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Tras las huellas de la sierra

Tras las Huellas de la Sierra: ¿De dónde viene la expresión ‘montar un poyo’? Lo descubrimos en Collado Mediano

Escrito hace

2 meses

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Aunque ahora utilizamos la palabra collado generalmente con el significado de «depresión suave entre dos alturas», es decir, «puerto», antiguamente significaba «colina». Del latín collis, colina, algunos etimólogos piensan que collado puede derivar de collis latus (colina ancha).

Como toponimia mayor, “Collado” se repite en muchos otros pueblos en el territorio español como, por ejemplo: tanto en Cáceres como en Soria existe una localidad con el nombre de “Collado”, en Teruel está “Colladico”, en Ávila se encuentran “Collado de Mirón” y “Collado de Contreras”, en Cuenca y en Teruel hay dos pueblos llamados “Collados”, en Segovia “Collado Hermoso”…

Laderas del Castillo y Cerro del Castillo

Los cereales se cultivaban sobre todo en las laderas de los cerros del Castillo y del telégrafo. La fiesta del Cristo, el último domingo de septiembre, marcaba el final de los trabajos de la recolección. Como dato curioso, me han contado que, si algún vecino no terminaba para esa fecha, le ayudaban los demás para que no quedara grano en la era.

Se puede decir que era la fiesta de la celebración de las cosechas guardadas, marcaba el fin del ciclo de siembra y recolección y habría paso al siguiente. La fiesta consistía en misa y procesión, dos días de toros en la plaza y baile.

El Cerro es uno de los puntos más elevados del término municipal de Collado Mediano. Las vigas de las casas viejas del pueblo son de Enebros, lo que prueba la abundancia de estos árboles en este cerro durante el siglo pasado y en el anterior. Los testimonios de comienzos de siglo, sin embargo, nos dicen que el cerro del Castillo ya estaba completamente pelado. Los cultivos cubrían las faldas de las laderas, los numerosos rebaños pastan habitualmente por él, y la gente recogía las matas casi antes de que hubieran asomado de la tierra. Esa situación se prolongó hasta después de la guerra civil.

Dehesa de la Jara y Cerro de Jarahonda

Ambos son un claro ejemplo de fitotopónimos, nombres de lugares relacionados con vegetales y plantas. La Dehesa de la Jara ha sido siempre la dehesa comunal de Collado Mediano, de capital importancia para la ganadería del pueblo. Antiguamente se hacía una subasta que solo era aparente, pues en la práctica el Ayuntamiento ponía una tasa y se quedaba con la subasta un ganadero, al que le tocaba cada año por lista, sin que hubiera puja. Según la norma establecida solo podían concurrir los del pueblo. Todos llevaban su ganado y el que se había quedado con la subasta era el encargado de cobrar a cada cual, proporcionalmente al ganado que metía, y pagar la tasa al ayuntamiento, al final del año.

Por otro lado, Jarahonda ya aparece en mucha documentación estudiada y correspondiente al siglo XVII. Su nombre se debe a la abundancia de jaras en toda la hondonada del valle, pie y ladera de esta cumbre, cuya altura máxima es de 1343 m de altitud sobre el nivel del mar y a su lado la Peñota, con 1252 metros. El espacio que comprende este monte estaba compuesto por varias parcelas y quiñones que como base y único recurso disponible era la leña de jara, para el calor de los vecinos durante el invierno.

El Linar y el Arroyo de los Linos

Otro ejemplo de fitotopónimos. Con esta denominación se identifican aquellas tierras que en ocasiones estaban cercadas y utilizaban agua abundante para su regadío y se dedicaban exclusivamente a la cosecha del producto del lino. Ya en el siglo XVI aparece en documentación en Collado Mediano, varios Linares donde se trabaja este producto: los Linares del Soto, los Linares de la Salinera y los Linares de la Venta figuran entre los más conocidos. Eran las tierras de mejor calidad del pueblo regadas y bien cuidadas para la obtención de lino que más tarde fueron desapareciendo y se convirtió en terreno cultivable para la siembra de trigo y otros cereales.
El paisaje más suave del pueblo está situado al sur oeste, en esta zona, por donde circula el Arroyo de los linos. Al igual que el resto de arroyos del pueblo vierte sus aguas al río Guadarrama, cuya divisoria con la cuenca del Manzanares pasa por el límite oriental del término, siendo un paso natural entre ambas cuencas el Collado donde se cruzan las carreteras de Becerril y la del puerto de Navacerrada.

El Beneficio

El Yacimiento Romano de Miaccum se ubica en el paraje que conocemos como El Beneficio, junto a los restos de la calzada romana que seguir hacia la Fuenfría. Se trata de una Mansio, una posada gestionada por el Estado, un lugar de descanso para los viajeros y sus caballerías. Se ha estudiado que Miaccum se estableció como posada en torno al siglo II d. C. y fue destruido y posteriormente remodelada de la transición del siglo III al IV d. C., siendo este último siglo el de su máximo esplendor.

Finalmente fue arrasada una incursión Bárbara en el siglo quinto, y definitivamente abandonada en torno al siglo VI. Desde entonces había estado oculta bajo la tierra.

Fuente del Poyo
Banco de mampostería o cantera adosado a una pared. Proviene del castellano antiguo poyo («poyo»), y este del latín podium («podio; lugar elevado, tribuna»), es decir, que la fuente del poyo seguramente se nombraría así porque tendría algún altillo, o porque estaba en un lugar elevado contra la pared.
¿De dónde viene la expresión “Montar un poyo”? Durante el siglo XIX se hicieron muy populares aquellos oradores que llegaban a un lugar público y montaban una pequeña tribuna portátil, desde la que se hablaban de consignas políticas, atacaban a otro partido y muchas veces solía armarse algún que otro altercado entre los oyentes y el orador. La tribuna portátil, que he mencionado anteriormente, era conocida popularmente como “poyo” De ahí que, se relacionase las discusiones que se originaban con el hecho de “montar el poyo o tribuna” por parte de la persona que hablaba en público, dando origen a la expresión, para referirse a ella como “montarse un follón o discusión”. El Diccionario de la RAE (Real Academia Española de la Lengua) admite que se utilice la palabra ‘pollo’ (con elle)  para esta locución.

Madrid Norte

Tras las huellas de la Sierra: Rincones de Guadarrama

Escrito hace

6 días

el

24/11/2021

  • Volvemos a Guadarrama para conocer la toponimia que se esconde tras sus rincones

Guillermo Herrero.-El nombre del pueblo de Guadarrama ha dado lugar a numerosas hipótesis acerca de su origen. Según algunos etimólogos se le atribuye un origen árabe, es decir, que deriva de la expresión árabe WadirRaml, guadiarrámel, que se traduciría al castellano como río del arenal. Según esta teoría, el río Guadarrama daría nombre a la sierra y al pueblo, y esta es la versión más aceptada.

Algunos investigadores sostienen que la palabra proviene del latín. Según este planteamiento, el término no sería originario del río, sino de la sierra. La expresión aquae dirama (dispersión o separación de agua) era utilizada por los romanos para nombrar los puntos divisorios de las aguas y, en el caso concreto de la sierra de Guadarrama, para marcar el límite de los ríos que vertían bien al Duero, bien al Tajo. Por aproximación fonética al árabe, el término latino derivó en Guadarrama.

Pero el origen de este topónimo, según el experto etimólogo Pedro Luis Siguero Llorente, el topónimo tiene su origen en:

GUADA-ARRA-AMA
‘Guada’ proviene del árabe ‘wad’ que significa ‘río’.

‘Arra’ proviene de la palabra ‘cara’ es decir, querida.

‘Ama’ se refiere a ‘amada’.

Por lo que su significado sería ‘El Río de la Querida Amada’, refiriéndose con ‘querida amada’ probablemente a una población por la que pasa el río, la cual desconocemos.

Dehesa de Abajo

La Dehesa de abajo era un terreno comunal que tenían y que aprovechaban todos los vecinos de Guadarrama para que pastaran sus animales. Tenía tanta extensión que dentro de la Dehesa de Abajo existían numerosos Topónimos que ayudaban a los propietarios del ganado a localizar más rápidamente sus animales. De tal manera que cuando el vecino iba a buscar a sus vacas y se cruzaba con otro le preguntaba si había visto su ganado. En caso afirmativo ya no tenía que estar buscándolo durante un largo tiempo, y si la respuesta era negativa, le preguntaba que por cuales zonas había andado para no buscar por allí. Es por ello que dentro la Dehesa de abajo existían otros topónimos como: La Portera, el Borregil, la Dehesa de los Panes, el rincón de Puerta de Hierro, las laderas de los Prados Moros, Alderete, Los Praderones, el Espesal, el Cerrillo Quemado o la Piedra Gorda.

Cuesta del Horcajo

Los vecinos de Guadarrama a lo largo de la historia nunca han tenido definida una dedicación en gran parte porque el suelo del pueblo no es ni cerealístico, ni ideal para huertas, ni tampoco es minero. Por ello, los vecinos se han tenido que adaptar a los distintos momentos y las distintas oportunidades. Uno de los espacios a los que más se han dedicado los vecinos de Guadarrama ha sido a la explotación del pinar, es decir a las leñas, los carbones y las maderas, utilizando para estas labores carretas y bueyes.

Las dos cuestas principales que encontraban los carreteros de Guadarrama, y en las que tenían que realizar el encuarte cuando bajaban con la madera, eran la la Cuesta del Horcajo y la Cuesta de la Herrería. Dependiendo de donde vinieran todos los días tenían que coger una u otra cuesta. Su trabajo no era fácil a la hora de encarar estas cuestas: con dos carros, primero subían uno arriba con las dos parejas de animales. Dejando este carro arriba, bajaban con los machos para subir el segundo carro que esperaba abajo.

Casa de la Cadena

En un origen, el pequeño pueblo de Guadarrama se extendía alrededor de la plaza, en la que había un pozo con un pilón. En su momento además contó con edificios y personajes de gran relieve, como la Casa de las Cadenas donde el Rey Felipe II se reunió con sus más allegados y consejeros para planificar el inicio de las obras del Monasterio del Escorial y donde también se decidió donde se iba a construir.

Una venta histórica de Guadarrama en la cual miles de viajeros pararon a descansar y a compartir sus historias. También hay que destacar que, uno de los elementos principales de la Iglesia de San Miguel Arcángel que representa el arte de la heráldica de la época, es el que se encuentra en la parte trasera de ésta. Se trata de un escudo imperial de la Antigua Casa de la Cadena, junto con dos escudos más de Madrid, del mismo siglo, y situados a los lados del primero.

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Gente | Manzanares el Real

Tras las Huellas de la Sierra: Manzanares El Real

Escrito hace

3 semanas

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10/11/2021

Peña del Yelmo

El Yelmo es un domo, es decir, una forma en resalte abovedado. Su nombre se debe a su peculiar forma, ya que visto desde el sur tiene forma de un yelmo medieval, similar al usado por los caballeros medievales. La palabra yelmo viene de la misma raíz germánica que dio “helmet” en inglés y Helm alemán. Se vincula a una raíz indoeuropea *kel- (cubrir, ocultar) que daría la palabra griega kodɛos (koleós = estuche, funda, vaina) de donde tenemos la palabra coleóptero (escarabajos).

Según cálculos realizados, dentro del domo se podría tallar el monasterio de El Escorial a tamaño real. Ya aparece con dicha denominación en el Libro de montería, de Alfonso XI, del año 1350. Su antigua denominación es ‘Peña del Diezmo’, como aparece nombrada en dicho libro.

La primera ascensión al risco que se conoce la habría realizado Casiano del Prado en 1864 y desde entonces es un importante destino para escaladores y senderistas que acuden a La Pedriza. Cuenta también Constancio Bernaldo de Quirós (Obras del Guadarrama y la Pedriza del Real del Manzanares) en el capítulo ‘Escaladas’ la forma de encaramarse al Yelmo desde el mismo Manzanares El Real en unas tres horas, pasando por el Collado de la Cueva, Risco del Ofertorio, Lagunilla del Yelmo, Cancho de las Pilas y base del Yelmo.

Peña de los Gangas

Situada en la garganta a la orilla izquierda del río Manzanares. Tiene tres cruces en memoria de los tres hermanos asesinados allí por unos malhechores.

Según otra versión, la implacable acción de la justicia en el XIX contra los bandoleros provocó el fusilamiento de tres pastores, un padre y su hijo y un joven zagal, por los soldados a la entrada de la Garganta del Manzanares, por el mero hecho de dar cobijo a unos malhechores en su chozo durante una fría noche.

* Revista nº 31 (Diciembre de 2004), Asociación Cultural El Real de Manzanares.

Antiguo Campo de Aviación

En la orilla norte del embalse en el límite con Soto se hizo un campo de aviación republicano. Suponemos que al final de 1936 se utilizase como aeródromo de socorro y después de las obras en 1937 como permanente. En 1937 se reorganiza la fuerza aérea republicana, la Primera Región Aérea con Cabecera en Alcalá de Henares y comprende las provincias de Madrid, Toledo, Cuenca y Guadalajara. De Alcalá depende nuestro pequeño aeródromo, al igual que el de Colmenar Viejo y Aljete etc. Parece que se utilizó como aeródromo de entrenamiento, solo tenemos constancia de que lo utilizaron como base para la ofensiva de Brunete, creemos que también para la ofensiva de la Granja. Además, sabemos que el castillo se utilizaba como residencia de los pilotos del campo de aviación, los mecánicos y demás personal se alojaban en las casas del pueblo.

* Revista nº 50 (Diciembre de 2015), Asociación Cultural El Real de Manzanares.

Majada de los Gavilanes

Durante la Guerra Civil en este tiempo varios pastores se dedicaban a pasar por el alto de la sierra a personas que huidas de Madrid querían filtrarse a la llamada ‘zona nacional’ la ocupada por el ejército sublevado. En nuestra sierra fue D. José Hernando López conocido por ‘Josefón’ que tenía las cabras en la majada de Los Gavilanes. Este pastor cuando le llegaban huidos los escondía hasta la noche en la casilla que hay encima del Prado de la Virgen, donde se realiza la romería de Peña Sacra, después los recogía y marchaba hasta las líneas enemigas de la Granja, entregando al General Serrador a los huidos.

Los policías sabían que esto estaba pasando y montaron una vigilancia especial. Por fin el día 23 de agosto de 1937 una partida de veinte personas intentó pasar, fueron descubiertos cerca de la Majada de los Gavilanes allí se intercambiaron disparos y fueron muertos ‘Josefón’, su hijo Mariano, y también fue muerto un vecino de Colmenar apodado ‘el Carpintero’.

Cueva del Ave María Y Cueva de la Mora

La Cueva del Ave María está situada a mitad de camino en la ascensión al Yelmo desde el suroeste y es probablemente el enclave de mayor interés arqueológico e histórico de este sector de La Pedriza. Se trata de una gran hendidura en la masa granitíca en la que se abre la denominada Cueva del Ave María, que en realidad es un conjunto de tres cavidades escalonadas producidas por el desprendimiento de grandes bloques de piedra.

La tradición del pueblo indica que gritando desde la entrada ‘Ave María’, una voz responde ‘Gracia Plena’. Este es el lema que aparece en el escudo de los Marqueses de Santillana. El experimento de este dicho, realizado en torno a 1918 por J. A. Meliá no obtuvo el resultado apetecido. También se contaba que nadie consiguió llegar nunca hasta el fondo de la cueva, aunque las dimensiones de esta no hagan verosímil este dato, ya que se estrecha de tal manera que no permite el paso.

La Cueva de la Mora también alberga otra historia digna de ser contada. Cuenta la leyenda, que la hija más pequeña y hermosa de un rico árabe, se enamoró fatalmente de un apuesto cristiano y quiso contraer matrimonio con él. Este, al no poder corresponder a la joven dama, dada la diferente creencia de sus familias, se marchó a luchar contra los infieles. La familia de ella sintiéndose ultrajada por su actitud, decidió borrar semejante mancha. El padre de ella, desesperado, pago muchas monedas a una banda de forajidos para que la secuestraran y ocultaran hasta nuevo aviso. Fue conducida por los bandidos hacia esta cueva de difícil acceso y la dejaron custodiada por un viejo truhan.

Nuestro bandido tenía la misión de atender las necesidades mínimas de la cautiva, llevándole cada dos días comida y agua. Pero con el tiempo los continuos sollozos de la joven y sus miradas llenas de temor y súplica, terminaron abriendo una brecha en el duro corazón del carcelero quien le prometió ayudarla. Al volver el gallardo cristiano fue conducido por el bandido hasta la cárcel de su amada, pero al ser sorprendidos estos, fueron asesinados por el resto de la banda y la dama mora se arrojó desesperada desde la cueva quitándose la vida.

Desde entonces, cada año en la noche de su muerte se la ve aparecer en la boca de la cueva y dar seis pasos a la derecha, para luego desaparecer.

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