Eugenio de la Rosa dedica su vida a la venta ambulante: Más de 50 años de pueblo en pueblo
El comercio ambulante es una actividad muy extendida y consolidada en nuestra sociedad que podemos encontrar a diario y fin de semana prácticamente en cualquier punto de España.
Un vendedor ambulante es alguien que vende productos en un mercado temporal al aire libre, sin un establecimiento fijo y de forma habitual, ocasional o periódica, en un lugar y horario previamente autorizados por el ayuntamiento. Estos vendedores instalan puestos, mesas o carpas para ofrecer mercancía variada, como ropa, alimentos o artículos para el hogar. Eugenio de la Rosa encaja perfectamente esta definición. Pues lleva toda su vida dedicada a la venta en mercadillos municipales.
Eugenio cuenta, actualmente con un puesto de ropa en los mercadillos municipales de la zona norte de Madrid. Los lunes se ubica en Alcobendas, los martes en El Molar, los miércoles en San Sebastián de los Reyes y los jueves en Tres Cantos. De todos estos municipios Eugenio tiene anécdota. Explica que él y su familia abrieron su puesto en el mercadillo de Alcobendas en 1983 en la Avenida de la Chopera.
Una vida en la venta ambulante y 25 años en Sanse
Eugenio es el protagonista de la nueva entrega de 'Gente que hace' en Onda Cero Madrid Norte (100.1fm). En esta sección se busca poner en valor algunas profesiones que poco a poco están desapareciendo, al igual que ensalzar aquellas que pueden pasar un poco desapercibido.
Este vendedor ambulante es un hombre que lleva en el mismo puesto del mercadillo municipal de San Sebastián de los Reyes desde el primer día y por lo que fue reconocido en el 25º aniversario de dicho mercadillo. Pero su trayectoria va mucho más allá de esos 25 años en Sanse.

Eugenio admite ser forastero en San Sebastián de los Reyes pero presume de haber visto crecer el municipio. "Cuando yo vine a vivir aquí hace 50 años, casi todo era campo y ahora se ha convertido en una gran ciudad".
A la pregunta de cuánto tiempo lleva dedicándose a la venta ambulante, Eugenio responde de forma escueta: "Desde que nací". Y explica que antes de vivir en la zona norte de Madrid, en su pueblo natal, su madre ya se dedicaba a la venta "y yo con 8 o 9 años me iba con ella a vender a los pueblos de alrededor".
Atención impecable
Por todos es sabido que trabajar de cara al público no es fácil, pues hay que poner "la otra mejilla" en muchas ocasiones. Sin embargo, Eugenio tiene buenas palabras para todo el mundo. Además, explica que le gusta tener buen trato con todos y "en 25 años en este puesto no he peleado con nadie" explica. De la Rosa apunta que él trabaja como antiguamente: El cliente siempre tiene la razón. "Si me piden que les cambie una cosa yo se lo cambio sin problema. He llegado a cambiar cosas de un año para otro" y justifica esta acción indicando que "si en el mercadillo discutes con una persona, se entera todo el pueblo y ya te califican de cosas. Sin embargo, si no pones problemas, la gente dirá "Eugenio es una bendición" y no hay mejor publicidad que un cliente satisfecho".
¿Cómo sobrevive la venta ambulante frente a los centros comerciales y la venta online?
Eugenio presume de tener mucho público y sus clientes más fieles acuden a su puesto señalando alguna prenda que han visto en otra parte y, según el vendedor, "me dicen que si se la consigo yo, me lo compran a mí" y esto enorgullece a Eugenio que apunta que lo importante "no es la ganancia que dejen si no el detalle de que confíen en ti".
El futuro de la venta ambulante
El mercadillo de los miércoles de San Sebastián de los Reyes es uno de los más grandes de la zona norte de Madrid con más de 100 puestos. Eugenio espera que esta profesión tenga futuro durante generaciones. Precisamente él, ya cuenta con relevo generacional. De todos sus nietos, uno de ellos, Adai, está deseando terminar la escuela para poder acompañar a su abuelo en los mercadillos semanales.
En definitiva, esta profesión es algo que se aprende desde niño y que, como dice Eugenio, "es una carrera para los que vivimos de esto. Como el ser médico" y explica que en su pueblo natal los oficios pasan de generación en generación, como el herrero o el esquilador.
Eugenio despide la entrevista indicando que "lo que hace falta es que este mercadillo dure muchos años y la gente vaya viniendo".