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Tras las huellas de la sierra

Tras las Huellas: las historias tras los nombres de rincones de Manzanares el Real

Escrito hace

1 mes

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¿De dónde proviene el nombre de Manzanares el Real? ¿Se refiere al río Manzanares o a la antaño abundancia de manzanos en la zona?  Hoy en la sección Tras las huellas de la sierra, conocemos el origen de nombres de enclaves con historia propia de Manzanares el Real.

Guillermo Herrero, coordinador del proyecto Tras las  huellas de la toponimia en la Sierra de Guadarrama que se puede consultar en la web toponimos.es, nos guía en esta ruta por la toponimia manzanariega. Como ya hiciera con la toponimia de localidades como Cercedilla, o El Boalo, Herrero nos habla hoy de Manzanares el Real.

El Topónimo Manzanares el Real

La denominación de Manzanares viene dada por el río que enmarca el territorio y, por tanto, debemos detenernos en la procedencia del caudal que atraviesa la Comunidad de Madrid y llega hasta el Jarama. Según se ha conocido, este río fue bautizado como ‘Guadarrama’ y cuenta la leyenda que cambió su denominación, tomando los apellidos de los dos gitanos que profetizaron su nacimiento, siendo estos Marcia y Henares. De ahí habría derivado a Manzanares.

Un origen demasiado poético para los que afirman que Manzanares procede sencillamente de la abundancia de manzanos que existían en la extensa vega que hoy ocupa el embalse de Santillana y el Real puede tener su origen porque estos territorios los tomó el rey bajo su señorío al intervenir en las luchas entre segovianos y madrileños.

Otra teoría dice que en el siglo XVII el Duque del Infantado decidió cambiar el nombre de ‘Guadarrama’ al río por el de Manzanares, llamándolo igual que su principal señorío, el Real de Manzanares, cuya villa más importante era el actual pueblo de Manzanares el Real.

Chaparral de la Tejerilla

El Chaparral de la Tejerilla es otro de los rincones de Manzanares el Real. Una tejera se refiere a un lugar, zona, sitio o paraje en donde se fabricaba o elaboraba una teja, ladrillo o adobe destinado para la construcción. Generalmente se sitúa fuera, pero próxima al pueblo El alejamiento de las tejeras del núcleo habitado respondía, lógicamente, a razones higiénicas (humos, olores, etc.) y de seguridad (posibilidad de incendios) además de económicas, pues la necesidad de un amplio espacio y de infraestructura y edificaciones específicas hacían aconsejable y más rentable su ubicación en las afueras del casco urbano.

Este chaparral, como otros montes del Real de Manzanares, han sido durante gran parte del siglo XVIII una gran reserva de pastos, caza, maderas, leña y carbón de la que se abastecía la Corte madrileña. Ante los aprovechamientos de los vecinos, Fernando VI, por Cédula dada en el Buen Retiro el 14 de septiembre de 1752, prohibió cortar leñas sin permiso real y roturar los montes en el Real de Manzanares reservándolos para leña y carbón de la Corte y pastos de ganados, mandando derribar los cercados que hubiera hechos.

El Alcornocal

La Ladera del Cornocal, Collado del Cornocal, el Alcornocal, la Corchera, son topónimos que prácticamente todos reconocemos. Los nombres de este rincón de Manzanares el Real nos llevan hasta un árbol como es el alcornoque.  Son pocos ejemplares los que quedan, pero representan una parte de la pequeña historia de este pueblo. Su nombre científico es Quercus súber (L.) pertenece a la familia de las Fagáceas como las encinas, robles, castaños y hayas. Tiene distintos nombres comunes en castellano, corcha, corchera, corco, y el más usado de alcornoque, que viene del latín ‘quercus‘ que designaba tanto a encinas y alcornoques, como robles, con el prefijo ‘al’.Las bellotas, a diferencia de las encinas que solo tienen una sola época de maduración, curiosamente maduran a lo largo del año, recibiendo por esta circunstancia distintos nombres, las que maduran de septiembre a octubre: Brevales, primerizas o migueleñas, por el santo que se celebra el 29 de septiembre San Miguel Arcángel. Las de octubre a noviembre: Segunderas, medianas o martinencas, también por el santo que se celebra el 3 de noviembre, San Martín. De diciembre a febrero: Palomeras, (porque en esta época, es el alimento preferido de las palomas torcaces) o tardías.

Loma de la Camorza

Otro rincón de Manzanares el Real que marca el paisaje de este pueblo es La Camorza, un cerro granítico de La Pedriza, que se alza sobre el curso del río Manzanares, siendo su máxima altura de 1.220 metros. De este cerro, lo más interesante a nivel histórico y arqueológico es su castro. Es semejante a la arqueología popular abulense, donde los poblados fortificados o ‘castros’. De tal manera que se construían recintos amurallados elevados con parámetros que van buscando las zonas de canchales para aprovecharlas como muralla.

El origen de la palabra ‘camorza’ puede provenir de: Camorcha, Camorca, Scarinorza, y Camorra, esta última tiene cierta relación etimológica con la palabra camorra que procede de ‘camurus’ (latín) ‘torcido’. Por proximidad geográfica, en la dehesa de Moncavillo (San Agustín de Guadalix) encontramos un topónimo parecido, la Camorcha (1.027 metros).

Más sofisticado es la posible influencia etimológica de la palabra italiana ‘scamorza’. Si eliminamos la nos queda ‘camorza’. Scamorza deriva de ‘scamozzare’ que significa ‘eliminar una parte’, y se refiere al trabajo que realiza el quesero cuando da forma de pera al queso al atar la pieza con un hilo de rafia. Es un queso originario de regiones del centro sur de Italia, concretamente las regiones de Abruzzo, Molise, Campania y Puglia.

El Tolmo, escenario de un secuestro con final feliz

Hay una intrigante historia relacionada con El Tolmo, otro rincón de Manzanares el Real. Manuel y Pablo de 10 y 12 años, eran alumnos de las Escuelas Pías de San Antón, de la calle Hortaleza de Madrid y tenían la costumbre de pasar los fines de semana con sus abuelos en una finca de su propiedad en Valdemoro. Un día de 1839, el 27 de abril, un falso cochero fue a buscar a los niños para llevarlos a la finca, consiguiendo engañar al prior con una carta falsa en la que se informaba de la enfermedad del Marqués. Los niños no cayeron en la cuenta de que no era su habitual criado, Luis, el que acudía a recogerlos, sino un falso lacayo que conducía un coche tirado por cuatro mulas. El prior, al salir a despedir a los niños y ver que el carruaje no llevaba las armas de la Casa en las portezuelas y que la dirección tomada no era la correcta, avisó al marqués para interesarse por su salud, con lo que quedó al descubierto el rapto de los niños.

Los malhechores conocían la existencia del Canto del Tolmo, enorme bloque de granito de 20m. de altura junto al arroyo de la Majadilla, como lugar de buen refugio y allí llevaron a los niños, pidiendo por ellos un rescate, a través de un pastor de Manzanares llamado Manuel Perea. Este hombre entregó una carta al marqués en la que se pedía un rescate por los niños.

Cuando se iniciaron las investigaciones, unos vecinos indicaron que el coche había salido por la Puerta de Santa Bárbara, camino del pueblo de Hortaleza. Más adelante un cabrero que les dio víveres, indicó su dirección tras el abandono del coche y el cambio por caballos, en los que a la grupa de sus captores montaron a los niños con destino a la Pedriza. El Marqués ofreció una recompensa y se organizó una batida con vecinos de la zona y se designó una partida de diez soldados del Regimiento de la Reina Gobernadora. Policías, milicianos y vecinos fueron guiados por el encargado de la Fábrica de Papel de Manzanares, buen conocedor de la Sierra. A los dos días de verse perseguidos, huyen y abandonan a los niños, a los que según la historia habían tomado cariño, a los pies del Canto del Tolmo, el 29 de abril de 1839. Los niños recibieron una calurosa bienvenida, ya que la noticia había corrido como la pólvora gracias a la importancia familiar de los cautivos.

Madrid Norte

Tras las huellas de la Sierra: Rincones de Guadarrama

Escrito hace

6 días

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24/11/2021

  • Volvemos a Guadarrama para conocer la toponimia que se esconde tras sus rincones

Guillermo Herrero.-El nombre del pueblo de Guadarrama ha dado lugar a numerosas hipótesis acerca de su origen. Según algunos etimólogos se le atribuye un origen árabe, es decir, que deriva de la expresión árabe WadirRaml, guadiarrámel, que se traduciría al castellano como río del arenal. Según esta teoría, el río Guadarrama daría nombre a la sierra y al pueblo, y esta es la versión más aceptada.

Algunos investigadores sostienen que la palabra proviene del latín. Según este planteamiento, el término no sería originario del río, sino de la sierra. La expresión aquae dirama (dispersión o separación de agua) era utilizada por los romanos para nombrar los puntos divisorios de las aguas y, en el caso concreto de la sierra de Guadarrama, para marcar el límite de los ríos que vertían bien al Duero, bien al Tajo. Por aproximación fonética al árabe, el término latino derivó en Guadarrama.

Pero el origen de este topónimo, según el experto etimólogo Pedro Luis Siguero Llorente, el topónimo tiene su origen en:

GUADA-ARRA-AMA
‘Guada’ proviene del árabe ‘wad’ que significa ‘río’.

‘Arra’ proviene de la palabra ‘cara’ es decir, querida.

‘Ama’ se refiere a ‘amada’.

Por lo que su significado sería ‘El Río de la Querida Amada’, refiriéndose con ‘querida amada’ probablemente a una población por la que pasa el río, la cual desconocemos.

Dehesa de Abajo

La Dehesa de abajo era un terreno comunal que tenían y que aprovechaban todos los vecinos de Guadarrama para que pastaran sus animales. Tenía tanta extensión que dentro de la Dehesa de Abajo existían numerosos Topónimos que ayudaban a los propietarios del ganado a localizar más rápidamente sus animales. De tal manera que cuando el vecino iba a buscar a sus vacas y se cruzaba con otro le preguntaba si había visto su ganado. En caso afirmativo ya no tenía que estar buscándolo durante un largo tiempo, y si la respuesta era negativa, le preguntaba que por cuales zonas había andado para no buscar por allí. Es por ello que dentro la Dehesa de abajo existían otros topónimos como: La Portera, el Borregil, la Dehesa de los Panes, el rincón de Puerta de Hierro, las laderas de los Prados Moros, Alderete, Los Praderones, el Espesal, el Cerrillo Quemado o la Piedra Gorda.

Cuesta del Horcajo

Los vecinos de Guadarrama a lo largo de la historia nunca han tenido definida una dedicación en gran parte porque el suelo del pueblo no es ni cerealístico, ni ideal para huertas, ni tampoco es minero. Por ello, los vecinos se han tenido que adaptar a los distintos momentos y las distintas oportunidades. Uno de los espacios a los que más se han dedicado los vecinos de Guadarrama ha sido a la explotación del pinar, es decir a las leñas, los carbones y las maderas, utilizando para estas labores carretas y bueyes.

Las dos cuestas principales que encontraban los carreteros de Guadarrama, y en las que tenían que realizar el encuarte cuando bajaban con la madera, eran la la Cuesta del Horcajo y la Cuesta de la Herrería. Dependiendo de donde vinieran todos los días tenían que coger una u otra cuesta. Su trabajo no era fácil a la hora de encarar estas cuestas: con dos carros, primero subían uno arriba con las dos parejas de animales. Dejando este carro arriba, bajaban con los machos para subir el segundo carro que esperaba abajo.

Casa de la Cadena

En un origen, el pequeño pueblo de Guadarrama se extendía alrededor de la plaza, en la que había un pozo con un pilón. En su momento además contó con edificios y personajes de gran relieve, como la Casa de las Cadenas donde el Rey Felipe II se reunió con sus más allegados y consejeros para planificar el inicio de las obras del Monasterio del Escorial y donde también se decidió donde se iba a construir.

Una venta histórica de Guadarrama en la cual miles de viajeros pararon a descansar y a compartir sus historias. También hay que destacar que, uno de los elementos principales de la Iglesia de San Miguel Arcángel que representa el arte de la heráldica de la época, es el que se encuentra en la parte trasera de ésta. Se trata de un escudo imperial de la Antigua Casa de la Cadena, junto con dos escudos más de Madrid, del mismo siglo, y situados a los lados del primero.

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Gente | Manzanares el Real

Tras las Huellas de la Sierra: Manzanares El Real

Escrito hace

3 semanas

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10/11/2021

Peña del Yelmo

El Yelmo es un domo, es decir, una forma en resalte abovedado. Su nombre se debe a su peculiar forma, ya que visto desde el sur tiene forma de un yelmo medieval, similar al usado por los caballeros medievales. La palabra yelmo viene de la misma raíz germánica que dio “helmet” en inglés y Helm alemán. Se vincula a una raíz indoeuropea *kel- (cubrir, ocultar) que daría la palabra griega kodɛos (koleós = estuche, funda, vaina) de donde tenemos la palabra coleóptero (escarabajos).

Según cálculos realizados, dentro del domo se podría tallar el monasterio de El Escorial a tamaño real. Ya aparece con dicha denominación en el Libro de montería, de Alfonso XI, del año 1350. Su antigua denominación es ‘Peña del Diezmo’, como aparece nombrada en dicho libro.

La primera ascensión al risco que se conoce la habría realizado Casiano del Prado en 1864 y desde entonces es un importante destino para escaladores y senderistas que acuden a La Pedriza. Cuenta también Constancio Bernaldo de Quirós (Obras del Guadarrama y la Pedriza del Real del Manzanares) en el capítulo ‘Escaladas’ la forma de encaramarse al Yelmo desde el mismo Manzanares El Real en unas tres horas, pasando por el Collado de la Cueva, Risco del Ofertorio, Lagunilla del Yelmo, Cancho de las Pilas y base del Yelmo.

Peña de los Gangas

Situada en la garganta a la orilla izquierda del río Manzanares. Tiene tres cruces en memoria de los tres hermanos asesinados allí por unos malhechores.

Según otra versión, la implacable acción de la justicia en el XIX contra los bandoleros provocó el fusilamiento de tres pastores, un padre y su hijo y un joven zagal, por los soldados a la entrada de la Garganta del Manzanares, por el mero hecho de dar cobijo a unos malhechores en su chozo durante una fría noche.

* Revista nº 31 (Diciembre de 2004), Asociación Cultural El Real de Manzanares.

Antiguo Campo de Aviación

En la orilla norte del embalse en el límite con Soto se hizo un campo de aviación republicano. Suponemos que al final de 1936 se utilizase como aeródromo de socorro y después de las obras en 1937 como permanente. En 1937 se reorganiza la fuerza aérea republicana, la Primera Región Aérea con Cabecera en Alcalá de Henares y comprende las provincias de Madrid, Toledo, Cuenca y Guadalajara. De Alcalá depende nuestro pequeño aeródromo, al igual que el de Colmenar Viejo y Aljete etc. Parece que se utilizó como aeródromo de entrenamiento, solo tenemos constancia de que lo utilizaron como base para la ofensiva de Brunete, creemos que también para la ofensiva de la Granja. Además, sabemos que el castillo se utilizaba como residencia de los pilotos del campo de aviación, los mecánicos y demás personal se alojaban en las casas del pueblo.

* Revista nº 50 (Diciembre de 2015), Asociación Cultural El Real de Manzanares.

Majada de los Gavilanes

Durante la Guerra Civil en este tiempo varios pastores se dedicaban a pasar por el alto de la sierra a personas que huidas de Madrid querían filtrarse a la llamada ‘zona nacional’ la ocupada por el ejército sublevado. En nuestra sierra fue D. José Hernando López conocido por ‘Josefón’ que tenía las cabras en la majada de Los Gavilanes. Este pastor cuando le llegaban huidos los escondía hasta la noche en la casilla que hay encima del Prado de la Virgen, donde se realiza la romería de Peña Sacra, después los recogía y marchaba hasta las líneas enemigas de la Granja, entregando al General Serrador a los huidos.

Los policías sabían que esto estaba pasando y montaron una vigilancia especial. Por fin el día 23 de agosto de 1937 una partida de veinte personas intentó pasar, fueron descubiertos cerca de la Majada de los Gavilanes allí se intercambiaron disparos y fueron muertos ‘Josefón’, su hijo Mariano, y también fue muerto un vecino de Colmenar apodado ‘el Carpintero’.

Cueva del Ave María Y Cueva de la Mora

La Cueva del Ave María está situada a mitad de camino en la ascensión al Yelmo desde el suroeste y es probablemente el enclave de mayor interés arqueológico e histórico de este sector de La Pedriza. Se trata de una gran hendidura en la masa granitíca en la que se abre la denominada Cueva del Ave María, que en realidad es un conjunto de tres cavidades escalonadas producidas por el desprendimiento de grandes bloques de piedra.

La tradición del pueblo indica que gritando desde la entrada ‘Ave María’, una voz responde ‘Gracia Plena’. Este es el lema que aparece en el escudo de los Marqueses de Santillana. El experimento de este dicho, realizado en torno a 1918 por J. A. Meliá no obtuvo el resultado apetecido. También se contaba que nadie consiguió llegar nunca hasta el fondo de la cueva, aunque las dimensiones de esta no hagan verosímil este dato, ya que se estrecha de tal manera que no permite el paso.

La Cueva de la Mora también alberga otra historia digna de ser contada. Cuenta la leyenda, que la hija más pequeña y hermosa de un rico árabe, se enamoró fatalmente de un apuesto cristiano y quiso contraer matrimonio con él. Este, al no poder corresponder a la joven dama, dada la diferente creencia de sus familias, se marchó a luchar contra los infieles. La familia de ella sintiéndose ultrajada por su actitud, decidió borrar semejante mancha. El padre de ella, desesperado, pago muchas monedas a una banda de forajidos para que la secuestraran y ocultaran hasta nuevo aviso. Fue conducida por los bandidos hacia esta cueva de difícil acceso y la dejaron custodiada por un viejo truhan.

Nuestro bandido tenía la misión de atender las necesidades mínimas de la cautiva, llevándole cada dos días comida y agua. Pero con el tiempo los continuos sollozos de la joven y sus miradas llenas de temor y súplica, terminaron abriendo una brecha en el duro corazón del carcelero quien le prometió ayudarla. Al volver el gallardo cristiano fue conducido por el bandido hasta la cárcel de su amada, pero al ser sorprendidos estos, fueron asesinados por el resto de la banda y la dama mora se arrojó desesperada desde la cueva quitándose la vida.

Desde entonces, cada año en la noche de su muerte se la ve aparecer en la boca de la cueva y dar seis pasos a la derecha, para luego desaparecer.

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