Mercedes Mengotti lleva el góspel dance a algunos colegios de Tres Cantos

Movimiento, música góspel y expresión espiritual en clases abiertas a niños, adultos y profesores.

 

El baile es cada vez la actividad que más personas escogen para disfrutar de su tiempo libre. Entre sus muchos beneficios: libera estrés, conecta cuerpo y mente y transmite emociones.

Mercedes Mengotti lo lleva un paso más allá con sus clases de góspel dance en Tres Cantos, donde fusiona música, danza y espiritualidad para que pequeños y mayores disfruten mientras aprenden a expresarse.

Góspel dance: música, movimiento y mensaje

Mercedes Mengotti es profesora de baile desde hace muchos años, pero en estos últimos ha decidido dar un paso adelante y lanzarse a una disciplina novedosa: el Góspel Dance. El góspel dance surge de la palabra Godpell (“palabra de Dios”) y de la tradición de las iglesias evangélicas. “Lo que hago con esta danza es acercar a la gente a Dios a través del movimiento, de la misma forma que un coro góspel transmite su mensaje”, afirma la profesora.

Además de enseñar coordinación y ritmo, estas clases ayudan a liberar estrés y dopamina, mientras ofrecen un espacio de conexión espiritual. Mercedes utiliza distintos estilos musicales en sus clases: pop, country, danza lírica, danza española, merengue, salsa, bachata, reggaetón y cumbia, combinando técnicas variadas para un aprendizaje completo y divertido.

Clases con instrumentos y creatividad

Los alumnos también incorporan instrumentos como abanicos, panderetas y banderas, siguiendo la coreografía de la profesora, que adapta los movimientos a cada canción y estilo. La combinación de música, movimiento y expresión permite a los alumnos conectar emocional y físicamente con la danza.

Las clases se imparten los martes y jueves de 17:30 a 18:30 horas, abiertas a niños, adultos, profesores y cualquier persona interesada, incluso sin fe religiosa. Mercedes también realiza masterclass para quienes quieran probar esta disciplina de forma puntual.

“El góspel dance no solo hace feliz, también transmite paz y espiritualidad”, señala Mengotti, que asegura que la danza, junto con su fe, transformó su vida y ahora desea compartir esa experiencia con sus alumnos.

Durante el año, los alumnos participan en exhibiciones de Navidad y fin de curso, mostrando su progreso y la creatividad que desarrollan con esta disciplina. Los grupos mayores también disfrutan de sesiones especiales que fomentan la expresión y la confianza.