La Iberozona : Lince ibérico, su biología y recuperación

El tamaño y la biología del lince ibérico están diseñadas para ser un experto cazador de conejos y por ello su historia está totalmente vinculada

La recuperación del lince se produjo gracias a una serie de proyectos Life consecutivos desde el año 2002

Por suerte el último censo refleja que a día de hoy existen más de 2000 ejemplares de lince en libertad

Hoy en la sección La Iberozona, de la mano de la asociación Iberozoa,hablamos del lince ibérico, un felino endémico de la península ibérica, que estuvo en peligro de extinción hace décadas pero que gracias a proyectos puestos en marcha consiguió recuperar población.

Para hablar de este felino netamente español, en Onda Cero Madrid Norte (100.1fm) hemos contado con Antonio Martín, de la asociación Iberozoa, dedicada a al divulgación de Naturaleza.

El lince Ibérico, un animal de invierno

Aunque el invierno parece una época fría y tranquila para la fauna, es el momento de mayor actividad para una de nuestras especies más emblemáticas para la fauna: el lince ibérico. 
Durante los meses de diciembre y enero se produce el celo de la especie, por lo que es la época en la que se suele aprovechar para observarlo en la naturaleza. Por suerte, realizar esta actividad es cada día más fácil debido al aumento de su población, pero hace 20 años la situación era totalmente distinta y el lince ostentó el título del felino más amenazado del mundo. Hoy conoceremos más sobre su biología y la historia de su recuperación.

Especialista de conejo

Existen cuatro especies de lince en el mundo: el bobcat, el lince canadiense, el lince boreal y el ibérico. Todos son carnívoros, cazando desde roedores y aves pequeñas hasta ungulados como ciervos o corzos, pero el lince ibérico es el más pequeño de todos. Esto se debe a que el lince ibérico surgió como especie hace poco más de un millón de años, especializándose en la captura de una de las presas más abundantes y características de la Península: el conejo. El tamaño y la biología del lince ibérico están diseñadas para ser un experto cazador de conejos y por ello su historia está totalmente vinculada. El factor limitante para que un lince viva en una zona no es tanto el tipo de hábitat, sino la disponibilidad de refugio y sobre todo, la densidad de conejos.

Superdepredador y rol ecológico

Un lince tiene unas necesidades alimentarias similares a un conejo al día. Aún así, puede abatir muchas otras presas: micromamíferos, anátidas, perdices, otros pájaros e incluso corzos, gamos y ciervos ocasionalmente. Pero hay otros animales a los que el lince da caza de forma indiscriminada: los mesocarnívoros como el zorro, el tejón, la jineta o la garduña. Allí donde hay lince, la densidad de mesocarnívoros disminuye drásticamente y además estos cambian su comportamiento y se vuelven más esquivos por mera ecología del miedo. Estas modificaciones ecológicas influyen profundamente en todo el ecosistema, hasta el punto de modificar el patrón de dispersión de semillas y germinación de árboles. Aunque parezca contraintuitivo, la presencia de lince fomenta la presencia de caza menor como perdices y conejos, ya que, aunque sean sus presas principales, acaba con otro tipo de animales y la presión de depredadores en general es mucho menor. Este argumento se ha empleado para convencer a algunos cazadores para apostar por su conservación. Por eso el lince ibérico es un superdepredador, ya que su mera presencia tiene una gran influencia en todo el ecosistema.

Declive y situación crítica

De nuevo, la historia del lince es la historia del conejo. El conejo es una especie amenazada, ya que su distribución y densidad poblacional es muy discontinua e irregular: puede parecer plaga en algunos sitios o zonas con influencia humana, pero la realidad es que su situación de conservación general es muy mala. Entre otras cosas, se debe al ataque de dos enfermedades: la mixomatosis y la hemorragia vírica, que casi acabaron con todos los conejos. Este declive afectó a toda la fauna ibérica, ya que el conejo es una especie clave en la cadena trófica y alimenta a todo tipo de depredadores emblemáticos como el búho, el águila imperial o el lince. Con la caída del conejo cayeron el resto de depredadores. A esto se sumó la caza furtiva con cepos y trampas además de la ley de alimañas, puesto que hasta los años 70 existía una ley en España en la cual desde la administración te daban dinero por abatir depredadores como un zorro, un águila, una nutria, un lobo y por supuesto un lince. La pérdida de hábitat por la intensificación de la agricultura y la ganadería, la gestión del territorio, la construcción de carreteras y la endogamia producida por haber reducido al mínimo su población conllevaron que en el año 2002 quedaran solo 96 ejemplares, únicamente en Doñana y en Sierra Morena.

¿Cómo se recuperó?

La recuperación del lince se produjo gracias a una serie de proyectos Life consecutivos desde el año 2002. Estos proyectos involucraban varias acciones: diseñar un programa científico de seguimiento eficiente, reducir la mortalidad en carreteras con pasos de fauna, perseguir la caza furtiva, mejorar la alimentación aportando conejos al campo y sobre todo diseñando un programa de cría en cautividad. Este programa fue pionero en el mundo y ha servido para inspirar otros proyectos de conservación con felinos, siendo uno de los programas de conservación con más financiación en Europa: hasta 70 millones de euros en total.
Fue una odisea, ya que no se podían capturar todos los ejemplares silvestres y además la genética era muy pobre, por lo que se tenía que recuperar la variabilidad de la especie con muy pocos ejemplares. Durante varios años la supervivencia del lince dependió de matrimonios de conveniencia muy elaborados para recuperar variabilidad genética. Pero, por si eso no fuera poco, resulta que muchos machos eran estériles o tenían esperma de baja calidad, a que muchos cachorros se mataban entre ellos o morían por epilepsia y que la ovulación de la hembra de lince es espontánea, es decir, puede ocurrir en cualquier momento del periodo de celo. Por eso los machos están detrás de las hembras durante estos meses, porque cualquier día se pasa el arroz y hay que esperar al año que viene. 

Proyectos actuales

Por suerte el último censo refleja que a día de hoy existen más de 2000 ejemplares de lince en libertad. Podemos respirar tranquilos sabiendo que el lince se aleja de la extinción, pero aún queda mucho trabajo por hacer: siguen existiendo amenazas como el furtivismo (acordaros de la noticia del Molar de hace unas semanas), las carreteras y sobre todo la pobreza genética. Pero, el aumento de números no es la única buena noticia: el lince ya no solo vive en Doñana y en Andújar, sino que ha ampliado su área de distribución gracias a las reintroducciones y el último proyecto Life aprobado, el proyecto Life Lynx Connect, activo a día de hoy y que pretende recuperar su área de distribución creando corredores ecológicos por el territorio. La población más cercana a Madrid se encuentra en los montes de Toledo, donde a día de hoy hay más de 300 ejemplares censados. De hecho, ya son frecuentes las noticias de linces que aparecen en algunas zonas de Madrid y lo más probable es que se reintroduzca en la comunidad dentro de pocos años. Pero por ahora los registros en la Comunidad de Madrid siguen siendo ejemplares en dispersión y anecdóticos. Si queremos que el lince sobreviva en Madrid, tenemos que diseñar pasos de fauna en las carreteras de forma urgente, porque, aunque tengamos buenos hábitats con conejo como la Sierra Oeste, la dehesa de Navalvillar o la Sierra de Hoyo de Manzanares, las carreteras se llevarán por delante todos los esfuerzos de conservación que se vayan a hacer si no tomamos medidas.
El lince ibérico es una especie de mamífero carnívoro de la familia Felidae, endémico de la península ibérica, conocido internacionalmente​ por su recuperación tras haber estado en peligro crítico de extinción a principios del siglo XXI. Actualmente se encuentra en la lista de especie vulnerable.​