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Psicología

Psicología en la Onda: Discapacidad Intelectual, factores y tratamiento

La discapacidad intelectual es un trastorno del neurodesarrollo que puede deberse a multitud de factores: metabólicos, cromosómicos, infecciosos, etc.. Aunque se origina en la infancia también puede darse en la edad adulta por un daño sobrevenido.

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Escrito hace

3 años

el

Jennifer Martínez, neuropsicóloga de Nerim

 

La discapacidad intelectual causa un funcionamiento intelectual situado significativamente por debajo del promedio. Existen diferentes grados: leve (CI 50-70), moderado (CI 30-55), grave (CI 20-40), profunda (CI 20-25) y discapacidad intelectual no especificada ya que no se puede valorar con test/pruebas estandarizadas.
Se van a ver afectadas diferentes áreas a nivel cognitivo que van a repercutir en las actividades de la vida diaria. Las áreas adaptativas que vamos a observar afectadas pueden ser :
La comunicación: Capacidad para aprender y transmitir información mediante signos.
Autocuidado: aseo, comida, vestido, apariencia física.
Vida doméstica : preparar la comida, limpieza, planificación diaria, comportamiento en el vecindario.
Habilidades sociales: mantener las relaciones, expresar, reconocer sentimientos, controlar impulsos, capacidad para hacer amistades, adecuar la conducta a las normas sociales.
Utilización de la comunidad: utilizar trasportes, tiendas, servicios sanitarios y educativos, acudir a parques, lugares de ocio.
Habilidades académicas: leer, escribir, memorizar, atender, calcular.
Autogobierno: Habilidad para tomar decisiones, cumplir horarios, iniciativa para comenzar actividades, asertividad para defender sus derechos.
Salud y seguridad: habilidades relacionadas con el mantenimiento de la salud como comer, identificar situaciones de peligro, seguir pautas saludables, identificar síntomas.
Ocio y tiempo libre: Desarrollo de intereses.
Trabajo: Habilidades para desempeñar un trabajo, como habilidades laborales.
Existe una limitación en las capacidades adaptativas y puede que una persona con DI tenga dos o más de es áreas citadas afectadas en comparación con su grupo de edad y referencia.
La incapacidad intelectual no es fija, si no que varía según el crecimiento del individuo, el ambiente y la estimulación que haya tenido.
Uno de los principales objetivos en el tratamiento es mejorar sus habilidades para la independencia, para su productividad y para su integración en la sociedad.

¿Cuándo se detecta?

No se puede identificar de forma evidente hasta la edad preescolar. Podemos observar anomalías siendo un bebé pero no se puede valorar hasta que el niño entra en edad preescolar.
El cuidado prenatal va a reducir el riesgo de padecer DI.
Las terapias de atención temprana por parte de varios especialistas y su seguimiento en el desarrollo van a facilitar las herramientas que necesita el niño para adquirir los requisitos necesarios para una vida adaptada y funcional.

 Tratamiento

Desde la Clínica Nerim recomendamos el tratamiento multidisciplinar e interdisciplinar adaptado al desarrollo madurativo inicial de cada individuo.
Una correcta valoración nos dará indicios de cómo iniciar el tratamiento, fijar unos objetivos y valorar el progreso de cada persona.
Con terapia de conducta (y apoyo farmacológico en algunos casos) podremos trabajar:
Control de instrucciones:
modificar las condiciones físicas del ambiente
mantener a la persona activa e interactiva
fomentar el aprendizaje
desvanecer gradualmente la ayuda
Implementar sus habilidades sociales
Minimizar la utilización del castigo
Eliminar conductas desadaptativas (rabietas, autolesiones, estereotipias, agresiones)
Con terapia ocupacional se podrá fomentar las áreas motoras y sensoriales para mejorar una calidad de vida adaptada a sus actividades de la vida diaria.
Con logopedia se podrá mejorar el área del lenguaje y de la deglución.
Con fisioterapia se podrá mejorar todas las áreas musculoesqueléticas .

 

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Onda Cero Madrid Norte

Psicología: ‘El estrés de ser turista’ o la importancia del descanso

Escrito hace

1 mes

el

05/07/2022
tarjeta de embarque en aeropuerto

Con el mes de julio, arranca definitivamente la época de vacaciones. Tiempo para relajarnos, descansar, desconectar…pero, ¿Cómo de estresante puede ser turista? Aprovechar el tiempo al máximo y no permitirse ‘perder el tiempo’ puede tener consecuencias. Hoy hablamos de la importancia del descanso con Amelia Zamora, psicóloga del Servicio de Apoyo a los Servicios Sociales de la EMS de Tres Cantos.

«Muchas personas se toman las vacaciones como experiencias llenas de obligaciones», señala Amelia Zamora, «tienen la necesidad de sentir que están aprovechando el tiempo, como si descansar no fuera hacerlo».

Ir a ver museos y rincones típicos de nuestro destino de vacaciones, realizar planes sin parar, buscar la experiencia perfecta, son algunas de esas obligaciones autoimpuestas.

La psicóloga nos recuerda la importancia de tomarse un tiempo de descanso, que puede ser recuperar el sueño o divirtiéndonos.

«No descansar puede provocar irritabilidad, tenemos poca paciencia, nos enfadamos fácilmente…no conectamos con el sentimiento del cansancio pero estamos malhumorados», señala Zamora, «Otra consecuencia puede ser la tristeza. Muchas personas vienen a consulta pensando que están deprimidas y lo que realmente están es cansadas».

Su consejo, estas vacaciones dejar espacio al descanso.

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Onda Cero Madrid Norte

De bienes de producción a dar sentido a nuestra vida, cómo ha cambiado el motivo para ser padres

Escrito hace

2 meses

el

13/06/2022
madre soltera con hijos
  • En la época preindustrial, los hijos eran mano de obra gratuita

  • En la actualidad, la paternidad o maternidad se vive de una forma casi «filantrópica»

  • La menor necesidad ‘productiva’ de los hijos, promueve que pueda existir de forma más común la decisión de no tener hijos

Hace unas semanas, en nuestra charla con Amelia Zamora, psicóloga del Servicio de Apoyo a los Servicios Sociales de la EMS de Tres Cantos, quedó en el aire una pregunta, ¿para qué tenemos hijos los seres humanos?

“Van de la mano de los cambios de modelo económico”, señala Amelia Zamora. La psicóloga explica que en la familia preindustrial y agraria, los hijos se tenían como «bienes de producción», mano de obra gratuita para ayudar en las labores agrícolas.

En la familia industrial, los hijos se podrían identificar como «bienes de inversión», destaca Zamora como se ‘perpetúan’ los negocios y el patrimonio de las familias de una generación a otra, además de añadir nuevo patrimonio mediante los matrimonios entre distintas familias.

En la familia postindustrial los hijos se ven más como «bienes de consumo». Hoy en día, en países enriquecidos se elige tener hijos por vivir esa experiencia y se ve de forma negativa los motivos que podían llevar a tener hijos en épocas anteriores. Es un cambio generacional muy importante, por ejemplo, en la generación del siglo pasado, los hijos aportaban parte de su jornal para ayudar a la familia. Ahora colocamos a los niños de forma más central, más atentos a las necesidades de la infancia».

Explica Amelia Zamora que «casi tenemos hijos de forma filantrópica, para que nos superen en felicidad. Otra de las funciones es dar identidad y sentido de la vida a los adultos que se convierten en padres o madres».

En estos motivos menos «productivos» es más fácil que se de la alternativa de aquellas personas que descartan la paternidad o maternidad de sus planes. A pesar de los cambios, algunos valores continúan presentes: «cuando una mujer dice que no quiere tener hijos, lo primero que se le plantea es quién te cuidará cuando seas mayor, algunos conceptos se mantienen en el imaginario colectivo».





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