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La Iberozona: ¿Qué anfibios cantan en Tres Cantos?

Escrito hace

7 meses

el

Antonio Martín, Asociación Iberozoa Las lluvias de finales del invierno traen consigo un evento natural que suele pasar desapercibido: el comienzo de la época reproductora de los anfibios. Movimientos de cientos de individuos, conciertos nocturnos, charcas llenas de amplexos y huevos gelatinosos… Un frenesí reproductivo que se prolongará hasta finales de mayo y hace únicas a las comarcas que tienen el privilegio de albergar esta biodiversidad, siendo Madrid Norte y en concreto Tres Cantos una de las más privilegiadas en este sentido. Hoy vamos a conocer a algunos de ellos y, además, vamos a escuchar sus cantos.

Razones por las que pasan desapercibidos

Pensaréis, ¿entonces por qué tan desapercibido? Pues porque, por desgracia, los anfibios como los sapos y salamandras y los reptiles como los lagartos y las serpientes son de los animales más desconocidos y desfavorecidos por la sociedad. Algo totalmente injustificado por varias razones:

  • No son peligrosos, ni agresivos. No conviene tocarlos puesto que pueden causarte molestias: si los dejas tranquilos, ellos ni siquiera repararán en ti.
  • Son eslabones fundamentales de los ecosistemas: son la base de la dieta de gran cantidad de animales de mayor tamaño, pero además son controladores de plagas muy efectivos al alimentarse de insectos y micromamíferos. Son aliados contra la transmisión de enfermedades y la salud del entorno.
  • Son especies clave para la investigación de algunos aspectos que nos afectan directamente, por ejemplo en medicina para la regeneración de extremidades o como modelos para entender el cambio climático.
  • Su elevada biodiversidad a nivel nacional y local suponen un Patrimonio Natural único e irremplazable. Si conservamos una catedral de cientos de años, ¿por qué no conservamos especies con una biología que ha evolucionado durante millones?

Para contrarrestar este desconocimiento una de las actividades de Educación Ambiental que más solemos hacer con la población local es la “Gymkana de anfibios”. En ella, los niños se metieron en la piel húmeda de estos curiosos seres y pasan a ser los anfibios de zonas como por ejemplo Tres Cantos. Por ejemplo, escondieron sus huevos como si fueran tritones pigmeos o sacaron sus costillas como si fueran gallipatos.

El canto de los anfibios en el norte

Así que igual que ellos, hoy vamos a jugar y a identificar algunas de de estas especies, pero por su canto. Vamos a empezar por uno fácil, el de la rana común (Pelophyax perezi), a la que todos estamos más acostumbrados, ya que además de que puede vivir en entornos más degradados es principalmente diurna, siendo el resto de anfibios nocturnos para conservar su humedad y su delicada piel en mejor estado.

Seguimos con el sapo corredor (Epidalea calamita) un anuro muy frecuente de preciosos ojos verdes que representa a la perfección este frenesí, llegando a poner sus huevos incluso en cunetas y rodadas de vehículos inundadas o hacer auténticas orgías. Si alguna vez viste renacuajos negros secándose en mitad de un camino, son de esta especie. Este comportamiento deriva de las hormonas producidas por su cuerpo al detectar la humedad y la subida de las temperaturas.

Puedes confundirlo con la siguiente especie, pero no por su canto, si no por su aspecto igualmente verrugoso y tosco, el sapo común (Bufo spinosus) que por desgracia es cada vez menos común. Es capaz de memorizar el camino de vuelta a la charca o el arroyo en el que nació desde 5km de distancia, por eso cuando construyen una carretera en medio, es uno de los anfibios que más sufren de atropellos. Sobre atropellos de fauna hablaremos en otro programa, ya que hay un proyecto llamado SAFE que entre otras cosas pretende estudiar estas pérdidas.

Pero si de cantos queremos hablar, sin duda tenemos que destacar el de la ranita de San Antonio (Hyla molleri), una ranita verde arborícola y preciosa cuya reproducción podría considerarse como la berrea del ciervo primaveral.

Aunque no todos cantan por encima del agua, algunos emiten el sonido por debajo cuando están buceando, como el caso del sapo de espuelas (Pelobates cultripes) llamado así por las estructuras que tiene en sus patas que le permiten cavar túneles de hasta un metro donde pasar el invierno o el verano. Sus renacuajos pueden ser tan grandes como pelotas de golf, de hecho, generalmente en todos los anfibios cuanto más tiempo pase el renacuajo en el agua comiendo y creciendo, más posibilidades de supervivencia tendrá el adulto.

Por último, reproducimos el canto de uno de los padrazos del mundo animal que mencionamos en anteriores programas, el sapo partero (Alytes cisternasii). El macho lleva los huevos a cuestas durante 3 semanas, hidratándolos y cuidándolos hasta que eclosionan y entonces los suelta en el arroyo como si fueran un racimo de uvas. Su silbido e muy parecido al del autillo.

Por desgracia, los anfibios son el grupo de vertebrados más amenazado a nivel mundial. Por eso es necesario tanto esfuerzo de concienciación. El primer paso para conservar es conocer, y la Asociación Iberozoa lleva ese conocimiento a todos los públicos a través de sus proyectos de Educación Ambiental, de vídeos como los que tenemos en Youtube de Tres Cantos o de sus proyectos de investigación y conservación en el Parque Norte de Tres Cantos.

Y sobre todo, cuidado con dos cosas: lo primero con los atropellos, disminuye tu velocidad cuando te muevas estas noches de lluvia, ya que de ello depende el futuro de sus poblaciones, y segundo, no los toques ni muevas de sitio, ya que ríete tú del covid, a ellos puedes contagiarles enfermedades que en algunos países como Holanda han acabado con el 95% de ellos. ¡Pero de todo esto hablaremos otro día!

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La Iberozona

La Iberozona: ¡Hay mejillones en nuestros ríos!

Escrito hace

2 días

el

26/09/2022

Javier Sánchez, biólogo de Iberozoa- Hay alrededor de 10 especies diferentes de mejillones de río, o como se les llama coloquialmente “náyades”, en la península Ibérica. Este nombre proviene de las ninfas de la mitología greco-romana, que eran asociadas a los ríos y cursos de agua.

En concreto nos vamos a fijar en las dos especies del género margaretifera para ilustrar su modo de vida y los problemas de este grupo.

Estos animales son moluscos bivalvos al igual que sus parientes del mar, aunque son exclusivos de agua dulce. Son organismos filtradores llegando incluso a filtrar 50 litros de agua diarios. Teniendo en cuenta que pueden formar agregaciones por encima de los 500 individuos por metro cuadrado la cantidad de agua filtrada por estos animales es muy considerable. Aunque en España es raro encontrar densidades tan altas de estos animales (en Asturias, Galicia quizás).

Cuanto viven y como de grandes son? Estos animales llegan a vivir en la península alrededor de 60 años aproximadamente, aunque hay registros de algunos individuos de más de 150 años de vida en Rusia. Su tamaño es superior a los mejillones marinos siendo de alrededor de 10-20cm en estado adulto.

Su ciclo de vida es complejo porque requiere de otros animales para su desarrollo. Estos animales pueden ser hermafroditas o no. A la hora de reproducirse pueden soltar alrededor de 5-10 millones de larvas (Gloquidios) que se aferran a las branquias de peces para desarrollarse, pero el 99% espichan. Después de pasar el tiempo necesario para su desarrollo en las branquias de sus hospedadores se deprenden y caen al sustrato donde pasan enterradas alrededor de 5-10 años (dependiendo). Y después permanecen en ese lugar toda su vida adulta en el caso de margaretifera, lo que es perfecto para hacer estudios sobre su biología. En otros géneros se pueden desplazar algunos metros desde su lugar de origen.

Usos humanos: Como es un animal fácil de capturar se tienen registros de diversos usos humanos, el más detacable es el uso de la concha para ornamentar mangos de cuchillos y navajas en Aragón, además M. margaretifera es perlífera por lo que se recogían para extracción de perlas y también en algunos lugares se comían. Por lo visto son duras como una suela de zapato y saben a barro (50 años filtrando agua de río es lo que tiene…).

Este animal tan especialito también tiene muchos requisitos para su ecosistema en el que vive. Necesita agua corriente pero no muy rápida, bancos de arena limpia para poder enterrarse, aguas no muy profundas y limpias.

Las construcciones de presas, canalizaciones, azudes y demás; impiden que se den estos requisitos. Además, al tener esta relación con diferentes especies de peces (Salmón, trucha M. margaretifera – Esturión M. auricularia) la desaparición, sobrepesca o intrusión por invasoras les afecta indirectamente. Directamente compiten con una invasora: corvicula o almeja japonesa.

M. auricularia en peligro crítico M. margaritifera en peligro y Potomida littoralis y Unio delfinus vulnerables.

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La Iberozona: aprende a reconocer a la víbora hocicuda, también en la Sierra de Guadarrama

Escrito hace

1 semana

el

19/09/2022
Vibora hocicuda. Fuente: Antonio Martín, asociación Iberozoa

Antonio Martín, Asociación Iberozoa.-Hoy vamos a hablar de uno de los animales más incomprendidos y misteriosos de nuestra fauna, origen de mitos, leyendas y un temor extendido tanto en personas de campo como de ciudad, entre aquellos que han tenido la suerte de verla como quienes ni siquiera son conscientes de que esta especie habita en la Sierra de Guadarrama: la víbora hocicuda.

Por ello en este programa vamos a acabar con este miedo y misticismo irracional, ya que vamos a analizar a esta joya de nuestra fauna como lo que verdaderamente es: un animal salvaje con su biología y sus curiosidades.

Claves para distinguir entre víbora y serpiente

Lo primero que vamos a hacer es sentar las bases para que tú también seas capaz de diferenciarla de otras serpientes, ya que es algo relativamente fácil pero es importante saber y por desgracia hay mucha desinformación: seguramente sepas más de serpientes tropicales que de las que tienes al lado de casa.

Las claves para distinguir una víbora de una culebra son las siguientes:

  • Las culebras tienen las pupilas circulares y las víboras verticales, como los gatos
  • La víbora es pequeña y rechoncha, como con forma de morcilla más que forma de látigo, muy rara vez puede superar los 60-70cm, por lo que cualquier serpiente que veas que mide más de 1 metro es una culebra inofensiva.
  • Las culebras tienen las escamss cefálicas (las de la cabeza) en forma de grandes placas con distintas formas encajadas como un puzzle, mientras que la víbora tiene muchas, muy pequeñas y de la misma forma, como si fuera un mosaico.

Estas dos características son las únicas con las que te puedes fiar al 100% de que lo que tienes delante es una víbora y no una culebra, ya que algunas serpientes inofensivas como la culebra viperina (la típica culebra de agua) pueden llegar a imitar a la perfección su cabeza triangular e incluso su zig-zag dorsal.

El zig-zag, camuflaje y alerta

Precisamente ese zig-zag es uno de los aspectos más curiosos de este animal. ¿Nunca os habéis preguntado el por qué de un patrón tan característico y complejo? Pues se debe a que puede estar cumpliendo dos funciones a la vez que pueden parecer contradictorias: en primer lugar, es uno de los motivos por los que es tan difícil de ver, ya que camufla al animal a la perfección.

Los contornos de las líneas desdibujan su silueta entre los contraluces de helechos, rocas y musgos, haciendo casi imposible percibirla.

Pero si por lo que sea tus ojos de detienen en ella… automáticamente un escalofrío recorrerá todo tu cuerpo, independientemente de que conozcas la especie o no, y pensarás: uy, ese zig-zag no puede significar nada bueno, vaya pinta más mala tiene este bicho.

Esta es la segunda función de este dibujo: aposematismo, cuando un animal indica mediante colores, formas y otros componentes visuales su peligrosidad para evitar a los depredadores. Por lo que el zig-zag le permite por una parte pasar desapercibida, pero por otra parte llamar tu atención.

El veneno y su incidencia

Por supuesto esta peligrosidad se debe al veneno, aquello que le ha hecho asumir esa mala fama. Pero esa peligrosidad es de nuevo muy relativa: por muy venenosa que sea, el primer instinto de cualquier serpiente es huir.

Es un animal tímido y esquivo, realmente no quiere gastar el veneno con nosotros, ya que al no poder realizar constricción como otras serpientes, es su única herramienta de caza. O sea que no quiere desperdiciarlo con animales que no se va a comer, ya que cuesta mucho producirlo. Pero si por lo que sea te muerde, el desenlace suele ser uno o dos días en el hospital, con mucho dolor eso sí, pero rara vez con consecuencias más graves.

Al año se producen entre 2000 y 5000 mordeduras de víbora en España, de las cuales solo dos o tres son fatales y suele ser a personas con salud frágil o alergia.

Dato curioso: según el Instituto Nacional de Estadística en 2016 murieron las mismas personas por mordedura de víbora que por chocarse andando en la calle: 1. Al año mueren más personas en España por picaduras de abeja o ataques de perro que por mordeduras de víbora, es decir que por muy peligrosa que pueda parecer, es algo anecdótico y de hecho muchas de esas mordeduras son por negligencia, no por accidente. Son tus acciones las que te ponen en peligro, no las de la serpiente, ya que ninguna es peligrosa si las dejas en paz.

Esto es solo una pequeña parte del fascinante mundo de esta especie y de las serpientes ibéricas. Un mundo que por desgracia perdemos  poco a poco vamos por la desaparición del hábitat y otras amenazas como el odio irracional hacia estos animales tan incomprendidos, que muchas veces motiva que de las persiga y se las mate. Esto no solo es un delito penado por ley, es un acto de crueldad y sadismo hacia un animal del mismo modo que lo sería hacia un gato o un perro. Te gusten o no las serpientes, ninguna especie es peligrosa si las dejas en paz, ellas harán lo mismo.

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