Un estudio de la UAM descubre moléculas que logran revertir una alteración genética clave asociada al autismo

Un estudio realizado por un equipo de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) identifica unas moléculas capaces de revertir la alteración molecular que subyace a un alto porcentaje de casos de autismo. La catedrática de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid, Lourdes Ruiz Desviat, ha señalado en Onda Cero Madrid Norte (100.1FM) que el próximo paso  tras la prueba de concepto es estudios preclínicos en modelos animales. El fin es comprobar si las moléculas pueden llegar al cerebro y reproducir allí el mismo efecto.

El estudio, realizado entre varias instituciones, no es baladí y desde luego sienta las bases para el desarrollo de futuras terapias moleculares. En España hay más de 450.000 personas con autismo, lo que supone aproximadamente el 1% de la población, con cifras en aumento debido a mejoras en el diagnóstico. Además el alumnado con TEA representa el grupo más numeroso dentro del alumnado con necesidades de apoyo educativo.  De ahí que haya en marcha investigaciones que trabajan en saber por un lado donde surge el autismo y por otro búsqueda de terapias.

Las moléculas descubiertas son oligonucleótidos antisentido modificadores de splicing (SSOs, por sus siglas en inglés), pequeñas secuencias de ARN diseñadas para unirse al ARN mensajero del gen CPEB4 y corregir su procesamiento defectuoso.

Según ha explicado la catedrática de la UAM, esta alteración se observa en el cerebro de personas con autismo idiopático, la forma más frecuente del trastorno, cuyo origen sigue siendo desconocido.

Restaurar el ARN de CPEB4

El estudio del que hablamos está relacionado con otro anterior que demostró que una pequeña fracción del ARN de CPEB4 —un microexón de 24 nucleótidos— no se incluye correctamente en el cerebro de los pacientes con autismo idiopático. Esta omisión provoca una expresión anómala de numerosos genes de riesgo asociados al trastorno.

El reto en la reciente investigación que se ha desarrollado a lo largo de 4 años, era conseguir restaurar el procesamiento correcto del ARN de CPEB4. Entre otras cuestiones, según explican los investigadores, se hicieron barridos de las secuencias genómicas que flanquean el microexón de CPEB4.

Aunque no siempre consiguieron el efecto deseado, finalmente el equipo consiguió  bloquear parcialmente el tramo de ARN de CPEB4 posterior al microexón. Así, según explica Ruiz Desviat, “se consigue dar más tiempo a las neuronas para incluir correctamente el fragmento que no tiene y que genera el autismo”.

“Estas moléculas muestran un claro potencial terapéutico y han dado lugar a una patente”, añade la catedrática. 

Lo siguiente: estudios preclínicos

El siguiente paso tras disponer por primera vez de moléculas capaces de corregir la alteración molecular son estudios preclínicos en modelos animales. Así se podrá probar si las moléculas pueden llegar al cerebro y reproducir allí el mismo efecto. Eso se reconoce que todavía “queda un largo camino hasta su aplicación clínica”.

Colaboración entre universidades

Por último, Ruiz Desviat ha señalado que el estudio es fruto de la colaboración entre diferentes entidades. Participaron un equipo internacional liderado por la catedrática de la Facultad de Ciencias de la UAM Lourdes Ruiz Desviat y el investigador José Javier Lucas del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM) —centro mixto de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el CSIC—, en colaboración con investigadores de la University of Southern Denmark.