El Patronato franquista que encerró a las jóvenes "descarriadas", al descubierto en Colmenar Viejo
El Patronato de Protección de la Mujer, que encerró a chicas en reformatorios durante la dictadura franquista, protagoniza una conferencia en Colmenar Viejo
Niñas y adolescentes llegaban a estos lugares por tener lo que el régimen franquista consideraba actitudes “inapropiadas o inadecuadas”: fumar, saltarse las clases o ser lesbiana
La historiadora Consuelo García del Cid, pionera en el estudio de dicha institución, hablará de este instrumento de represión el sábado 11 de mayo (18hs) en el Pósito Municipal de Colmenar
El Patronato de Protección de la Mujer, que encerró a jóvenes en reformatorios durante la dictadura franquista, protagoniza una charla el 11 de mayo en Colmenar Viejo. La entidad, dependiente del Ministerio de Justicia, privaba de libertad a jóvenes que el régimen consideraba que tenían actitudes “inapropiadas o inadecuadas”. Dentro de los reformatorios, se encontraron con castigos, humillaciones, y trabajos forzados.
La historiadora e investigadora Consuelo García del Cid hablará de este instrumento de represión el sábado 11 de mayo (18hs) en el Pósito Municipal de Colmenar junto con Mariaje López. El grupo de Mujeres de Ganemos Colmenar organiza dicha actividad.
Qué era el Patronato de Protección de la Mujer
El Patronato de Protección a la Mujer era una institución franquista, dependiente del Ministerio de Justicia, según explica García del Cid, que ha escrito varios libros sobre el tema. “Las desterradas hijas de Eva”, ”Las insurrectas del Patronato de protección a la mujer” son algunas de las obras escritas.
Consuelo García del Cid señala que el lema de la institución era “velar por la mujer caída o en riesgo de caer. Pero, ¿qué era una mujer caída en el marco franquista? Para ellos cualquiera que no siguiera el modelo de rectitud. Fumar por la calle, besarse con un chico, saltarse las clases, no obedecer a los padres, o quedarse embarazada fuera del matrimonio, por ejemplo.”
Guardianas de la Moral
Para captar a estas adolescentes que consideraban “inmorales”, emergió la figura de las Guardianas de la Moral dentro del patronato. García del Cid explica que “eran una señoras que habían aprobado una oposición con dos requisitos, ser afín al régimen franquista y tener una moral intachable. Se movían por lo que consideraban zonas “en conflicto”: cines, parques, piscinas, bares, centros de las ciudades... Y el momento en que veían a una menor, y por aquel entonces la mayoría de edad era a los 21 años, que consideraban que estaban en peligro moral, llamaban a la policía”. Según afirma la investigadora, esta las retenía y luego las enviaban a un lugar denominado Centro de Observación y Clasificación.
Examen ginecológico para ver si eran vírgenes
“Allí estaban una semana en observación y se les hacía exámenes ginecológicos. La que era virgen constaba como “completa” y la que no lo era, como incompleta. Y este hecho era definitivo para que la chica fuera conducida a un reformatorio más o menos duro”, dice García del Cid.
Hay quien llegaba hasta estos reformatorios del Patronato por culpa de las Guardianas de la Moral, otras lo hacían por denuncias de sus propias familias que intentaban enderezar así actitudes rebeldes de sus hijas. Algunas familias incluso renunciaban a la tutela sobre las menores. Además hubo casos de familias que pensaban que estaban enviando a sus internados, sin imaginar las condiciones que había allí, Incluso hubo familias del medio rural que pensaron que era la mejor opción para acceder a la educación y salir del pueblo.
Miles de adolescentes en 900 reformatorios
De cualquier manera, entre 1941 y 1985 miles de adolescentes fueron encerradas en estos centros que gestionaban varias comunidades de religiosas en toda España. Se calcula que en el país pudo haber unos 900 centros. Curiosamente, el Patronato sobrevivió incluso a la muerte de Franco, y no se cerró hasta 1985.
“Nadie, durante todos los años que funcionaron estos sitios, se preocupó por estos sitios y lo que ocurría dentro”, se lamenta.
Sobre el Patronato de Protección de la Mujer, Consuelo García del Cid señala que “fue creado contra las mujeres”. Y añade que los reformatorios, que nunca fueron reconocidos como tales, se definían como colegios, asilos, u orfanatos. “¿Aunque en qué colegio normal te tienen todo el día fregando, y solo tres horas de clase?”, se pregunta la investigadora.