Bomberos voluntarios madrileños ayudan en barrios devastados por la Dana en Valencia

Días después de que la Dana devastara Valencia, un centenar de bomberos madrileños voluntarios acudieron a barrios y pueblos de esta región para ayudar a damnificados. Uno de los bomberos ha explicado la experiencia

Un centenar de bomberos voluntarios madrileños acudieron a barrios y pueblos de Valencia días después de la Dana para ayudar a los damnificados. Desde desalojar coches de entradas a garajes y calles, a achicar aguas de subterráneos o restablecer un servicio mínimo de agua y electricidad en viviendas. Ricardo es uno de los bomberos integrantes de este grupo, proveniente del parque de bomberos 8º de Madrid capital, situado en el barrio de Vallecas.

Primeros intervinientes

Tras ver la tragedia que estaba generando la DANA, diferentes bomberos voluntarios se empezaron a organizar para echar una mano en las zonas afectadas. El objetivo principal fue prestar ayuda humanitaria, bajo la prioridad de ser eficientes y eficaces,  y hacerlo dentro del marco de la ley. Ricardo, que prefiere no dar su nombre completo, explica que comenzaron a organizarse, preparar sus vehículos propios, todoterrenos y vehículos con cabestrantes para poder mover cargas. Y llevaron otro tipo de herramientas que pudieran ser útiles para situaciones que se pudieran encontrar. Obviamente basándose en la coordinación con otras administraciones y equipos intervinientes en el terreno.

Este bombero, que ha estado siete días en zonas afectadas por la DANA en Valencia, señala que han sido a menudo “los primeros intervinientes en zonas donde no habían estado antes otros cuerpos de auxilio al estar estos lugares fuera de la zona cero donde se concentraron los principales servicios en los primeros días”.

“Hay zonas como Paiporta donde al vernos con todoterrenos y furgones los vecinos nos recibián con lágrimas en los ojos. Y nos encontramos con un panorama realmente desolador”, señala este bombero.

Poner orden al caos de la DANA

Los primeros trabajos fueron poner un poco de orden al caos generado por las riadas de agua que dejaron barro por doquier, todo tipo de residuos, o coches cruzados o amontonados en calles.

Ricardo señala que el trabajo desarrollado en este tiempo ha sido ingente y muy variado. Desde mover coches para que pudieran moverse otros equipos, a achicar agua de subterráneos o buscar mascotas muertas en sótanos inundados por el agua. “Tuvimos que recuperar el cuerpo de un perro muerto debajo de un coche en un garaje inundado porque podía contaminar el agua y ser un foco de infección”, explica.

Este bombero recuerda algunos trabajos arduos pero con final feliz. Por ejemplo el trabajo realizado en casa de una familia con un hijo autista que no tenían agua corriente. La razón es que el Mercedes que había en el sótano, un coche enorme, debido al empuje del agua se desplazó rompiendo un muro de tabiquería y partiendo una tubería. El trabajo de estos bomberos consiguió recuperarla con goma flexible y esa familia pudo bañar a partir de ese día a su hijo.

“También sacamos de la vía pública coches que habían quedado encajados en cierres o bien bien de en medio de la calle porque obstruían la vía. Igualmente en algún caso cortamos mediante sierras de sable muebles de viviendas que estaban perjudicados por el agua y ya no servían para nada. Y los sacamos de la vivienda porque la familia no podía hacerlo”, dice Ricardo.