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Tras las huellas de la sierra

El origen de ‘Majada-honda’ y algunos de sus parajes

Escrito hace

2 meses

el

Guillermo Herrero.- ‘Tras las huellas de la sierra’, seguimos nuestra misión para descubrir el origen de los pueblos, ciudades y rincones de nuestra región. Nuestro viaje por la toponimia hoy nos lleva a Majadahonda.

El nacimiento de Majadahonda no está muy claro, aunque se cree que fueron unos pastores segovianos, allá por el siglo XIII, los que se asentaron en la zona y construyeron unas pequeñas cabañas. Con el paso del tiempo, esas viviendas se multiplicaron dando lugar a una modesta aldea llamada Majada-Honda.

Todos sabemos que el lugar donde pernocta el ganado lanar se le llama “majada”. Una majada era un «lugar donde se recoge de noche el ganado y se albergan los pastores». Deriva del latín maculata, «manchada», nombre debido a que el suelo de estos lugares estaba manchado por las fecas de los animales. Es un topónimo frecuente: Las Majadas (Cuenca y Cáceres), Majaelrayo (Guadalajara), Majaloba (Sevilla), etc.

Si a esto le añadimos la hondonada (por estar situada en una depresión del terreno) donde se encontraban las majadas, tenemos la solución de la palabra conjunta: Majadahonda.

Este es el nombre que dieron los primeros pobladores, y que aún perdura, a un hecho sencillo y natural como es el de la circunstancia de converger en un sitio determinado: la orografía del terreno, y las personas y el ganado que tuvieron que utilizar dicho sitio.

Dos despoblados en Majadahonda

– El Gasco. Posible despoblado situado en la Choza del Gasco, junto al Barranco de los Muertos, nombre debido a la existencia en él de una necrópolis. Debió ser muy pequeño, porque el parcelario no tiene estructura radial.

Un gasco era un gascón, un repoblador procedente de la Gascuña (Francia). Del mismo origen son Gascones (Madrid), El Gasco (Cáceres), Gascueña de Bornueva (Guadalajara) y Gascueña (Cuenca).

– Val Yunquera. Posible despoblado situado en un cruce de caminos situado junto al Arroyo de Majunquera. Hubo otro despoblado también llamado Val Yunquera en Talamanca de Jarama. Significa «valle de la junquera», por los juncos (generalmente Scirpus holoschoenus).

Varios topónimos de Majadahonda

El Monte del Pilar, las Eras, la Huerta Vieja, el Plantío… Son varios de los topónimos que se encuentran en el entorno de Majadahonda, y algunos de ellos han dado lugar a nuevos espacios como parques, calles o urbanizaciones.

– Pozo del Arcipreste: El arcipreste o decano hoy en día es el título de un sacerdote encargado de administrar y dirigir un arciprestazgo o decanato de una diócesis.

Pero antiguamente, el arcipreste era el sacerdote ordenado más antiguo de una iglesia episcopal o bien aquel que designaba el obispo como más eminente. Su función principal consistía en sustituir al obispo, por ejemplo por enfermedad, en las ceremonias de culto.

Este vocabulario procede del latín tardío «archipresbyter». Su primera parte proviene del griego arkhós (jefe, ser primero, mandar) y la segunda del vocablo presbýteros (presbítero) pastores».

– Pozo Nuevo: A principios del siglo XX, las aguas que eran potables para beber estaban en la gran cantidad de manantiales que había por todo el término municipal, y eran tanto públicos como privados: fuentes, bebederos, pozos, norias, etc.

Más adelante hubo uno, el principal, llamado “Pozo Nuevo”, que era el que suministraba de agua al pueblo, excepto en los años de sequía que había que acudir como en los viejos tiempos a los pozos más cercanos para paliar la situación.

La traída de aguas de este pozo a Majadahonda se hizo con la colaboración de todos los vecinos, aportando dinero y esfuerzo personal cada uno, picando y sacando tierra de las zanjas

Al lado mismo del depósito se hicieron una fuente con tres caños, un pilar para abrevar el ganado y un lavadero, que servía, además de lavar las ropas, como punto de reunión de las mujeres del pueblo, donde comentaban todas las novedades habidas y por haber del pueblo y sus entornos. En algún momento surgió las peleas entre ellas, por defender una u otra postura. Pero recuerdan que siempre había otras que hacían de árbitros, hasta que se cansaban y volvían a serenarse.

– Barranco del Bramido: Se sitúa entre Boadilla del Monte y Majadahonda y su origen se encuentra en bramar del italiano bramire, posiblemente referido al animal que brama. No es muy probable que se refiera a las voces del hombre ni al bramido del viento, así que lo más lógico es que esté relacionado con el ciervo que brama en la berrea.

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Tras las huellas de la sierra

Las leyendas que esconde la Sierra de Madrid: La Mujer Muerta y el Montón de Trigo

Escrito hace

6 días

el

30/06/2022

Guillermo Herrero – La Mujer Muerta es un cordel montañoso de la Sierra de Guadarrama que se extiende a lo largo de casi 11 kilómetros. Con un poco de imaginación se puede ver una silueta que da la impresión de representar el cuerpo de una mujer tumbada, con los brazos entrecruzados y cubierta por una especie de velo y que está integrada por tres picos entre la sierra de Madrid y de Segovia: La Pinareja, Peña del Oso y Pico Pasapán.

Existen varias leyendas sobre la razón por la cual terminó de esa manera la “Mujer Muerta”, pero sin duda esta es la más famosa:

Se cuenta que a la muerte de un jefe de una tribu sus dos hijos gemelos se comenzaron a pelear por hacerse los líderes de la tribu. La madre, para evitar que sus hijos continuaran con sus peleas, ofreció su vida a los dioses. En un día de inmensa tormenta, apareció la figura de su madre en forma de montaña, por lo que los hijos, contemplando tan impresionante espectáculo decidieron abandonar la lucha. Se dice que de vez en cuando aparecen en el cielo dos nubes que son sus hijos que vienen a venerar a su madre.

Otra leyenda sitúa a Hércules, uno de los héroes de la mitología griega y romana paseando junto con su caballero por las calles cuando apareció un grupo de  mujeres que, asustadas por la impresionante figura de Hércules, salieron todas corriendo menos una. El caballero que acompañaba al héroe, admirado de la entereza y valor de la muchacha cayó ante sus pies y se enamoró de ella. Sin embargo, cuando el padre de la muchacha se enteró del enamoramiento y no queriendo ver marchar a su hija con otro hombre, loco de celos de perderla, le quitó la vida. El caballero, desolado por la muerte, pidió a Hércules que esculpiera el cuerpo de la muchacha en una montaña.

Otra de las montañas que han dado lugar a numerosas teorías sobre su origen es un pico que se encuentra a pocos kilómetros al este de la Mujer Muerta, conocida como Montón de Trigo. Con más de 2.000 metros de altitud, el Montón de Trigo es una de las formaciones montañosas más altas de la Sierra de Guadarrama.

Cuentan los más mayores del lugar que una calurosa mañana de primavera, el sol iluminaba los campos de trigo convirtiéndolos casi en un mar de oro. Un viejo del lugar que había conseguido una fortuna con sus tierras, se levantaba cada mañana muy temprano para ir a trabajar su campo.

Estaba muy tranquilo, ocupado en su tarea, cuando dos mendigos se le acercaron a pedirle limosna. El hombre, contrariado por la interrupción, no les quiso dar nada y entonó una canción popular para ver si los pedigüeños se aburrían y se marchaban a molestar a otro: “Vengo de moler, morena de los molinos de arriba, duermo con la molinera y olé, no me cobres la matina que vengo de moler, morena”.

El más mayor de los mendigos le suplicó compasión al jornalero, rogándole que compartiera aunque fuera solo un poco de su trigo. Entonces, dos caminos se vislumbraron con claridad en la mente del campesino: o se apiadaba de ellos y compartía su trigo o inventaba una excusa y continúa con su labor. Así, el labrador contestó que, aunque le gustaría mucho poder ayudarles, no podía compartir su trigo, ya que éste no era más que un montón de tierra bañado por el sol.

Y, nos lo dice el refranero, que una mentira dicha con mucha convicción se convierte al final en verdad. Así que, ni corto, ni perezoso, el mendigo más anciano pronunció las palabras que provocaron el final de esta historia: “Permita Dios que se te vuelva tierra» y así se hizo. La montaña, hoy llamada “Montón de trigo”, es aquel falso montón de tierra del campesino, que provocó su propio castigo.

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Tras las huellas de la sierra

Los Bandoleros más famosos de la Sierra de Madrid

Escrito hace

2 semanas

el

22/06/2022
Los bandoleros famosos de la Sierra de Madrid


Guillermo Herrero.- Algunos de los nombres que producían espanto a lo largo de las sendas serranas eran el de Francisco de Villena, más conocido como `Paco el Sastre´; Pablo Santos, el `bandido de La Pedriza´; y, por supuesto, Fernando Delgado Sanz, el `Tuerto Pirón´. Fueron hombres desalmados que asaltaban a los incautos viajeros y vivían refugiados en cuevas o en chozas abandonadas por los pastores de la Sierra.

De algunos, no sólo se han conservado sus fechorías en la tradición oral, sino que se transformaron en leyenda, gracias a la designación que los serranos dieron a algunos topónimos de la zona, sobre todo a formaciones rocosas. Por ejemplo, los asaltos de Juan Plaza, el `misterioso bandolero de El Espinar´, siempre serán recordados por la peña que lleva su nombre, emplazada en la vertiente este del Arroyo Mayor a su paso por el Alto del León.

Desde su apertura en el siglo XVIII, precisamente el Alto del León se convirtió en paso principal hacia Madrid. Su complicada orografía facilitaba el `trabajo´ a los bandoleros de la zona y era, además, refugio de muchos de ellos como de Juan Peña, de quien se dice que habitaba Cueva Valiente. La historia cuenta que esta cavidad tomó su nombre por una derivación de “prueba valiente”: los quintos serranos, conocedores de la existencia de su antiguo dueño, accedían a su interior como rito de paso a la madurez.

Un caso curioso es el de Pablo Santos, apodado `el bandido de la Pedriza´, que era temido no sólo por sus rudas maneras sino por existir testimonios que lo situaban en dos lugares al mismo tiempo, lo que hacía pensar en algún tipo de brujería. Es más que probable que se tratara de una táctica inventada por el propio Santos, aprovechándose de las creencias de los lugareños.

Por la zona serrana y por Las Rozas actuaba otro de los más conocidos, Luis Candelas Cajigal, el bandido madrileño por excelencia del 1800. Actuaba con ferocidad, pero sin delitos de sangre. Era frecuente encontrarse con él y su banda en las tabernas de Madrid y, aunque ninguno era un serrano de pro, son considerados parte de «Los bandoleros del Guadarrama».

Existen testimonios que narran cómo uno de los atracos más famosos de Luis Candelas se produjo en pleno camino de Matas Altas, zona de montes situada entre Las Rozas y Torrelodones, en 1836. Gracias a un chivatazo, Candelas fue conocedor de un ‘suculento’ carromato postal procedente de Valladolid. Mientras esperaba con su banda al carruaje en cuestión, los malhechores no dudaron en asaltar a cuantos transitaron el camino aquel día, incluyendo una valija diplomática. En este maletín, cuyo supuesto dueño sería el embajador francés en España, Armand Augustin Louis de Caulaincourt, se encontrarían papeles comprometedores de nuestro país vecino.

Al regresar a Madrid, el bandolero, haciéndose pasar por el noble ‘Luis Álvarez de Cobos’, habría actuado como intermediario entre el desdichado político y la banda, recibiendo en compensación dinero y una condecoración.

El final de la mayoría de bandoleros era trágico, pues solían perecer en un asalto o eran traicionados por sus cómplices. Un ejemplo típico, es la fábula de Francisco de Villena, “Paco el Sastre”, protagonista de “El Cancho de los muertos”. El que fuera compinche del famoso bandido madrileño Luis Candelas, formó su propia banda en La Pedriza. Juntos, secuestraron a una joven rica de la capital que sufrió abusos por parte de otros miembros de la banda en su ausencia.

“Paco el Sastre” los condenó a una “muerte por despeño” y lanzó al vacío al primero de ellos. Sin embargo, el segundo se resistió y, agarrando su pierna, provocó la caída de ambos. La leyenda dice que en las noches de luna llena todavía se pueden ver todavía sus cuerpos al pie del cancho.

 





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