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La Iberozona: Extraterrestre, prehistórico, todoterreno…5 curiosidades de los gallipatos

Escrito hace

2 meses

el

Antonio Martín, La Iberozona Empezamos el programa de hoy con un ejercicio de abstracción. Quiero que visualicéis un animal que se llama “gallipato”. No, no es una trola como la de los gamusinos que a todos nos han colado de pequeños, es un animal de verdad y de hecho es un auténtico icono de la Sierra Norte de Madrid. Y, por supuesto, de la Asociación Iberozoa, quienes nos van a presentar a este simpático ser. 

No es un gallo ni un pato, es un anfibio urodelo, es decir una salamandra, un tritón, de hecho es el más grande de Europa y es un endemismo iberomagrebí. Tampoco es lo mismo que un lagarto, que es un reptil: el gallipato es un anfibio con cola. Si lo ves por primera vez pensarás que es un bicho extraterrestre o prehistórico… ¡y habrás acertado en ambas afirmaciones! Hoy vamos a conocer 5 curiosidades del gallipato.

Reproducción peculiar

Los anuros (sapos y ranas) de la Península se reproducen mediante el amplexo, los urodelos realizan rituales muy variados y depositan paquetes de esperma. El gallipato hace las dos cosas: deposita un espermatóforo, pero es el único de nuestros urodelos que realiza amplexo, y desde una posición digna del Kamasutra… ¡Agarra desde abajo y retorciendo los brazos! Además, tienen más aguante que cualquiera, pueden permanecer varios días en esa posición. Para facilitarlo, los machos desarrollan callosidades nupciales en sus manos y brazos (son engrosamientos de queratina en la piel, esto escrito). Esto permite diferenciar a los machos de las hembras.

Todoterreno y limpiafondos

Los gallipatos llevan el modo de vida anfibio al extremo, hasta el punto de que cambian la forma de su cuerpo según donde vayan a vivir la próxima etapa, alternando una fase terrestre y una acuática. Esta alternancia les permite colonizar todo tipo de sitios: charcas y canteras, abrevaderos, piscinas, zonas urbanas e incluso alcantarillas. Y es que el gallipato tiene una tolerancia excepcional a la contaminación, pudiendo vivir en sitios impensables para otros anfibios.  Algunas poblaciones viven en cuevas o son capaces de pasar toda su vida en el agua, sin pisar tierra. Hay que añadir que se alimenta de prácticamente todo lo que hay en la charca: invertebrados, huevos y larvas de otros anfibios, pequeños animales o incluso carroña: son los limpiafondos de nuestras charcas, eslabones fundamentales de los ecosistemas que habitan.

A partir de aquí las cosas se empiezan a poner raras.

Atragantabueyes

Sin duda lo más característico del gallipato es su mecanismo de defensa, el cual roza el  masoquismo. Cuando se siente amenazado, arquea su cuerpo y, gracias a unas articulaciones existentes entre las costillas y las vértebras. Es capaz de rotar y colocar sus costillas hacia delante, perforándole la piel. Al estar tan afiladas, a un depredador se le hace imposible manipularlo y mucho menos tragarlo. Y ¡encima las heridas que le produzca se llenarán de veneno! Pero, a pesar de herirse también, es inmune a sus toxinas, y no solo eso, cuenta con sustancias antimicrobianas que impiden la infección de sus heridas para que estas sanen rápidamente. Si sumamos este mecanismo de defensa al hecho de que suela habitar fuentes para el ganado, entendemos por que en algunas regiones se le conoce como Atragantabueyes (ofegabous).

Viajero espacial

Ya os dije que habéis pensado bien si habéis atribuido este animal a los extraterrestres: el gallipato es una de las especies modelo escogidas para experimentar en el espacio exterior. De hecho ha habido más gallipatos en el espacio que humanos. El objetivo es estudiar el sistema inmunológico y el crecimiento de tejidos en condiciones de poca gravedad. Es bien sabido que la capacidad de regeneración de los anfibios es sorprendente, ¡pero parece ser que en el espacio es aún más eficiente! Estos resultados serán aplicados a tratamientos médicos en el futuro.

Pleurobot

Tal es la inspiración que genera el gallipato y su impacto en la ciencia que incluso se ha creado un robot usado en investigación que refleja a nuestro querido anfibio en su nombre: Pleurobot. Puede parecer un capricho tonto, pero nada más lejos de la realidad. El funcionamiento de este robot se basa en el movimiento del gallipato: que un animal tan primitivo sea capaz de coordinar dos movimientos tan distintos, uno torpe y lento en tierra y otro grácil y rápido en el agua, tiene implicaciones biomecánicas y neurológicas sorprendentes que son las que imita el robot. Tener este modelo robótico como apoyo nos ayuda a conocer más sobre la locomoción de los vertebrados y la relación entre el sistema nervioso y el movimiento.

Pero si por algo destaca es por su implicación en la medicina. Estudiar la mecánica y funcionamiento de Pleurobot ayuda a la investigación acerca de extremidades biónicas o de lesiones en la médula espinal. Así que el gallipato no solo repara partes de su cuerpo, ¡también ayuda a que nosotros podamos reparar el nuestro!

Con todas estas curiosidades no es de extrañar que este animal sea un icono de la fauna ibérica y de los niños y familias que participan en las actividades de Iberozoa, ya que allí conocen a Walter, quien les transmite todo este valor que tiene esta especie y los anfibios. Es el mejor ejemplo de cómo estos animales tienen más implicaciones de las que pensamos, no sólo ecosistémicas. También en cuanto a evolución e historia natural, cultura e incluso nuestro día a día y la medicina. Un animal icónico que por desgracia, al igual que la mayoría de los anfibios, cada vez es más escaso y debemos proteger allá donde esté. Como ocurre con los proyectos que llevamos a cabo en Tres Cantos y de los cuales hablaremos otro día. ¡Hasta la próxima!

Enlace al vídeo de Iberozoa con toda la información completa sobre el gallipato: https://youtu.be/28opHTwXdSo 

La Iberozona

La Iberozona: Cómo pierden la cola las lagartijas

Escrito hace

6 días

el

10/01/2022
iberozona lagartijas

  • Un tópico de la infancia es el de atrapar lagartijas en el muro del colegio. En alguna de estas capturas, es frecuente que ocurra algo que todos conocemos: que el animal pierda la cola. Pero, aunque lo hayas vivido, ¿de verdad conoces todo que este fenómeno conlleva?

Antonio Martín, Iberozoa Para empezar, la autotomía caudal, es decir la pérdida voluntaria de la cola, no es algo exclusivo de las lagartijas. De nuestra fauna, los lagartos de mayor porte también lo realizan, e incluso otros reptiles como las salamanquesas, el lución, los eslizones o la culebrilla ciega. De hecho, uno de nuestros anfibios más peculiares, la salamandra rabilarga, también lo lleva a cabo. Sin embargo vamos a hablar únicamente de reptiles, ya que la regeneración de tejidos en los anfibios está A otro nivel. Con lo primero que tenemos que quedarnos es que es un proceso programado, es decir, perder la cola es una decisión voluntaria.

¿Cómo se produce el corte?

Si queremos comprender este proceso, tenemos que fijarnos en la anatomía interna de la cola. Para ello en las imágenes os mostraremos los escáneres de unos ejemplares de eslizones que utilicé en un estudio en la Universidad de Bristol hace unos años. Y para los oyentes, os la describo: las vértebras de la cola de las lagartijas están divididas en dos, como si fueran una clavija. En el momento del corte, la clavija salta y no sólo se separa el hueso, también se separan todos los tejidos (la piel, los músculos…) que, lo creáis o no, están ubicados también en segmentos, como si la cola entera fuera un conjunto de paquetes uno tras de otro. Así, la lagartija elije por qué segmento cortar. La pérdida de sangre se reduce gracias a que los músculos cercanos a la zona de corte se contraen, cerrando los vasos sanguíneos.

¿Cómo es la regeneración?

Igual de fascinante que la pérdida es la regeneración. A grosso modo, un reptil tarda entre 30 y 60 días en regenerar la cola de nuevo, pero esta no vuelve a ser la misma, ni por fuera ni por dentro. Donde antes había vértebras, crece un tubo de cartílago. La musculatura también cambia: en lugar de haber paquetes musculares acompañando a las vértebras, crece un único haz de fibras. Y en algunas especies ni siquiera las escamas vuelven a ser las mismas. La cola pasa de ser una serie de segmentos repetidos, todos aptos para desprenderse, a ser un tubo unificado, sin planos ni huesos donde la cola se pueda volver a dividir. La única opción de que el lagarto vuelva a perder la cola es que el desprendimiento se produzca en una vértebra anterior. Este proceso es posible gracias a las células madre presentes en la cola y al igual que todos los que ocurren en el organismo, está regulado por genes muy concretos. Genes que, de ser capaces de activar en humanos, pudieran permitirnos regenerar nuestras extremidades. Esto también se aplica a tratamientos más realistas, como defectos de nacimiento o artritis. Algunas veces se producen anomalías y podemos ver individuos con dos y hasta tres colas.

¿Qué gana si pierde la cola?

Lo más llamativo de que la cola se suelte son los movimientos que realiza. Las señales nerviosas para su realización provienen de la médula espinal, concretamente de un centro nervioso ubicado en la punta, que transmite la señal al resto de la médula seccionada. ¡Es como si la cola tuviera su propio cerebro, que se activa al desconectarse del cerebro normal! Es más, se piensa que realiza un movimiento u otro según lo que capta del entorno… ¡y todo esto una vez cortada! Todo esto es para distraer a los depredadores, ya que es un objetivo muy impredecible. Una de las formas de evitar convertirse en comida más conocidas pero más sorprendentes y eficaces. 

¿Y que pierde, a parte de la cola?

Pero perderla tiene también consecuencias a largo plazo: no pueden volver a perder la cola regenerada, por lo que para sobrevivir a un segundo ataque el reptil modifica su comportamiento y huye antes. Y es que la decisión de desprenderse de la cola no es tan fácil e influyen muchas variables como el sexo, la distancia al refugio… es una baza que solo puede jugar una vez, la regeneración es muy costosa energéticamente y la cola cumple otras funciones muy importantes, como interacciones sociales, locomoción y sobre todo como reserva de nutrientes, algo especialmente importante antes de la hibernación o para las hembras al ser las que desarrollan a la siguiente generación. 

Por eso es muy importante que no fuerces a ninguno de estos animales a realizar la autotomía caudal, ya que alteras su vida en todos los sentidos. ¡Y esto se aplica también a tus mascotas! Por ejemplo, los gatos son una verdadera amenaza para reptiles y otros animales, y esto es un  problema que está en tus manos, no en sus zarpas.

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Iberozona: Curiosidades de los dromedarios, la montura de los Reyes Magos

Escrito hace

2 semanas

el

03/01/2022
Hoy en Iberozona, las curiosidades de los dromedarios, la montura de los Reyes Magos

Ya vienen los Reyes Magos a lomos de sus dromedarios. Hoy en la sección Iberozona, Alexander Carro, responsable de Entomología de Iberozoa, nos habla de estos animales cuyo hábitat original es el desierto cálido.  Y por cierto, la única joroba del dromedario es una reserva de grasa y agua para sobrevivir a los entornos donde falta el agua.

Según explican los responsables de Iberozoa, el dromedario que acompaña a los Reyes Magos es una especie de camello originaria de África. El animal está adaptado a vivir en desiertos áridos. Se diferencia de su primo el camello bactriano, en que este último tiene dos jorobas y el dromedario una.

Pero ¿por qué está diferencia? El dromedario vive en desiertos cálidos donde sus reservas de agua y grasa se limitan a sobrevivir periodos de hambre y sequía. Mientras el camello bactriano habita desiertos fríos, así que aparte de necesitar agua y grasa como el dromedario, necesita una joroba extra y mucho pelo para resistir el frio.

Boca con dientes de herbívoro y muelas de carnívoro

Los dromedarios son animales muy curiosos, por ejemplo su boca cuenta con dientes de herbívoro pero también con colmillos y muelas de carnívoro, pudiendo los machos tener colmillos de hasta 6 cm. Además cómo se alimentan de plantas que pinchan tienen las mejillas por dentro cubiertas de una especie de pelillos que evitan que se pinchen.

Otra curiosidad, son sus pestañas y nariz, preparadas para el desierto, pueden taparse la nariz cerrando las fosas nasales, y sus largas pestañas y sus 3 párpados ayudan a frenar la arena, cuando llega una famosa tormenta de arena suelen echarse al suelo, estirar el cuello y posar la cabeza en el suelo hasta que pasa.

Además, sus patas están preparadas para el desierto, y para cualquier terreno. Tienen dedos como los nuestros, con una uña al final, pero solo dos, y en su “talón” guardan una pequeña bola de grasa que amortigua la pisada, vamos que llevan raquetas de nieve para arena.

Por último, aunque pudiera estar hablando mucho de ellos, los machos durante el celo, hacen un gran despliegue, sacan la doula, que es un globo que guardan en la mejilla, lo hinchan y hacen ruidos, generan un almizcle en unas glándulas detrás del cuello que recuerda al olor del café,y se salpican con la cola de orina toda la joroba.

Para los peques que nos escuchan decirles, que a los dromedarios de los Reyes Magos les encanta el pan, la avena, la alfalfa y el maíz, y que pueden beber hasta 180 litros de agua de una sola vez.

Así que además de un vaso de leche y galletas para sus majestades podéis dejarles un poquito de forraje a los dromedarios que os lo agradecerán.

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