Faustino Herranz, 'El Rosco', rescata localismos de Guadalix de la Sierra con expresiones que se usan a diario

El histórico vecino comparte en nuestra sección tres dichos vinculados a la historia, la sorpresa y el paisaje local

En Guadalix de la Sierra le conocen como “El Rosco”. A Faustino Herranz, muchos vecinos le ubican por ese apodo que arrastra desde niño, cuando le hacía la rosca a su madre en el bar de confianza del pueblo. Hoy es una de esas voces que forman parte de la memoria viva del municipio.

A lo largo de los días son muchas las expresiones propias del municipio de Guadalix de la Sierra que se dicen en los bares, en las calles y en las plazas. Herranz comparte tres dichos que hablan por sí mismos de la historia de la zona. 

Un lugar con más de un siglo de historia

Una de las expresiones que comparte hace referencia a un enclave con más de 120 años de historia en Guadalix de la Sierra. Un punto de encuentro que ha marcado generaciones y que sigue muy presente en la forma de hablar de los vecinos. Se trata del bar Boni, al que los vecinos y vecinas se refieres como acasaboni

Otra de las expresiones que rescata Faustino es la que utilizan vecinos y vecinas para mostrar sorpresa. ¡Oló! Una frase espontánea, muy de la zona, que todavía hoy se escucha en conversaciones de calle y que, según afirma Faustino, se utiliza también entre la juventud. 

El viento de La Cabrera

La tercera expresión es quizá la más desconocida. Está vinculada a la naturaleza y a la orografía de Guadalix, a su entorno y a la manera en que el paisaje ha moldeado también el habla.

Se refiere al viento, a ese que añade frescor al verano pero que también lo hace en invierno. en concreto, al que viene desde la zona del municipio vecino de La Cabrera. Por ello, se refieren a él como escuenacabras.