estas especies no supone una pérdida. A pesar de que han amenazado a muchas especies autóctonas, han supuesto una buena fuente de ingresos económicos para las comunidades autónomas. La pesca mueve grandes cantidades de dinero en forma de licencias y turismo pesquero. Quizás el embalse de Mequinenza es el ejemplo más icónico de esta actividad, donde llegan turistas de todo el mundo en busca de los siluros más grandes de Europa. En el caso de la Comunidad de Aragón, se estima que el turismo pesquero puede generar entre 30-35 millones de euros al año.

Si tan beneficionas son económicamente, ¿por qué no introducir más?

No obstante, es importante enfatizar en la educación ambiental de la población y la concienciación. Esto es debido a que, a pesar de los esfuerzos de gobiernos autonómicos y confederaciones hidrográficas, los planes de gestión y control son a menudo ineficaces debido al avanzado estado de estas invasiones. Y aunque no podamos hacer mucho por remediar el daño a los ecosistemas, sí que debemos hacer lo posible para parar y prevenir nuevas invasiones, para proteger nuestra fauna y nuestros ecosistemas.

¿Te gusta este contenido?, ¡compártelo!
Continuar leyendo

La Iberozona

La Iberozona: La Resurrección del Coral Oculina Patagónica

Escrito hace

1 mes

el

24/10/2022
Coral Oculina Patagónica

Rodrigo Fuentes, Codirector del aérea de bio marina de Asociación Iberozoa.- Aprovechando que se acerca el Día de los Muertos, hablemos de uno de los casos más paranormales de los últimos 60 años que se han dado en la biología, hablemos pues, de una especie que resucitó de entre de los muertos y fue temida como un fantasma del pasado.
Una fría mañana de 1966 se hallaron las primeras colonias vivas del coral escleractinio que se creía extinto: Oculina patagonica, no en Argentina ni en el Atlántico sur como se hubiera esperado el lector ya solo con leer el nombre de la especie, sino en el Golfo de Génova. Dicha especie fue descrita para la ciencia en 1908, a partir de restos fósiles hallados en Argentina, de ahí su nombre científico. Por aquellos principios del siglo XX, nadie se hubiera esperado que esta especie fósil apareciera vivita y coleando en la otra punta del mundo sin haber dejado prácticamente rastro. Debido a la naturaleza de sus orígenes, se catalogó a Oculina patagónica como especie alóctona, y poco más tarde como especie invasora por su rápido y expansivo modelo de crecimiento.

¿Dónde había permanecido Oculina patagonica durante todo ese tiempo? ¿Sobrevivió a su extinción en Argentina oculta en algún arrecife de Brasil o del Caribe, donde ha seguido pasando inadvertida hasta ahora? Y si así fue, ¿cómo llegó hasta el Mediterráneo? De momento no hay una respuesta clara para estas preguntas, a falta de más estudios y datos moleculares de individuos no mediterráneos con los que poder comprobar su origen en la cuenca.

La propagación de la especie en el Mediterráneo tiene una marcada componente Este-Oeste, algo que parece estar ocurriendo también en el litoral de Andalucía. Lo que desconcierta a la hora de plantear una posible entrada a través del estrecho de Gibraltar. Sin embargo, los últimos fósiles descubiertos en el Atántico nororiental y los datos moleculares de divergencia entre Oculina patagónica y otras especies del género del Atlántico occidental, sugieren que el coral tenía originalmente una distribución anfiatlántica y ha existido en el Mediterráneo desde al menos el final de la crisis de salinidad del Messiniense, entorno a los cinco millones de años, lo que la convierte en especie autóctona.

Es posible que Oculina patagonia pasara inadvertida al ser confundida con Cladocora caespitosa, otro maderoporario mediterráneo muy parecido, pero no incrustante y formador de colonias de mayor tamaño, hasta su reciente expansión en el siglo pasado. Esto sugiere que este coral es simplemente un colonizador oportunista del espacio libre disponible. Se suele encontrar habitando zonas artificiales creadas por las modificaciones del hábitat costero, además, de diferentes sustratos previamente colonizados por las macroalgas que, tras la depredación por parte de los erizos o la severa contaminación, no pueden competir con las dinámicas invasivas del Oculina.

En los mares tropicales, los erizos son considerados como especies necesarias para la buena conservación del ecosistema, pues los arrecifes coralinos son vistos como la comunidad climácica, mucho más rica en especies que las comunidades de macroalgas. En cambio, en el Mediterráneo este papel es atribuido a los bosques de fucales, principalmente a los formados por especies del género Cystoseira. De ahí, la preocupación de los gestores a la hora de tratar con esta especie, sobre todo en áreas de especial protección.

Sim embargo, no se puede olvidar que al fin y al cabo es una especie nativa del mediterráneo capaz de superar los desafíos de las condiciones ambientales cambiantes. Lo que podría suponer un reducto de biodiversidad frente al cambio climático, aunque las comunidades asociadas a estos nuevos ecosistemas cambien.

Las especies invasoras suponen la segunda causa de pérdida de biodiversidad después de la degradación de hábitats y se estima que el 40% de las extinciones animales producidas en los últimos cinco siglos se deben a ellas. El mar Mediterráneo actualmente sufre la invasión de hasta 1000 especies de origen exótico. Esto se debe, en esencia, a la amplia gama de climas e hidrología que permiten la coexistencia y supervivencia de organismos tanto de climas templados como subtropicales y al exorbitante transporte marítimo que actúa como vector por medio de las aguas de lastre (empleadas en navegación marítima para procurar la estabilidad de un buque) o incrustaciones en los cascos.

Erradicar una invasión en un sistema tan dinámico como el mar, es prácticamente imposible hoy en día. Por eso, es imprescindible poner especial atención en la prevención y la detección temprana de invasiones: invirtiendo en investigación, condenando el tráfico de animales, revisando los cascos de embarcaciones particulares y activando una buena gestión de las aguas de lastres sin excepciones.

¿Te gusta este contenido?, ¡compártelo!
Continuar leyendo