Ir al psicólogo no es cosa de locos sino de personas que buscan acompañamiento profesional para vivir con mayor bienestar
Durante mucho tiempo, ir al psicólogo estuvo rodeado de prejuicios. Era algo que mucha gente ocultaba o asociaba únicamente a problemas mentales graves. Sin embargo, en los últimos años algo la percepción está cambiando. Cada vez más personas entienden que cuidar la salud mental es tan importante como cuidar la salud física. De hecho, hoy muchos expertos dicen que ir al psicólogo no es cosa “de locos”, sino más bien de personas que quieren conocerse mejor y vivir con mayor bienestar. Hoy, en Psicología para la vida, María Rebollo, directora y psicóloga de enmí Psicología explica los detalles de este proceso.
Durante años existió el estigma de que ir al psicólogo era “cosa de locos”. Rebollo señala al respecto que “venimos de un modelo médico donde todos los problemas de salud mental se asociaban con la enfermedad. Entonces, si tengo una enfermedad, soy un enfermo. Y eso ha cargado de estigma y ha llevado al aislamiento y a la ocultación de todos los problemas de salud mental. Estos al final se vivían muy en privado y de una forma bastante más dolorosa de lo que lo hacemos ahora".
Por qué el cambio
Sin embargo, la percepción ha cambiado en los últimos tiempos. Esta psicóloga, que dirige el gabinete psicológico enmí, considera que el cambio se ha producido por diferentes factores. Entre ellos el cambio a un modelo bio-psicosocial.
“Nos pasan cosas en el cuerpo, y que tienen que ver con nuestra personalidad, nuestras habilidades, nuestra forma de resolver, y también con nuestro entorno, con cómo nos relacionamos. Eso ha hecho también que normalicemos mucho, que nos pasen cosas, que sea algo que podemos compartir con el que tenemos al lado, porque también le pasan cosas. Y eso nos ha ayudado mucho a reducir ese estigma”, dice Rebollo.
Proceso de normalización
La psicóloga señala que también ha habido un proceso de normalización y de visibilización de todos los problemas. Una visibilidad que ha hecho que todos encontremos fácil hablar de lo que nos pasa. "Incluso personajes conocidos públicos también hablan mucho de sus procesos de terapia o de qué cosas les han llevado a consultar con un profesional. Además hemos vivido todos una experiencia global a nivel mundial que fue la pandemia del COVID, que también nos puso mucho en contacto con nuestras necesidades personales, con nuestro malestar, con todo lo que reducíamos de nuestro entorno social y ahí hizo que pudiéramos hablar mucho más de ello", explica la directora de Psicología enmí.
Cuándo ir al psicólogo
Muchas personas piensan que solo se debe acudir al psicólogo cuando hay un problema muy grave de salud mental. O en caso de dependencias o un fuerte malestar psicológico. Sin embargo esto no es cierto.
"Si sentimos que algo no va bien, ahí ya tenemos una sensación a la que escuchar y que nos puede guiar a pedir ayuda. A veces en nuestro entorno no podemos encontrar las respuestas que necesitamos, o ese soporte de una persona que desde fuera te va a ayudar", dice Rebollo.
Un psicólogo nos ayudará a entender lo que está pasando y hacia dónde podemos tirar. “A todos a nivel personal nos puede ayudar en un momento dado romper esa barrera de consultar y de hablar de nosotros mismos”, dice la psicóloga. También introduce un matiz.
"No ir hacia la perfección. A todos nos pasan cosas, no pasa nada; podemos convivir con nuestro malestar, podemos gestionar y resolver. Pero cuando sentimos que esas capacidades propias y esos recursos ya no están siendo suficientes, y los problemas interfieren en nuestra vida y desarrollo personal, trabajo o relaciones, ahí es el momento de poder consultar".
A la pregunta de qué puede descubrir una persona cuando empieza un proceso terapéutico, Rebollo responde que “las personas pueden encontrar muchas veces y afortunadamente el origen a muchos de los problemas que llevan acarreando durante mucho tiempo. Y esto es muy liberador, da mucho sentido, ayuda mucho también a identificarte: quién eres, lo que has vivido, construir tu propia historia de vida, etc. Y a hacerlo de una forma más saludable, más amable, más integrada y eso suele ser una experiencia muy interesante".
“Sobre todo lo que vamos a encontrar son nuestros pilotos automáticos, qué cosas hacemos para funcionar y para responder a la mayoría de las cosas que nos pasan y que generalmente nos llevan a situación parecidas una y otra vez. Y cuando hacemos ese clic, también vemos que podemos hacer para cambiar. Ahí es donde la experiencia de al terapia es muy reveladora”, afirma Rebollo.
Para quienes todavía sienten cierto reparo o vergüenza al plantearse pedir ayuda psicológica, la psicóloga dice que “es normal que tengamos reparo, o miedo, ya que llevamos mucho tiempo protegiendo algo que es muy íntimo y muy personal y lidiando con ello lo mejor que hemos podido y que hemos sabido. En sí, la experiencia de la terapia es encontrarte con otro ser humano”
“Lo primero es ser muy amable con uno mismo, saber que has hecho todo lo que has podido hasta ahí y lo has hecho bastante bien, pero es el momento de pedir ayuda. Y yo quizá lo que dejaría es una pregunta en el aire. ¿Si pudieras resolver ahora o empezar a trabajar en lo que necesitas, lo harías?”, dice la psicóloga.
