Así es la dieta sostenible que asegura un envejecimiento saludable, según un estudio de la UAM

Una investigación internacional liderada por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), demuestra que seguir la denominada Dieta de Salud Planetaria se asocia a un envejecimiento saludable. Consiste en una alimentación centrada en el consumo de frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y frutos secos. Y en una menor ingesta de alimentos de origen animal, como carnes, pescados, lácteos. Según el estudio todo ello ayuda a unamejor evolución de la capacidad física y mental en la edad adulta. Mercedes Sotos Prieto, directora del trabajo e investigadora de la UAM, ha explicado en Onda Cero Madrid Norte (100.1FM) aspectos de dicha dieta.

Los resultados han sido publicados en la revista Age and Ageing, con la participación de investigadores del CIBERESP, IMDEA Nutrición, Centro Nacional de Epidemiología y la Universidad de Harvard.

Qué es la  Dieta de Salud Planetaria

La llamada Dieta de Salud Planetaria (Planetary Health Diet) se refiere a una alimentación centrada en el consumo de alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y frutos secos. Al tiempo se reduce el consumo de alimentos de origen animal (como la carne), se restringe los lácteos a una sola ración diaria y se limita los azúcares añadidos. Además se evitan todo lo posible la ingesta de productos ultraprocesados o precocinados industrialmente.

Con el añadido de planetaria, se quiere incidir en el hecho de que esta dieta busca que la producción alimentaria no exceda los límites ecológicos de la Tierra y minimice las emisiones de gases de efecto invernadero. Según ha recordado la investigadora, la “producción de carne tiene un consumo de energía mayor que el de otros grupos de alimentos”.

Estudio innovador

De cualquier manera, la investigadora de la UAM destaca que es la primera vez que se analiza en qué medida la adherencia a este patrón dietético se relaciona con una mejor capacidad funcional de las personas mayores.

El estudio se basa en los datos de dos cohortes de población española que sumaron casi 3.000 adultos de 60 años o más. Calculando sus hábitos personales de consumo de alimentos se analizó el índice de adherencia a la Dieta de Salud Planetaria. Y después se evaluó su capacidad intrínseca. Dicho concepto acuñado por la OMS integra las funciones físicas y mentales de la persona en seis áreas: cognición, estado psicológico, vitalidad, audición, visión y locomoción.

Según explica Mercedes Sotos Prieto, “durante un seguimiento medio de casi tres años, un 32 % de los participantes empeoraron su capacidad intrínseca, un 27 % la mejoraron y un 40 % se mantuvo estable”.

Al comparar los distintos niveles de adherencia, quienes estaban en el grupo con mayor puntuación al patrón dietético tuvieron un 36 % más de probabilidades de mejorar su capacidad intrínseca frente a empeorar, respecto a quienes menos seguían la dieta.

Así mismo, la investigadora ha señalado además que “el beneficio fue especialmente notable en la audición”.

Consumo moderado de vegetales con almidón

Otro dato interesante señala que “un mayor consumo de frutos secos y un consumo moderado de vegetales con almidón se asociaron de manera independiente con una mejor evolución de la capacidad intrínseca”. Al respecto señalar que un consumo ideal diario de frutos secos es un puñado, cuidando que sean sin sal, y en cuanto a los vegetales con almidón, como patatas o boniato, se podría tomar uno al día.