Iberozona: Las algas en el proyecto Alborán sin Basuraleza

La lucha contra la llamada “basuraleza” —los residuos abandonados en entornos naturales— sigue sumando iniciativas en distintos puntos de España. Una de ellas es “Alborán sin Basuraleza”, un proyecto impulsado por la Asociación Iberozoa que combina acción directa, investigación y divulgación en el litoral granadino.

Así lo ha explicado en los micrófonos de Onda Cero Madrid Norte el biólogo Rafael Martínez-Cañavate, durante la sección ‘La Iberozona’, donde se analizan proyectos vinculados a la conservación del medio natural.

Más de 300 kilos de residuos retirados en una sola jornada

El proyecto se desarrolla en la Zona de Especial Conservación (ZEC) Tesorillo-Salobreña, en la costa de Granada, y cuenta con el apoyo del programa LIBERA, centrado en la protección de espacios naturales.

En su primera acción sobre el terreno, los voluntarios lograron retirar más de 300 kilogramos de residuos, principalmente en las playas de Cabria y Curumbico. De esa cantidad, cerca de 200 kilos correspondían a restos de construcción, una de las principales fuentes de contaminación detectadas en la zona.

Ciencia ciudadana para entender el problema

Más allá de la retirada de residuos, el proyecto incorpora un enfoque de investigación basado en la ciencia ciudadana. Los participantes no solo recogen basura, sino que también documentan cada tipo de residuo mediante fotografías y pesaje.

Este sistema permite generar datos clave para comprender cómo se acumula la basuraleza en el litoral, identificar sus orígenes y analizar su impacto sobre los ecosistemas marinos. El objetivo final es diseñar soluciones eficaces y sostenibles que eviten que el problema se repita.

Ecosistemas en riesgo pese a su protección

A pesar de tratarse de un espacio incluido en la red Natura 2000, la ZEC Tesorillo-Salobreña sigue sufriendo importantes impactos de origen humano.

Uno de los ejemplos más preocupantes es la desaparición de praderas marinas como Cymodocea nodosa y Zostera marina, especies fundamentales para la biodiversidad y la estabilidad de las playas. Estas plantas no solo sirven de refugio para numerosas especies, sino que también contribuyen a la conservación del litoral y al mantenimiento de actividades como la pesca.

La amenaza de la basura y las especies invasoras

En la actualidad, el ecosistema marino de la zona está dominado por especies como el alga Halopteris scoparia y otras comunidades vegetales de interés ecológico. Sin embargo, la presencia de residuos altera profundamente estos hábitats.

Los plásticos y escombros favorecen la proliferación de organismos oportunistas que desplazan a las especies autóctonas, mientras que elementos como sedales o anzuelos pueden dañar directamente la vegetación marina.

A esto se suma la expansión de la alga invasora Rugulopteryx okamurae, que coloniza rápidamente los fondos marinos y dificulta la recuperación de las especies nativas. Su capacidad de reproducción a partir de fragmentos complica incluso las labores de limpieza, ya que su manipulación puede favorecer su expansión.

Concienciación y educación ambiental

El proyecto “Alborán sin Basuraleza” también incluye talleres divulgativos para sensibilizar a la población sobre la importancia de conservar estos ecosistemas. En ellos se abordan aspectos relacionados con la flora y fauna marina, así como los efectos de la contaminación.

Desde la Asociación Iberozoa destacan que la combinación de acción, conocimiento y concienciación es clave para avanzar hacia un modelo más sostenible.

Un modelo replicable

Iniciativas como esta demuestran que la implicación ciudadana puede ser determinante en la protección del medio ambiente. La recogida de residuos, combinada con el análisis de datos y la educación ambiental, se perfila como una herramienta eficaz para combatir un problema global desde el ámbito local.